QUIÉN CUIDA AL CUIDADOR? La aromaterapia como herramienta para el cuidado de las personas que nos cuidan

Admiramos profundamente al colectivo de personas que dedican su vida profesional al cuidado de las personas enfermas o con necesidades especiales. Se trata ésta de una vocación en la que ponen en juego su corazón, su entusiasmo, sus esfuerzos y toda su energía en ayudar, atender, asistir, cuidar, proteger, acompañar, a todos los que en un momento u otro de nuestra vida, lo necesitamos. Hablamos de los médicos, enfermeras o enfermeros, asistentes sociales, auxiliares de enfermería, y todas las profesiones y ocupaciones similares en hospitales, centros de salud, centros de día, residencias de mayores, pero no sólo del personal sanitario o asistencial, sino también del ámbito educacional, como los profesores.

En la categoría de cuidadores, no sólo debemos incluir a los profesionales, sino a los que no tienen una nómina por hacerlo, me refiero a las personas que cuidan de sus familias, parejas, hijos, nietos, hermanos, tíos, sobrinos y allegados también, esas personas que entregan su vida a los que les rodean, y siempre están protegiendo, cuidando, atendiendo.

Los cuidadores aunque lo parezcan no son superman, no son invencibles, aunque demuestren en muchas ocasiones una fortaleza fuera de lo común. Y sobre todo en estos tiempos de pandemia, puede que entren en una situación de agotamiento emocional o físico o los dos, o uno que lleva al otro, caracterizado por una carga mental que les pesa, de la que no se pueden librar cuando llegan a casa, la imposibilidad de desconectarse, de descansar, de parar, de ocuparse de otras cosas, por ejemplo, de ellos mismo, cosa que siempre suelen olvidar. A parte del cansancio físico que es más fácilmente reconocible, el cansancio psíquico o emocional debe captar nuestro interés ya que se trata de una mochila invisible, pero que va comiendo la energía que esa persona necesita no sólo para mantener alto su nivel de entusiasmo y fortaleza anímica, tan necesaria para su trabajo, sino para que esa fortaleza también les quede para ellos, y cuando se van a casa.

Ante este problema de carga psíquica, de agotamiento emocional, de pérdida de energía vital, que no es igual que la física, que la pueden seguir manteniendo, ante esta situación anímica que en principio es invisible, pero que como no se atienda y desocupe, va a ir ocupando la parte física, y van a ir brotando problemas de cansancio, debilidad, y lo que venga…ante este problema, tenemos la buena noticia de que contamos con una serie de aceites esenciales que vienen al rescate, y que pueden ser utilizados como herramienta de acompañamiento en un proceso de recuperación de la pila de energía, de estas personas, que parece que la tienen alcalina, inagotable, y la ligereza de su mochila, que parece que les cabe todo, y que sus espaldas aguantan todo con una sonrisa, pero cuyo peso, aunque no nos lo parezca, les llega a pesar también a ellos demasiado.

Algunos de los aceites esenciales que pueden usar para recuperar su energía y bienestar son:

ABETO NEGRO (Picea mariana)

NOS RECARGA LA PILA. APORTA FUERZA VITAL, ENERGÍA, CONFIANZA. COMBATE EL AGOTAMIENTO MENTAL Y FÍSICO, EL CANSANCIO NERVIOSO, LA FATIGA CRÓNICA. ES INMUNOESTIMULANTE. ACLARA LA MENTE. ES RENOVADOR.

El abeto negro, también conocido como pícea negra, es una conífera presente mayoritariamente en el norte de los Estados Unidos, Alaska y en Canadá. Este árbol es muy robusto y capaz de resistir sin dificultades a condiciones climáticas extremas, a más de 1.500 metros de altitud. Muy resistente al frío y con una gran capacidad de adaptación al medio.
Las acículas de este árbol se utilizan desde hace siglos por los nativos americanos por sus virtudes terapéuticas. Elaboraban decocciones a base de abeto negro con el fin de aliviar la tos y mascaban la goma del árbol para beneficiarse de sus propiedades digestivas, tonificantes y reconstituyentes. Los indios Lakota también lo usaban para reforzar sus capacidades para comunicarse con el Gran Espíritu.

Principales familias bioquímicas, los monoterpenos, que se encuentran sobre todo en las agujas de las coníferas -también en las cáscaras de los cítricos- uno de ellos el alfa pineno, el cual se ha demostrado en estudios recientes su acción estimulante sobre las suprarrenales. Sus efectos son similares a la cortisona, son reconstituyentes y estimulantes porque activan la linfa y la circulación sanguínea, además de descongestionar las vías respiratorias, que no es menos importante, ya que hace que vuelva a circular la energía por ellas, y además protegen de virus y bacterias ya que son potentes desinfectantes atmosféricos. Sus propiedades energéticas: transmiten fuerza, coraje y confianza para enfrentarse a los avatares de la vida.

Otra familia bioquímica que posee el aceite esencial del abeto negro es la familia de los ésteres, que se dicen que es la familia del buen humor. Uno de los ésteres que contiene es el acetato de bornilo que es un analgésico local, calmante y armonizador del sistema nervioso y psicológico, fantásticos para disolver temores y angustias estimulando las endorfinas.

MANDRAVASAROTRA (Fragans cinnamosma)

PROTECTOR DE AGRESIONES COTIDIANAS, MOTIVADOR PARA ENFRENTAR DEL DÍA A DÍA, APORTA LUCIDEZ Y CLARIDAD MENTAL, EQUILIBRIO, ARMONÍA Y SERENIDAD, RECONSTITUYENTE GENERAL DEL ORGANISMO.

Este aceite esencial procede de un árbol, que según se cuenta, ya existía en la época de los dinosaurios. Es endémico de Madagascar donde se utilizaba tradicionalmente por sus propiedades excepcionales como tónico para después de grandes esfuerzos, de hecho, su nombre se traduce por el que combate el mal, el que supera todas las pruebas, lo que explica perfectamente sus cualidades como excelente protector frente a las agresiones cotidianas, tanto físicas como psíquicas que generan mucho estrés, que nos aportan cansancio, que nos quitan la energía y debilitan. Este aceite, en palabras de Antonia Jover, crea una armadura aromática que nos protegerá y nos motivará a enfrentar el día con fuerza y coraje, ya que aporta lucidez y claridad mental.

Se le conoce más bien con el nombre reducido de Saro, y su Molécula principal es el 1,8 cineol, que pertenece a la familia bioquímica de los óxidos terpénicos, y que, además de ser potente expectorante y descongestivo broncopulmonar, a nivel energético combate la falta de paciencia y reflexión, cualidades que se suelen debilitar ante situaciones de agotamiento y cansancio.

También posee moléculas de la familia bioquímica de los Monoterpenoles: refuerzan el sistema inmunitario, son un reconstituyente general del organismo, neurotónicos, muy indicados en procesos crónicos. Transmiten equilibrio y serenidad, armonizan y tonifican el sistema nervioso.

INCIENSO (Boswellia carterii)

PERMITE LA DESCONEXIÓN, EL ALEJAMIENTO DE PENSAMIENTOS RECURRENTES Y NEGATIVOS. AYUDA A TOMAR DISTANCIA. APORTA ALIVIO, LIBERACIÓN Y ESPACIO EN BLANCO PARA UNA MENTE QUE NECESITA DESCANSO Y RECUPERACIÓN.

El aceite esencial de incienso permitiría DESCONECTAR, algo tan importante para el que tiene un trabajo absorbente, acaparador de energías y pensamientos, que no se logran aparcar al llegar a casa o terminar nuestra jornada laboral. El incienso nos permite esa labor de desconexión, evita el regreso de pensamientos reincidentes, de pensamientos recurrentes, de problemas que no hemos resuelto que vuelven una y otra vez a ocupar nuestra mente y nuestra energía, y a impedirnos descansar. El incienso favorece estados de meditación y de relajación, así que sería otro de los aceites esenciales que podríamos utilizar para vaciar la carga que los cuidadores acumulan y se llevan para casa.

Esta resina ha sido utilizada por todas las religiones del mundo, su característico aroma, al igual que hacen los aromas de todas las resinas, eleva nuestro espíritu de forma inmediata y se produce esa desconexión tan necesaria, alejando pensamientos negativos. Aportando alivio inmediato y liberación. Sobre todo, y lo que me parece una de sus mayores ventajas, es que permite y ayuda a tomar distancia, y esto, en el colectivo de cuidadores es muy importante, ya que gracias a la enorme empatía que desarrollan, tienen a cargar su mochila con los problemas, tristezas, dolores y angustias de los demás.

Este aceite esencial podría ser uno de los escogidos para tomarse un respiro de relajación olfativa, de meditación, un espacio en blanco que necesita la mente para desocuparse, para reorganizarse, para recargarse, tan importante en las personas que se vacían para cuidar a los demás.

Hay otro muchos, que podemos utilizar.

La aplicación puede ser vía inhalatoria, a través de un difusor de aceites esenciales, vía tópica, a partir de la aplicación en la piel de esos aceites o de masajes con ellos, a través de un baño relajante en el que incluimos esos aceites, o del uso de un Stick inhalador para una inhalación profunda y directa en caso de necesidad.

Tanto la vía de aplicación como la combinación concreta de los aceites esenciales debe diseñarse para cada persona en concreto por personas cualificadas, a través de formulaciones personalizadas. Aquí no se puede generalizar, ni por supuesto, ponerse por vuestra cuenta a usar uno u otro sin un asesoramiento cualificado.

Pero lo que sí que podéis tener seguro es que, aplicados de forma rigurosa y pautados por un profesional, pueden ayudar al Cuidador a recargar sus pilas, y a desocupar su mochila emocional, para que sigan cuidándonos, tan bien como lo hacen.