EL VALOR DE LOS HIDROLATOS

 

Cuando Raymond Agnel, dueño de una destilería en la Provenza, y de una de las mayores empresas exportadoras de aceites esenciales en Francia hasta hace poco, afirma que la hidrolaterapia es la medicina del futuro, sin duda está reflejando un conocimiento basado en años de experiencia y resultados, pero lo cierto es que aunque se utilizan en su dimensión terapéutica, aromática y cosmética en Francia, Canadá y otros países europeos, en nuestro entorno aún son los grandes desconocidos, sobre todo aquí en España, así que hay que hacer esfuerzos por dar a conocer y difundir sus extraordinarias posibilidades y nula toxicidad. Aromaterapeutas como Antonia Jover y Lydia Bossom están contribuyendo a su puesta en valor, y nosotros también queremos contribuir a ello, poniendo nuestro pequeño granito de arena, junto a la experiencia acumulada en más de diez años de utilización de nuestros propios hidrolatos.

Los hidrolatos son uno de los productos que se obtienen del proceso de destilación de las plantas. Están compuestos del agua utilizada en el proceso de destilación, que se ha evaporado y vuelto a licuar, a la que se han incorporado las moléculas volátiles hidrosolubles de la planta; contiene alrededor del 1% de las moléculas hidrosolubles del aceite esencial, oligoelementos y la fracción molecular hidrosoluble de la planta. No contiene en sí el aceite esencial pues éste es por definición insoluble en el agua, pero sí contiene la información.

El nombre hidrolato proviene de “hydro” –agua en griego-  y “lat” -“lait” leche en francés- y se debe al aspecto lechoso que tienen algunas de las soluciones acuosas que contienen extractos de plantas. A estas soluciones también se las conoce como hidrosoles -“sol” de solución-, o como aguas florales, aunque no siempre se destilan las flores, si no que pueden utilizarse también otras partes de las planta: hojas, semillas, raíces, etc.

Actualmente los aceites esenciales son mucho más conocidos y valorados que los hidrolatos. De hecho, en muchos lugares se desechan tras la destilación, o se usan para enfriar el propio proceso de la destilación. Sin embargo, no siempre ha sido así.

Antiguamente se les describía como aguas con virtudes mágicas; y se conoce su existencia desde hace al menos 4000 años, aunque no podemos tener la certeza de su antiguedad, ya que hasta la fecha, el alambique más antiguo que se ha encontrado está en Pakistán y es de hace más de 7000 años, pero hay que tener en cuenta que anteriormente al alambique, existían otros métodos artesanos de obtención de estas aguas aromáticas.

Restos arqueológicos de hace más de mil años en el Cairo, han descubierto hileras de alambiques con los que se producían a nivel industrial el agua de Rosas.

A mediados del siglo XVIII, el principal objetivo de las destilaciones de plantas era obtener hidrosoles, utilizados generalmente con fines medicinales, se documenta la utilización de más de 200 hidrolatos; los aceites esenciales eran entonces sólo subproductos incluso en la estima del público.

A principios del XIX, no obstante, la curación sorprendente de una quemadura intensa con aceite esencial de lavanda, desencadenó que René-Maurice Gattefose  iniciara un largo estudio de las propiedades de los aceites esenciales y sus componentes, produciéndose el nacimiento del corpus científico de la Aromaterapia, que tiene su cuna en Francia.

Hacia 1960cuando algunos investigadores -como Margueritte Maury (1895-1968)-, después de numerosos estudios científicos, volvieron a impulsar el interés por los aceites esenciales. En esta etapa, desafortunadamente, se eliminaban la mayoría de hidrosoles producidos durante la destilación. Más tarde, con el auge de todo lo sintético, el uso de hidrolatos, de aceites esenciales o de cualquier cosa que viniera de la Naturaleza, perdió todo su interés a favor de los medicamentos de síntesis de laboratorio. Actualmente, vuelve a crecer el interés por los hidrolatos debido a sus grandes cualidades y a sus ventajas respecto a los aceites esenciales.

Presentan principios activos y efectos terapéuticos similares a los aceites esenciales, pero no idénticos; sin embargo, se diferencian de éstos en que tienen una concentración inferior de principios activos, son hidrosolubles y no presentan ninguna contraindicación.  Muy recomendables por tanto para personas delicadas, niños, embarazadas, ancianos. También se diferencia del aceite esencial en que es hidrófilo, es decir, que puede mezclarse con agua sin necesidad de añadir otro excipiente, y no contiene sustancias lipofílicas.

No son infusiones, ni maceraciones, ni decocciones. Tampoco son aguas florales, ya que se pueden obtener de la destilación no sólo de flores, sino también de hojas, agujas, cortezas o raíces. No existe hidrolato de cáscara de cítricos, porque estas frutas no se destilan, sino que se prensan para extraer el aceite esencial o esencia. Tampoco es posible obtener hidrolatos de algunas flores frágiles como el jazmín o la madreselva, que tampoco se pueden destilar directamente.

Es un producto en sí mismo, tampoco es agua con aceite esencial.

El hecho de que posea una menor concentración de aceites esenciales no significa que su actividad terapéutica sea inferior, lo que ocurre es que no se están estudiando ni utilizando a gran escala, queda mucho por descubrir de su poder curativo.

Además de su gran desconocimiento, presentan otro gran problema y es la garantía de su calidad, ya que al ser agua pueden ser fácilmente contaminados por bacterias.

Los hidrolatos que encontramos a la venta pueden llevar indicado en la etiqueta “uso externo”., lo que significa que llevan algún conservante, lo que impide entonces su uso oral, o bien que no son hidrolatos (es el caso frecuentemente con el “agua de rosa” o de azahar), o no se puede garantizar que no estén contaminados a pesar de minuciosas filtraciones. Si figuran como “uso alimentario“, y vienen con sus correspondientes certificados ecológicos de garantía, entonces sí se pueden tomar internamente.

Los hidrolatos son productos extremadamente sensibles a la luz, al calor y a la polución microbiana. Es indispensable conservar en fresco, preferiblemente en la nevera. Y deben ir envasados en frascos de vidrio oscuro, con pulverizador.

Usos genéricos de los hidrolatos:

  • Como ingrediente en cosmética natural:
  • Como loción facial tonificante y purificante, aplicando por las mañanas antes de tu crema diaria y/o por la noche después de la limpieza o desmaquillado.
  • Como tónico para después del afeitado y/o la depilación. 
  • Como un tónico perfumado para el cuerpo.
  • Como ingrediente para nuestra cosmética casera: mascarillas, cremas, lociones limpiadoras, etc. (que te enseñamos a incorporar en nuestros talleres)
  • Como ingrediente en la cocina:Como aderezo de ensaladas, Para aromatizar platos fríos o calientes, Para elaborar cócteles
  • Como remedio natural
  • Pueden tomarse por vía interna, en infusión o tisana, mezclados con agua tibia, o aplicados en pulverización oral, o en gotas.
  • También pueden tomarse vía externa, para tratamientos dermocosméticos, para el alivio de todos los problemas de la piel, no sólo heridas, sino también eccemas, psoriasis, etc. Puede utilizarse empapados en algodón, en pulverizaciones directas o en compresas, en el baño sin necesidad de excipientes, como purificador atmosférico y energético, etc. (Más usos terapéuticos en: HIDROLATERAPIA, Lydia Bossom)

Además de las propiedades genéricas, el HIDROLATO DE CADA PLANTA AROMÁTICA, extraído de su proceso de destilación en alambique, tiene propiedades específicas, que puedes consultar en los siguientes enlaces de esta misma página web, DISPONIBLES AQUÍ. En ellos conocerás modos de uso, y recetas, para elaborar y aplicar en tu vida diaria, de los hidrolatos de Cedro del Atlas, Romero, Tomillo Blanco, Hoja de limonero, Eucalipto, Laurel, etc.

Y además, en SEPTIEMBRE, te los acercamos un poco más a tu vida diaria, con una estupenda promoción, hasta agotar existencias¡¡¡