Crema de manos hidratante y regeneradora, que protege y repara. Calma y reconforta las manos agrietadas, secas y castigadas por la exposición permanente a agentes externos, jabones, agua, viento, sol, etc.

Os la recomendamos para las manos, en estos momentos en que el abuso de geles desinfectantes, y de lavados exagerados con jabones no siempre recomendables, están causando problemas de irritación, picor, descamación y eccemas, pero también podéis aplicarla en cualquier otra zona que se vea afectada por estos problemas.

Es un bálsamo suavizante que devolverá la elasticidad e hidratación creando una fina capa protectora que previene la sequedad y mejora el bienestar de su piel, incluso la afectada por enrojecimiento, picor, escamación, etc.

Ingredientes: Oleomacerado de caléndula, malva y manzanilla en aceite de oliva, manteca de karité, manteca de cacao, aceites vegetales de argán y aguacate, aceites esenciales de espliego y palo de rosa.

La caléndula es una planta que resiste el máximo calor y hasta en invierno, los días de mucho frío, debido a que produce una resina que la protege aún siendo delicada como herbácea que es. Ese mismo efecto protector es el que produce en nuestra piel. 

No sólo nos protege, sino que estimula además la reparación de los tejidos dañados pudiendo usarse en todas las irritaciones y problemas de piel: es cicatrizante, antiinflamatoria, suavizante, antiséptica, y calmante, gracias a sus abundantes principios activos entre los que destaca el ácido salicílico.

La caléndula destaca por sus excelentes cualidades para el cuidado de la piel, es calmante y regeneradora. Se utiliza en pieles irritadas o enrojecidas, siendo muy útil si se aplica en pieles agrietadas, estropeadas o sensibles. Gracias a sus ingredientes, puedes usarla no sólo en las manos, sino en cualquier parte del cuerpo: fitoesteroles, saponinas, betacarotenos, terpenoides y quercetina, entre otros, tiene un gran poder antiséptico, antiinflamatorio, cicatrizante y antioxidante.

El oleomacerado de caléndula utilizado se enriquece, además, con la malva y la manzanilla por sus propiedades antiinflamatorias y calmantes.

El aceite esencial de espliego, además de ser un magnífico cicatrizante y un buen antiséptico, destaca por ser especialmente indicado en todas las infecciones fúngicas, víricas y bacterianas del tejido cutáneo, siendo una de las mejores opciones aromáticas para cualquier dermatosis infecciosa, con independencia de la naturaleza del patógeno que nos afecte.

El aceite esencial de palo de rosa aporta un equilibrio hidrolipídico perfecto en la epidermis, porque la hidrata, suaviza y revitaliza. Está dotado de un poder revitalizante que le otorga su molécula mayoritaria, el linalol, que es un estimulante celular con acción tónica y astringente cutánea más que demostrada.

Disponible en nuestro taller: Precio: 8,50€.