¡Aromas que enamoran!

Los aceites esenciales que forman este perfume sólido, a la vez de aromatizar nuestra piel y nuestro entorno más cercano en una nube exótica y chispeante, se van a ir liberando lentamente a lo largo de las horas. Nos aportará bienestar, calmando y suavizando posibles irritaciones, y al tiempo actuará a nivel psico-emocional y energético, aportándonos serenidad en las emociones, junto al optimismo y la vitalidad necesarios en nuestro día a día.

Ingredientes: Aceite vegetal de jojoba, Cera de opérculo, manteca de cacao, manteca de karité. Aceites esenciales: Notas de fondo: Aceite esencial de sándalo amarillo (Santalum austrocaledonicum), Aceite esencial de Pachuli (Pogostemom cablin), Aceite esencial de Bálsamo de Copaiba (Copaifera officinalis). Notas de Corazón:Aceite esencial de Elemí (Canarium Luzonicum), Aceite esencial de Palo de Hô (Cinnamomum Camphora qt. Linalol). Notas de salida: Aceite esencial de Yuzu (Citrus junos)

Notas bajas o de fondo: Sándalo amarillo, pachulí y bálsamo de Copaiba.

Equilibrio y sensualidad revitalizante

En la antigua China, el sándalo servía para establecer el equilibrio entre cuerpo y mente. Forma parte de la medicina tradicional de todo el mundo asiático por sus múltiples virtudes. Es afrodisíaco. Reduce la fatiga mental y el estrés emocional. Calmante y equilibrante nervioso

El bálsamo de copaiba es un aceite esencial que se extrae de la resina de este árbol que se encuentra en la selva de Brasil, Colombia, Venezuela y Perú.
Su olor es suave, especiado y ligeramente amaderado. Se utiliza en perfumería como nota de fondo. Es un gran estimulante de las glándulas suprarrenales, utilizado como energetizante en caso de agotamiento psíquico.
Restaura la vitalidad.

La planta de donde se extrae el pachuli, que procede de Indonesia y Malasia, aunque pertenece a la familia de las mentas, produce un aceite esencial con un aroma tan particular, que ningún otro aceite esencial se le parece, aromáticamente hablando. Se identifica con la libertad y la sensualidad.

Notas medias o de corazón: Elemí y palo de hô.

Paz y armonía serena

El elemí pertenece a la familia botánica del incienso, la mirra y el palo santo, y su aroma recuerda a los olores sagrados, pero con notas más frescas y alimonadas, ayuda a encontrar el equilibrio, a relajarse, a centrarse, refuerza la voluntad y ayuda a la concentración, para encontrar paz y armonía con uno mismo. Gracias a su gran porcentaje de limoneno, más habitual en las cáscaras de cítricos que en las resinas, y de grandes propiedades ansiolíticas, calma estados de ansiedad y miedos. El elemí centra, armoniza y equilibra las energías, y se recomienda en terapias psico-energéticas, para cicatrizar heridas del alma.

Palo de hô también llamado laurel de China, un gran adaptógeno, que también posee una importante concentración de linalol, reconforta, relaja tensiones mentales y emocionales, aleja pensamientos negativos, estimula la creatividad y la confianza en uno mismo, recomendado para cuando falta la luz -tanto interior como exteriormente-, que nos ayudará a adaptarnos a los cambios estacionales, y a los cambios internos que estemos viviendo. Muy recomendable en casos de depresión o tristeza.

Nota alta o de salida: Yuzu.

Alegría chispeante y calma

El Yuzu es un árbol cítrico de la familia de las rutáceas y, como gran parte de los cítricos, originario de China aunque fue introducido en Japón durante el período Nara (s. VIII) y adquirió gran popularidad entre la nobleza -como ocurría con otros cítricos, ya que suponían un lujo-. Se cree que en origen el Yuzu (Citrus ichangensis x C. reticulata) fue un híbrido entre la naranja amarga y el limón Ichang o papeda. Se ha aclimatado y desde hace siglos crece en Japón, donde el uso culinario de su fruto está muy extendido. Ahora su fruto se encuentra incluso en la costa mediterránea, incluyendo España.

El aceite esencial del Yuzu se concentra en la cáscara y es rico en sustancias que tonifican la piel y, a la vez, favorecen la circulación sanguínea. Su aroma tiene muchos matices: recuerda a la bergamota, y a la lima, también a una combinación de mandarina y pomelo, con tonos refrescantes, chispeantes, pero con varias peculiaridades: por un lado, además de refrescar como hacen otros cítricos, también calma, gracias a su alto contenido en linalool (más de un 60%) lo que propicia una sensación de relax como ocurre con la lavanda, la bergamota o el petit grain. Es un regulador potente del sistema nervioso central: tranquilizante, sedante, relajante. Esto le da más singularidad a su aroma. También en su piel tiene un componente característico bautizado como yuzunone de olor balsámico floral. Por otra parte, a pesar de ser un cítrico, a diferencia de las esencias obtenidas por presión mecánica de cáscaras de otros cítricos, el Yuzu se destila, obteniendo un aceite esencial quimiotipado de primera calidad. La consecuencia principal es que el aceite esencial de Yuzu no contiene cumarinas y, por tanto, no es fotosensibilizante.

Su perfume es exquisito, intenso y fresco, amargo y exultante. Una mezcla de profundidad y frescura. El aroma de su esencia tiene una fortaleza mayor que la de otros cítricos alcanzando las notas de corazón en un perfume con la personalidad de una fragancia cítrica ideal tanto para el invierno como para el verano.

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