Telar artesano, construido en madera de pino en el Taller de Trabajoconmadera de Edu, a partir del asesoramiento pedagógico de María de Miguel Cavia *, experta en metodología Waldorf.

Los niños de 4 a 7 años están en el mejor momento para trabajar y crear a través de este telar. Hemos cuidado mucho las proporciones y cada uno de los detalles para que tenga el tamaño adecuado a estas edades. No es ni grande ni pequeño, con una separación entre hilos que ayuda a que el niño se sienta cómodo trabajando con él, es ligero y las correctas dimensiones de la lanzadera permiten realizar la labor con ambas manos y en ambas direcciones de una forma fluida y agradable.

La importancia de trabajar con las manos

Introducir a los niños en las labores de tejer,con un telar diseñado adecuadamente, y como si de un juego se tratara, tiene un gran valor pedagógico: los trabajos manuales mueven el pensamiento de manera ordenada, positiva y concentrada. En el campo de la Neurociencia como en el de la Pedagogía se expone que es a través del movimiento de las extremidades como  se desarrolla el intelecto humano, produciéndose nuevas sinapsis en el cerebro.

El trabajo práctico armoniza las emociones infantiles, el pensar, el sentir y la voluntad. Educar al ser humano de forma global -cabeza, corazón y manos- es posible y necesario para que los niños crezcan con salud, belleza y armonía.

Qué pasa cuando tejemos

La práctica de las manualidades como la de tejer en este telar artesano no tiene únicamente la intención de ofrecer un pasatiempo agradable, que también, sino que hay muchas razones que justifican esta actividad, a fin de ayudar a desarrollar en el niño un conjunto de habilidades, capacidades y destrezas, que van a guiar y a enriquecer su madurez y desarrollo:

  • Refuerza el desarrollo de la psicomotricidad fina (las manos del niño han de moverse, colocarse y hacer de una forma determinada para tejer, la coordinación de movimientos (sobre todo movimientos que tienen una importancia vital en la lecto-escritura, movimientos oculo manuales, el ojo y la mano trabajan juntos), la orientación espacial y la lateralidad (es un trabajo maravilloso que favorece la conexión cruzada del sistema nervioso, que se encuentra en pleno desarrollo a esta edad, favoreciendo el desarrollo armónico de éste ya que nos permite el trabajo con ambas manos, equilibrando ambos hemisferios cerebrales). Como adultos puede parecernos una actividad sencilla, pero el proceso mental que exige desde el punto de vista del niño es complejo, y muy importante.
  • Desarrolla la imaginación y el pensamiento ágil. Cualquier tarea de artesanía, y ésta de tejer así lo hace también, despierta una serie de facultades creativas, ayudando al niño al cultivo de una imaginación saludable.
  • Prepara para la resolución de situaciones posteriores. Aunque se practiquen desde un punto de vista lúdico, artístico o artesanal, tiene la importante función de preparar a nuestros niños para las situaciones que más adelante se les van a presentar en la vida. Rudolf Steiner, el creador de la pedagogía Waldorf, decía que el pensamiento equilibrado y el “buen juicio” de un adulto dependerá mucho más de si a un niño se le ha enseñado a usar sus manos y sus dedos de forma correcta y práctica, que más tarde, del ejercicio del pensamiento lógico.¿Y a qué se debe esto?¿Qué conexión puede tener el tejido de una lana en este telar con el desarrollo emocional y psicológico de nuestro niño? La explicación está en la conexión que se establece entre la movilidad de los dedos y los pensamientos flexibles y la generación de ideas, ya que todo este trabajo reaparece más tarde como fuerzas sanas para pensar.
  • Genera vínculo. Es un pasatiempo agradable y compartido, que nos da la oportunidad de relacionarnos con nuestros niños, promoviendo y mejorando la comunicación con ellos, y por tanto, nuestro vínculo. Nuestra labor como padres, profesores o cuidadores, es la de acompañamiento haciendo la misma tarea o estando a su lado ofreciéndoles nuestra presencia y disponibilidad, que es la verdadera nutrición emocional que nuestros niños necesitan.
  • Favorece la atención plena y la concentración. El sentido rítmico del paso de la lana entre la urdimbre favorece la atención plena y la consciencia del aquí y el ahora, con todos los beneficios que eso proporciona para el bienestar del niño.
  • Refuerza su autoestima. Es importante que estas tareas que le enseñamos al niño deben tener un propósito, se debe tratar de un trabajo con sentido, una utilidad, un servir para algo. Si tejemos para hacernos un estuche, una mantita para nuestro gato, un bolso, una cartera, una pieza para un cojín, un vestido para la muñeca, el niño siente que lo que hace, además de ser algo bonito, además de haberlo elaborado con la ayuda de sus padres o seres queridos, sirve para algo, lo que aumenta el sentido práctico de su esfuerzo, le ayuda a entender cómo funciona el mundo, se siente útil, y de esa manera se refuerza su autoestima, y aumentan sus capacidades para decidir llenar su tiempo con pasatiempos creativos y constructivos, sintiéndose capaz de hacerlo, y sintiendo que tiene el reconocimiento y el apoyo de sus mayores, lo que le genera confianza para afrontar los retos que él mismo se pueda llegar a plantear.
  • Mejora la gestión de la frustración saludable. Se va creando en el niño un espacio de autocontrol, tan importante en la gestión de la frustración saludable. El niño puede querer correr y acabar ya, pero en el trabajo manual no debe haber prisas porque de lo contrario el resultado no va a mostrar lo que queremos hacer, esto produce la autorregulación en el niño que ha de ir autocorrigiendo su gesto y su impulso, tan importante para la gestión de los tiempos en su vida adulta.

El adulto que acompaña

Merece la pena hacer mención a nuestra participación como adultos en el uso infantil del telar:

  • La imitación es la pieza fundamental para el aprendizaje a estas edades, nos lo recalca la neuroeducación y todas las pedagogías, en este caso, te aconsejo que muestres a tu hijo “cómo trabajar con el telar” expresándole cómo lo haces tú, buscar un sitio tranquilo, luminoso y colocar el telar en una mesa, lo primero que hacemos es colocar un hilo fuerte y no muy grueso al telar y elegir el tamaño del tapiz resultante en función de los hilos que coloquemos. Ahora ya está todo preparado, sacamos nuestros ovillos y elegimos con el cual comenzar, pasamos la lana del ovillo a la lanzadera y comenzamos a pasarla un hilo por encima el siguiente por debajo y así hasta terminar la línea y al regresar comenzar al revés de cómo se acabó, si acabaste pasando por debajo ahora toca comenzar pasando la lanzadera por encima.

Cuando comience el niño:

  • Conviene que como adultos nos llenemos de paciencia, es decir, de “paz y ciencia”la paz de saber que no hemos de intervenir-acudir en su ayuda cuando se han equivocado o surge un problema y la ciencia que nos dice que si les damos la oportunidad de resolver, seguro nos sorprende descubrir la solución que a nosotros no se nos hubiera ocurrido jamás, así de mágica es la infancia. Así vamos a ayudar a que crezcan con una buena autoestima y autonomía, pilares de una infancia saludable y feliz.

Por su puesto que lo más importante es vuestra presencia a su lado y vuestras palabras de apoyo.

Este entretenimiento didáctico y tan educativo puede ser una actividad muy adecuada para estos momentos de confinamiento, que se convierten en una joya de oportunidad para un aprendizaje saludable en el desarrollo de nuestros hijos y en el bienestar de nuestra familia. Y para cuando el confinamiento termine, daos el regalo de  un paseo por el campo con vuestros hijos, sobrinos, alumnos, disfrutando de cada paso, en la hierba verde, el viento cargado de mil olores de primavera en el rostro, el sol y la mirada en el horizonte y en el cielo, hasta llegar al encuentro de algún rebaño de ovejas, podéis incluso si disponéis de tiempo llevar los útiles para dibujarlas, acercarse, sentir su olor, la proporción de su cuerpo lanudo, sus cabecitas, sus orejas y de ahí si está el pastor o pastora os pueden contar como es que le cortan el pelo, esquilan a sus ovejas y de ahí toda la historia hasta llegar al ovillo de lana que es maravillosa.
Es de vital importancia que los niños vivan el proceso de las cosas, (como cuando no saben de donde sale la leche de un brick..) cuantas más mejor, esto es inteligencia viva para ellos en un futuro, capacidad para crear y entender el mundo que les rodea.

Os ha escrito María de Miguel Cavia, soy Maestra Waldorf de infantil y primaria, profesora de música y piano, pedagoga y musicoterapeuta. Ofrezco acompañamiento y asesoramiento infantil a las familias y educadores, a nivel individual y grupal. Teléfono de contacto: 627741291.  Mail: maria.dmcp@yahoo.es