RECETA «MEDICINAL» DEL TÉ DEL PUERTO

Nuestro té del puerto es una planta aromática y medicinal que conquista las altas cumbres de los Picos de Europa, que adora los terrenos calizos, el clima continental y aborrece la sombra. Su nombre científico es SIDERITIS HYSSOPIFOLIA. Y éste es uno de los raros casos en que una planta se hace famosa por su nombre científico, ya que está dando la vuelta al mundo, al ser el ingrediente estacado en la ginebra realizada por la empresa cántabra Siderit, que alcanzando fama mundial, lleva en su propio nombre de marca, el nombre científico de esta planta.

Además de eso, esta Sideritis se utiliza como ingrediente obligado y fundamental en la elaboración del ORUJO DE HIERBAS, famoso también en el mundo mundial, así como en otros famosos combinados espirituosos.

Los que tuvisteis la oportunidad de escuchar nuestro programa de radio de la semana pasada, descubristeis la enorme y desconocida cantidad de otros beneficios terapéuticos y medicinales que posee esta preciosa y esquiva mata aromática. Pero no os preocupéis, pronto estará disponible el programa de radio grabado en nuestra sección de podcast, para los que no lo pudisteis escuchar.

Para unos y otros, y como ya viene siendo habitual en esta nuestra nueva etapa de EL JARDÍN DE LA SALUD, os dejamos por escrito una de las recetas con TÉ DEL PUERTO, ó TE DE ROCA, para disfrutar de todo su poder energético y medicinal, mejor en los días fríos y ventosos y tras una comida copiosa, por ejemplo:

VERSIÓN MEDICINAL PARA UN TÉ DEL PUERTO CON SIDERITIS

Ingredientes:

un chupito de orujo, para 4 tazas de te. 4 espigas de té del puerto. Agua destilada.

Elaboración:

Introducimos en un cazo las ramitas de té y un chupito de orujo y dejamos reposar 10 minutos – o media hora- las ramitas del té con el orujo, convenientemente tapado. De esta forma lo que en realidad estamos haciendo es elaborando una especie de tintura, para uso interno, ya que a través de esa maceración propiciamos una mayor liberación de los principios activos en el líquido extractivo que constituye el orujo.

En otra cazuela, hervimos agua destilada o de manantial, siempre que sea de mineralización débil.

Cuando el agua comience a hervir, la vertemos en la cazuela donde tenemos macerando el té y el orujo. Tapamos y dejamos reposar el tiempo justo para beberlo a la temperatura que nos guste, cuanto más caliente, mejor.

En el momento de servirlo en la taza, añadimos un poquito de miel al gusto. Un poco de miel cruda, medicinal y curativa, harán de este preparado, tomado con prudencia y sin exceso, un excelente y digestivo reconstituyente.

Y a disfrutar¡¡¡

(y pronto, en nuestro podcast, el programa grabado con más recetas)

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