Me he enamorado de esta leche corporal!!!
Es un encargo para una gran amiga, que necesitaba una leche corporal porque tiene la piel muy seca y sensible.
Pensando en ella, he preparado esta mousse hidratante, regenerante y nutritiva, que gracias a la combinación de sus aceites vegetales y esenciales, no sólo va a restaurar la piel sino que va a relajar la mente, aquietar el espíritu, calmar el corazón y favorecer un sueño reparador.

El hidrolato de nerolí es especial para piel madura y seca, sensible, por sus  propiedades regenerantes, antiinflamatorias, astringentes. 
El hidrolato de hoja de limonero equilibra, tonifica y purifica. Por su acción astringente, contribuye a cerrar los poros dilatados, a eliminar los puntos negros y a equilibrar las zonas grasas. Ayuda a conseguir un tono de piel fresco y luminoso.
El hidrolato de hammamelis, calma, purifica y alivia cualquier irritación.
El oleomacerado de hipérico se encarga de restaurar en profundidad la epidermis, eficaz en cualquier sequedad, irritación, quemadura, herida o grieta, y ya que es fotosensible, y no conviene su uso si después vamos a tomar el sol, esta leche solar debe utilizarse por la tarde noche, muy apetecible antes de irnos a dormir, sobre todo por el efecto que nos van a proporcionar los aceites esenciales que la aromatizan y que aportan sus propiedades terapéuticas: la lavanda y el incienso.
El aceite esencial de lavanda aunque es quizá el aceite esencial más conocido, creo que no se conocen suficientemente todas sus increíbles propiedades: sin entrar en sus beneficios para la piel -ya que es uno de los mejores en cicatrización, heridas, quemaduras, eczemas, etc., es uno de los mejores aceites esenciales para el sistema nervioso y la gestión del estrés.
Podríamos decir que es un “tres en uno”:

  • Es un gran ansiolítico, comprobado por estudios clínicos y médicos, de mayor efectividad que la medicación convencional y sin sus efectos secundarios ni riesgo de dependencias.
  • Trabaja el insomnio, a muchos niveles.
  • Equilibra y armoniza las emociones, logrando calmar nervios, tensiones, irritabilidad. Es sedante y calmante, y por ello, más adecuado para la tarde-noche.

Y el aceite esencial de incienso se obtiene de la resina de un pequeño árbol que vive en las regiones más áridas y desérticas de Africa o Arabia, que crece en las condiciones más extremas y es capaz de prosperar en suelos muy rocosos. 
La resina que exuda este árbol por su corteza se usa directamente para quemar o bien se destila para obtener su aceite esencial. Es una sustancia sagrada, muy especial, utilizada por todas las civilizaciones y que aún no ha demostrado todas sus potencialidades terapéuticas.
Este aceite esencial es muy eficaz para combatir el “autoestresamiento”, es decir, esa capacidad que tenemos de agobiarnos dando vueltas a nuestros pensamientos una y otra vez, generando una fuente de ansiedad que muchas veces nos impide dormir. El incienso te desconecta, favorece tu paz interior, para entrar en un estado de relajación que favorece no sólo el sueño, sino también la meditación.

Esta combinación de cuidado de la piel y calma de la mente, para encontrar la relajación que nos ayude a descansar y dormir, a través de la elección de aceites vegetales y esenciales que cubran nuestras necesidades externas e internas, por decirlo de alguna manera, es la aplicación de la nueva cosmética, denominada “neurocosmética“, que aunque es un concepto nuevo como denominación, ciertamente existe desde que existe la aromaterapia.
La piel está íntimamente vinculada con nuestro sistema nervioso, y muchos de los problemas dermatológicos que nos afectan derivan de la gestión que hacemos de nuestras emociones.
Hablamos de la cosmética anti-estrés, de la que logra liberar endorfinas a través del uso de aceites esenciales escogidos, y que su efecto se refleje en nuestra piel.