AMOR DE HORTELANO, AMOR DE PLANTA

AMOR DE HORTELANO

Galium aparine L.

(Texto del programa de radio de El Jardín de la Salud, que le dedicamos a esta planta, y que puedes volver a escuchar pinchando aquí)

Me encantan los abrazos¡¡ Creo que, además, con la gente que realmente quiero, soy hasta pegajosa!!! Soy como una lapa, me gusta achuchar y quedarme pegada a quien siento cercano y cariñoso. Creo que eso es lo que me une a esta plantita de la que hoy os voy a hablar. Bueno, en realidad, ella se une a mí, porque se me pega cuando paso a su lado¡¡ Se pega como una lapa, y se la conoce por el precioso nombre de Amor de Hortelano, aunque también es llamada azotalenguas o lapa, es de la Familia de los galios, y se adhiere como el velcro a la ropa o al vello corporal!!! Según el gran inventor de nombres que dicen que fue Fernández Navarrete, también se le pudo llamar busca-medias.

Lo de azotalenguas quizás tiene que ver con un juego infantil documentado en Escocia, no exento de peligrosidad: el juego consistía en que el perdedor debía colocarse un tallo en la lengua y después se tiraba enérgicamente de él, lo que conseguía que los ganchos abrieran una herida sangrante en la lengua.

Me encanta cómo la llamaba Galeno, un médico, cirujano y filósofo griego hace más de dos mil años, que decía del amor de hortelano que era una verdadera amiga del hombre, una filántropa, porque a cuantos pasan por ella los abraza.

Va siempre unida a los que trabajan la huerta y los campos, porque se pega a sus ropajes, por unos pelillos ganchudos, o minúsculos espolones. En realidad, esos pelillos ganchudos son un síntoma de su gran inteligencia, que no es otra que una increíble capacidad de adaptación al medio, ya que su tallo cuadrado es hueco, no tiene resistencia, se vence y se va al suelo, por eso busca el refugio o la ayuda de otras plantas a las que puede agarrarse para sostenerse y crecer hacia arriba. Qué lista y qué amorosa este amor de hortelano. Incluso sus hojas tienen también esos pelos ganchudos en sus bordes, y tienen una característica y peculiar disposición, ya que salen agrupadas alrededor de los nudos del tallo, en rodajuelas, se llaman, siendo inconfundibles.

Las flores son muy pero que muy menuditas, blancas, con el cáliz poco menos que invisible de tan pequeñito que es, estas flores tan etéreas son uno de los componentes más vaporosos de los ramos de flores silvestres de primavera.

Crece de forma silvestre en pastizales, terrenos arados, jardines, bordes de caminos, y como tantas plantas silvestres, se le ha considerado una maleza, sobre todo una de las malezas más frecuentes del cereal, por la similitud de sus semillas con las de estos.

Recoge Dioscórides que el zumo de su simiente, tallos y hojas bebido con vino, es útil contra la mordedura de las víboras, pero esta cualidad la he encontrado ya en tantas y tantas plantas recogidas en los libros antiguos, que o bien había muchas serpientes y víboras en la antigüedad, o no debía ser planta importante la que no pudiera lograr vencer al veneno de estos temidos ofidios.

Fue más famosa en la antigüedad una prima suya, de flores amarillas, llamada Galium verum, más conocida de nombre familiar por cuajaleches o hierba cuajadera, ya que sus bellas flores amarillas sirvieron no sólo para enrubiar los cabellos, sino para hacer cuajar la leche para hacer quesos, los cuales adoptan un bello color amarillo, de donde parece que deriva el nombre del género de toda la familia, es decir, el nombre de gallium, de gala: leche, y el nombre común que se le daba en algunas zonas de cuajaleche.

La prima famosa de nuestro amor de hortelano por tanto, no solo enrubiaba a las mozas y hacía quesos amarillos y sabrosos, sino que también su flor aplicada en forma de emplasto, podía sanar las quemaduras del fuego y restaña las efusiones de sangre”.

Nuestro amor de hortelano tiene también otra prima hermana, muy parecida a ella, y con las mismas virtudes, se trata del Gallium mollugo, galio mollugo o galio blanco, cuyas florecillas blancas o amarillentas desprenden un delicado olor a miel creciendo en abundancia también en ribazos y bordes de los caminos, y cogiendo la perezosa costumbre de tumbarse durante la floración.

Según opina María Treben, estas tres primas galium, la aparine, la verum y la mollugo, puede decirse que tienen las mismas virtudes curativas y el mismo uso.

Estas plantas han sido utilizadas como aromatizantes de bebidas y tabaco, y como fuente de colorantes, no sólo para arrubiar cabelleras, sino también para producir colorante rojo, a partir de las raíces del galium verum, con las que los nativos americanos teñían plumas y huesos, y han sido usadas así mismo como ornamentales.

La infusión de sus semillas secas y molidas se toma como sucedáneo del café, con el que está remotamente emparentado, si bien contiene menos cafeína que éste. Esta planta fue consumida regularmente en las regiones más pobres de China. La raíz torrefacta es un sustituto de la achicoria.

Se usaron sus tallos como tamiz para filtrar vino y leche, a modo de estropajo para lavar manos y vajillas, y como planta seca, para rellenar colchones, ya que gracias a los pelillos ganchudos, el relleno no se movía.

Las mujeres indias americanas usaban la infusión de esta hierba para enjuagar el cabello y hacer que crezca más fuerte y largo.

También se usaba antiguamente para facilitar el parto, metiendo unas matas de esta planta en la cama de las parturientas. Hay leyendas de la Virgen María y el Niño Jesús que hablan de esta planta como lecho santo, o almohada blanda, y que era una de las preferidas de la Madre de dios porque el burro no se las comía.

Podía también añadirse al baño, una infusión de amor de hortelano, para que funcionara como poción de amor, lo que explicaría mejor su nombre.

Nuestro amor de hortelano ha sido una planta medicinal, con una larga historia, ya que desde bien antiguo se conocen todos sus poderes curativos, que no son pocos.

En primer lugar, es un diurético y depurativo muy valioso, que se toma sobre todo internamente para tratar resfriados, dolor de oídos, diarrea, cistitis, cálculos renales, hipertensión, prostatitis crónica, dolencias estomacales y biliares, cálculos, gota, efectos hormonales, menopausia, insomnio, trastornos psicológicos, glándulas inflamadas, úlceras y hasta cáncer.

Perdió su uso por su dificultad, ya que se tiene que trabajar en fresca, no en seca, es decir, recién recogida. Así que aprovecha en primavera a recogerla, utilizarla y elaborar por ejemplo una tintura en orujo o una bechamel para unas verduras.

Si. Desde muy antiguo se sabe que tiene un poder curativo contra el cáncer, como recoge ampliamente entre otros, María Treben en su libro Salud de la botica del Señor, aunque no se ha investigado lo suficiente para conocer sus mecanismos curativos en profundidad, parece ser que ha quedado ampliamente demostrado que debilita el tumor, lo reduce, genera su necrosis y finalmente se encapsula. María Treben recoge curaciones con esta planta de tumores de lengua, paladar y laringe, y hay testimonios de curaciones de diferentes tumores cerebrales. Creo que la investigación médica tiene aún un amplio campo por descubrir.

La infusión de galio según recoge María Treben, ayuda rápidamente a los problemas en las cuerdas bucales, usada en forma de gargarismos y enjuagues.

El amor de hortelano también tiene muchos usos medicinales a nivel externo, para curar las ampollas, la caspa, la inflamación de los senos, las quemaduras solares, cicatrización de heridas, erupciones cutáneas, dermatitis, acné, eccemas y psoriasis, en cuyo caso se recomienda también su uso interno. El jugo fresco es muy efectivo si se unta con él las partes afectadas de la piel y se deja secar sobre ella. El jugo fresco se hace con la planta recién cogida, y si ese jugo se mezcla con mantequilla a temperatura ambiente, se forma una pomada que se guarda en nevera.

Esta pomada de galio con mantequilla será un buen remedio herbal para las hemorroides, si bien podría sustituirse la mantequilla por cera virgen o manteca de cerdo, y se aplica con ella la zona afectada.

Os aconsejo que la infusión de galio se realice con 1 cucharadita por cada cuarto litro de agua, pero no hervir, y reposar brevemente. Y siempre, siempre, utilizar la planta fresca, porque, aunque existen recetas de esta planta seca, esta planta no conviene dejar secar.

Y os explico por qué:

Es riquísima en vitamina C, por eso antiguamente combatía el escorbuto, pero esa riqueza en vitamina C hace que en un paso breve de tiempo desde que se corta se pone negruzca por oxidación de esa vitamina.

Es antiinflamatoria y descongestiva, trabaja muy bien lo relacionado con el riñón, la artritis reumatoide, incluso la gota.

Se coge la planta se trocea rápidamente y se macera en un orujo durante 15 días, y tenemos una tintura especialmente eficaz en las artritis reumatoides a nivel interno ya que ayuda a regenerar y a facilitar la movilidad de las articulaciones.

Perdió su uso por su dificultad, ya que se tiene que trabajar en fresca, no en seca, es decir, recién recogida.

Hay quienes describen el aroma de la planta dulce como la miel. Ciertamente tiene un aroma agradable, pero no hay que dejarnos engañar ya que el sabor de la planta es en realidad algo amargo y como especiado. Y digo sabor porque en realidad, también tiene usos comestibles, y podríamos añadir los brotes jóvenes picados y crudos, a las ensaladas.

Toda la planta se podría cocer como una hortaliza, antes de que aparezcan las semillas. Además de ser muy rica en vitamina C, como antes dijimos, tiene niacina, Vitamina B3, y un montón de minerales como el calcio y el silicio. Se dice que tiene un efecto adelgazante en el cuerpo.

Patri Puga, en el libro Bienaventurada la maleza de la que ya hemos hablado en nuestro programa muchas veces, recoge una receta de coliflor gratinada con amor de hortelano cocido previamente, usando este galio para pocharlo junto con una cebollita, y hacer con ella además una bechamel ligera, a la que se añade queso y gratina.

Debe de estar riquísima¡

Y antes de terminar nuestra historia de amor con el amor de hortelano, recordaros que sus pelos ganchudos y savia podrían causar irritaciones o dermatitis en pieles sensibles o alérgicas a esta planta, y no se recomienda su uso en mujeres embarazadas o lactantes.

Prestad atención en vuestros paseos campestres, porque esta planta se querrá ir contigo¡¡¡

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