La zarzaparrilla nos enredó

En uno de mis paseos primaverales campestres, me encuentro casualmente entrelazada, como buena enredadera que es, a un muro de piedras derruido, una hermosa zarzaparrilla, y después de las primeras indagaciones que realizo para confirmar su identidad[1], ya que como botánica aficionada que soy tengo aún mucho que aprender, confirmo que no es otra que la Smilax áspera, es decir, nuestra zarzaparrilla europea.

Lo primero que me viene a la memoria, al citar la palabra zarzaparrilla es refresco. Es una relación espontánea, de cuyo hilo comienzo a tirar, un hilo espinoso y retorcido, como es ella, y como casualmente es su historia también, que os paso a relatar en nuestro espacio de radio de hoy, repleto de vaivenes, unos más espinosos que otros.

Al hilo de los refrescos, que por cierto nacieron en las boticas:

Lo que nunca debió de pensar John Pemberton en su pequeña farmacia de Atlanta (Georgia), cuando mezclaba hojas de coca y semillas de nuez de cola, haciendo un extracto que remediara el dolor de cabeza y acabara con las náuseas, es que estaba creando allá por 1886 uno de los productos más revolucionarios de los siglos futuros: un producto que pronto fue un éxito y comenzó a venderse como refresco, sobre todo a partir de la venta de su fórmula a la Compañía Coca Cola[2]

Pero con anterioridad al vino de cola que hizo este boticario americano y a la aparición de la Coca Cola, ya existía una bebida probablemente precursora de esta y conocida en todo el continente americano[3] y en España que fue la Zarzaparrilla.

La raíz de esta planta llevaba siglos siendo utilizada como infusión diurética, sudorífica y depurativa aquí en el Viejo Mundo, y como muchos otros remedios medicinales vivió una época de gloria a principios de la era industrial transformada en ingrediente de tónicos o jarabes milagrosos. La moda de las bebidas con gas carbónico introdujo los refrescos en las farmacias españolas a finales del XIX, y así en 1886 por ejemplo se podían ver en prensa grandes anuncios de bebidas gaseosas hechas con limón, naranja, fresa, grosella, cidra, dulcamara, chufa y por supuesto zarzaparrilla.

La zarzaparrilla antes de ser refresco, fue preparado medicinal, elaborado en botica a partir de las raíces de la planta. Se fabricaba con extracto de la raíz, que le aportaba sus propiedades diuréticas y tonificantes, al que se le añadía azúcar, miel, y agua carbonatada. El agua carbonatada se estaba ya preparando también en las boticas desde finales del siglo XVIII a partir a partir de bicarbonato sódico y agua con anhídrido carbónico recomendada para problemas de acidez, malas digestiones e incluso gota, se llegó a usar para bajar la fiebre y para los nervios, que se hizo muy famoso y comenzó a consumirse por entonces bajo el nombre de Soda.

Y debido a su delicioso y refrescante sabor, lo que nació como un preparado de botica se convirtió en un refresco famoso y conocido, claro está, hasta que llegó la Coca cola.

La llegada de la Coca Cola a España, y su éxito arrollador a partir de 1953, hizo despertar las más profundas glorias patrióticas y pronto surgió un competidor nacional de popularidad instantánea, un nuevo refresco realizado a base de zarzaparrilla y cola.

Se llamaba a este refresco Zarzaparrilla 1001 y se anunciaba en 1958 como «la bebida cien por cien española a base de cola» y se vendía en tiendas por siete pesetas y media la botella familiar de un litro, una ganga comparada con su rival. Su publicidad declaraba que «las amas de casa ya se han dado cuenta de que soy más económica, que yo misma llevo abridor gracias a mi tapón de ajuste y que se me puede utilizar en la medida deseada sin que el resto se estropee».

El intento de menoscabar la fama yanqui del refresco de moda se consiguió, pero por poco tiempo.

Y la razón de su desaparición quizá no haya que atribuirla a una mano negra conspiratoria salida de las propias fauces del emporio de la Coca Cola, sino por la presencia, dentro de sus ingredientes, de un componente llamado sasafrás[4], que parece ser más claramente el causante de la casi desaparición del refresco de zarzaparrilla, del mismo modo que la hoja de coca pudo haber acabado con la Coca Cola, si los avispados americanos no la hubieran eliminado de su formulación a tiempo.

El aceite esencial de sasafrás destilado de la corteza, raíces y fruto del árbol, se utilizaba habitualmente como fragancia en perfumes, saborizante de dulces y analgésico en enfermedades dentales y la raíz y su corteza se usaba en infusiones para refrescos.
Su principal componente (70-80%) es el Safrol que durante un tiempo se usó como saborizante en la industria alimenticia hasta que se demostró que era cancerígeno en ratas, aunque existe duda en humanos, ante esta situación se limitó su dosis de uso. (Hoy en día, el sasafrás sigue apareciendo en los manuales más reputados de fitoterapia, reconociéndosele una toxicidad discreta, por la posible irritación de los riñones a causa del safrol).

Así que, desenmarañando un poco la historia, parece ser que la Coca Cola y el sasafrás, son los responsables de que el refresco de zarzaparrilla en nuestro país desapareciera de tiendas y bares, y casi casi de nuestra memoria.

De todas formas, para los nostálgicos de sabores antiguos, aún podéis encontrar en el mercado algún refresco con zarzaparrilla, aunque no es común.

Y seguimos tirando del hilo de sus historias para detenernos un momento en la madeja enmarañada de su nombre, pocas plantas lo tienen colocado de forma tan precisa y descriptiva, ya que zarzaparrilla, es una palabra formada por zarza y parra, con el sufijo diminutivo, por lo que significa exactamente lo que es: una zarza, por sus pinchos, enredadera y trepadora con zarcillos como la parra, pero con sus frutos más pequeñitos, de ahí lo de parrilla. Sin embargo, a diferencia de la parra parra, con sus uvas deliciosas, no se os ocurra comer las de la zarzaparrilla, porque os provocarían diarreas y vómitos, debido a la toxicidad provocada entre otros por las saponinas que contienen.

La zarzaparrilla pertenece botánicamente al género Smilax, que deriva de la diosa griega Smilax.

Según una leyenda, esta ninfa del bosque se transformó en la planta zarzaparrilla para estar al lado de su amado crocus qué es la planta del azafrán. Por lo puntiagudo de sus pinchos, parece ser que esta historia de amor más que plácida, fue frustrada y trágica.

Smilax también significa hiedra con espinas, de hecho, antiguamente se la llamaba también hederá spinosa, por un ligero parecido de los racimos de sus frutos con los de la hiedra.

A pesar de lo enredado de sus nombres y parecidos con otras plantas, gracias a sus propiedades medicinales la incluyeron en los más antiguos tratados herbales, ya la cita Teofrasto, 300 años antes de Cristo, y otros muchos importantes médicos y botánicos, en cuyas obras, a esta familia de plantas las llamaban esmílaces o mílaces.

Larga familia, por cierto, porque se estima en más de doscientas las prima hermanas de las zarzaparrillas, diseminadas por todo el mundo.

Y recorriendo el ancho mundo es como anudamos de nuevo la madeja enredada de las zarzaparrillas, ya que cuando los colonizadores españoles llegaron a América se las encontraron.

Se cuenta que, en la batalla de Cajamarca, los caballos españoles que participaron en la captura de Atahualpa, aguantaron en vela bastante tiempo, gracias a la ingesta accidental de esta planta.

Y pudieron comprobar cómo los nativos utilizaban las raíces de unas lianas para el tratamiento de diferentes enfermedades y las llamaron zarzaparrillas ya que se parecían mucho a las europeas de ahí que las nombrarán a estas especies americanas con el mismo nombre. Cuando las trajeron de vuelta alcanzaron tanto éxito, por cuestiones que luego os contaré, esa es otra madeja, que la auténtica zarzaparrilla peninsular pasó a llamarse zarzaparrilla falsa o bastarda, también se llamaba zarzaparrilla de España, del país o del reino.

Allí, en el Nuevo Mundo recién descubierto, estas especies americanas se utilizaban principalmente para curar enfermedades reumáticas, para tratar externamente la piel y como potenciadores afrodisíacos o tónicos generales. Las tribus de la cuenca amazónica la utilizaban para aumentar su virilidad, tratar problemas de la menopausia, y combatir la lepra, la psoriasis o la dermatitis. De hecho, en Méjico suele consumirse todavía su raíz por su fama de tónico y afrodisíaco.

Sin embargo, la fama la alcanzan cuando en el siglo XVI algunas especies americanas son traídas a Europa para combatir la sífilis, la gonorrea y otras enfermedades venéreas, ya que decían que se había utilizado con éxito en el Caribe, fama que mantuvieron durante el siglo XIX y hasta principios del siglo XX, extendiéndose tanto por Europa como por EEUU China Tailandia Vietnam Filipinas o Camboya, lo que propició un comercio muy elevado entre las naciones productoras y los países europeos demandantes.

De hecho, este asunto parece estar todavía enmarañado en la actualidad, ya que mientras algunos especialistas creen que la zarzaparrilla europea Smilax áspera contiene las mismas propiedades que la zarzaparrilla americana, llamada Smilax officinalis, o medicinal, siendo menos potente, otros en cambio piensan que la europea tiene muy pocas propiedades.

Pese a ser algo más flojilla, según algunos opinan, la raíz de esta planta llevaba siglos siendo utilizada como infusión diurética, sudorífica y depurativa en el Viejo Mundo.

Y se da el caso también de que muchos preparados etiquetados supuestamente con la americana se encuentran adulterados con la inclusión de la especie europea. Ya os avisé que la zarzaparrilla nos iba a dejar una gran maraña de historias enredadas¡¡¡

Fijaos a la altura del programa en que nos encontramos y todavía no hemos hablado de la planta propiamente dicha, así que vamos a ello¡¡¡

Aunque las zarzaparrillas americanas prefieren las selvas húmedas tropicales, en cambio a las nuestras les encanta la compañía de bosques mediterráneos como encinares o pinos, aunque la podemos encontrar en paredes setos orlas junto a campos de cultivo o en zonas arbustivas protegidas por la sombra de otros arbustos como la coscoja o las zarzamoras, o enmarañadas entre zarzales.

Es una liana perenne que puede llegar a alcanzar hasta los 15 metros de longitud con tallos rastreros o trepadores en muchas ocasiones provisto de espinas, que se puede llegar a encaramar a las copas de los árboles. La base de sus hojas siempre es acorazonada, aunque presenta formas diferentes lanceoladas sagitadas a veces con espinas en el nervio central del envés o en los márgenes y tiene peciolos -que son los rabillos por los que la hoja se une a su tallo- provistos de zarcillos trepadores en la base. Sus frutos son bayas de color rojo o rojizo oscuro y aunque la teoría dice que saca en pleno verano sus pequeñas flores de color crema y yo ya me he encontrado sus frutos al comenzar mayo, que son rojos y redondeados y que se irán oscureciendo hasta la negrura a medida que maduren.

Que no os despiste la hiedra del fondo. Las hojas acorazonadas y alargadas en forma de lanzas, y sus frutos que son tóxicos, son característicos de la zarzaparrilla

En la actualidad, la zarzaparrilla se utiliza como aditivo añadido a las cervezas habitualmente, como controlador de la espuma, ya que son las propias saponinas las que tienen la acción espumante. Pero si persistentes son sus usos en las bebidas refrescantes, no lo son menos el resto de sus valiosas y numerosas indicaciones terapéuticas:

La raíz medicinal de la zarzaparrilla

No es medicinal de ella lo que está a la vista, sino sus rizomas, pálidos tallos subterráneos que se utilizan para depurar la sangre y eliminar toxinas.

La zarzaparrilla es antiinflamatoria y limpiadora, y puede aliviar problemas de la piel como el eccema y el prurito en general, de hecho, así consta en numerosos tratados antiguos como remedio para tratar enfermedades de la piel como la psoriasis o el picor. De hecho, se recomienda en afecciones crónicas de la piel, y tiene una acción antiinfecciosa en especial, en hongos.

También se consideraba un remedio depurativo beneficioso para ayudar a tratar el reumatismo, la artritis reumatoide y la gota, gracias a su riqueza en minerales como el calcio, el potasio o el magnesio.

Una de sus cualidades es la de aumentar la diuresis -eso significa que es diurético- siendo la diuresis la producción de orina, por lo que contribuye a eliminar líquidos de nuestro organismo, beneficiosa por tanto en todo lo que tenga que ver con la retención de líquidos. Es capaz también de aumentar el sudor corporal, por eso se dice de ella que es una gran limpiadora, mejorando los síntomas de celulitis, obesidad o hipertensión.

Su acción estrogénica hace que sea buena para problemas menstruales y afecciones de la menopausia como la debilidad o depresión.

Tradicionalmente se usaba con éxito en la curación de las heridas e igualmente se utilizó para disminuir el sudor, eliminar la fiebre y en problemas estomacales.

Recientes investigaciones han demostrado su utilidad en afecciones autoinmunes tales como la propia psoriasis, la artritis reumatoide y la colitis ulcerativa. Pruebas chinas indican que puede servir para tratar la leptospirosis, una enfermedad que transmiten las ratas a las personas, así como estados agudos de sífilis, y una investigación en Australia avanza que su contenido en furostanol, posiblemente tiene una poderosa actividad antiproliferativa contra las células cancerosas.

Sin embargo, el enredo de esta planta nos persigue hasta el final del programa, ya que aunque la zarzaparrilla está autorizada para usos alimentarios por ejemplo en países como Estados Unidos, la Comisión Europea en cambio desaconseja su utilización por una posible ineficacia así como por los riesgos que podría conllevar su uso inadecuado. Imprecisiones y enredos que no están presentes en los más prestigiosos manuales de fitoterapia, en los que se afirma que el uso de esta planta en cantidades recomendadas y pautadas, no presenta efectos adversos, la mayoría de las veces. Nada nuevo a lo que recomendamos machaconamente en este programa, tal y como dicta el sentido común por otra parte, que es el principio de la moderación y la prudencia.

ALGUNAS RECETAS CON ZARZAPARRILLA

JARABE DE ZARZAPARRILLA*

Ingredientes:

– 1 ½ kg. de miel

– 1 litro de agua

– 1 vaso y medio de extracto de zarzaparrilla

Preparación:

· Echar la miel en una cacerola con el agua caliente

· Remover bien hasta que se deshaga la miel

· Añadir el extracto de zarzaparrilla

· Mezclarlo todo bien

· Guardar en un bote de cristal

BATIDO DE ZARZAPARRILLA*

Ingredientes:

· 1 vaso de zarzaparrilla con la receta anterior

· 2 cucharadas de helado de vainilla

Peparación:

· Llenar  2/3 de un vaso largo para helado

· Añadir dos cucharadas de helado de vainilla

· Batir los ingredientes con una batidora

· Guardar en el frigorífico durante 5 minutos

Forma de servirlas:

Servirlo bien frío como refresco en momentos de calor

TISANA COMPUESTA DEPURATIVA DE LA PIEL**

Ingredientes:

– 1 litro de agua

– 10 gr. de diente de león

– 10 gr. de fumaria

– 10 gr. de zarzaparrilla

Preparado:

Decocción de 15 minutos y se administra 1 taza cada 8-12 horas

ZARZAPARRILLA COMO BEBIDA DEPURATIVA**

Ingredientes:

– 500 ml. de agua

– 2 Cucharadas de zarzaparrilla

– miel

Preparado:

Se deja hervir la planta 15 minutos

Se filtra, exprimiendo la zarzaparrilla para extraer toda la sustancia

Se deja unas horas en la nevera

Se endulza con miel y se sirve como bebida refrescante.


[1] No debe confundirse con la parecida nueza negra (Tamus communis), cuyos frutos son venenosos: Se enrosca en el sentido de las agujas del reloj, su fruto contiene 6 semillas, y no tiene zarcillos.

[2] “Como técnico del sector ,tengo mis dudas de que el boticario tuviera la fórmula tan desarrollada como la actual en donde intervienen una serie de componentes aromáticos como los aceites esenciales de lima ,limón , naranja, canela, vainilla, nuez moscada, nuez de cola y otros que no se si eran de su conocimiento, pensar que en un momento determinado desapareció una de las materias que la definían, las hojas de coca y con ello el remedio contra el dolor de cabeza”, en: https://todosigueigual.wordpress.com/2014/07/03/la-historia-de-la-coca-cola-espanola-la-zarzaparrilla/

[3] «Camarero, póngame una zarzaparrilla». Suena inequívocamente viejuno, como a película de vaqueros de después de comer. Habrán sido miles las veces que hemos visto en la pequeña pantalla a cowboys que, cansados de cabalgar por el Viejo Oeste, entraban en un polvoriento saloon y daban muestra de sobriedad pidiendo esta bebida en vez de un whiskazo. Y eso que en realidad la versión original decía «root beer» o cerveza de raíz, un refresco hecho con sasafrás muy popular en EE UU durante el siglo XIX y que a veces llevaba también una pequeña cantidad de raíz de Smilax ornata o zarzaparrilla americana, más potente y con mayores propiedades que nuestra zarzaparrilla europea (Smilax áspera). Ana Vega Pérez de Arlucea, Madrid, Domingo 16 septiembre 2018, artículo: “Zarzaparrilla 1001, la bebida que quiso competir con Coca-Cola” en: https://www.burgosconecta.es/sociedad/zarzaparrilla-1001-refresco-espanol-20180916011539-ntrc.html

[4] Una de las recetas de Esencia de Zarzaparrilla que aparece en un Tratado de Farmacia Operatoria (Dr. Raimundo Fors i Cornet, catedrático, presidente de la Academia de Ciencias Naturales de Barcelona). Barcelona 1841, dice así: “Macera en alcohol de 22ºC , las siguientes raíces molidas 16 onzas de raíz de zarzaparrilla,4 onzas de raíz de canela china.4 onzas de regaliz,4 onzas de palo guayaco , 4 onzas de sasafrás y 21 libra 4 onzas de alcohol y después de pasados unos días se evapora en un alambique al baño maría ,recuperando el alcohol para nueva operación y quedando un fondo de unas 4 onzas de extracto, a las que se le mezclan 16 gotas de aceite esencial de sasafrás, una vez terminada la mezcla se diluye en 28 onzas de vino generoso y se filtra .
Esta era una de las típicas fórmulas de aceite de zarzaparrilla a partir de aquí ya se podía usar más o menos diluido para hacer un jarabe tónico o una bebida refrescante” Extraído del artículo: https://todosigueigual.wordpress.com/2014/07/03/la-historia-de-la-coca-cola-espanola-la-zarzaparrilla/

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