Hay ocasiones en que nuestra piel se reseca, como si hubiera cruzado el Sáhara de sol a sol, sin encontrar un oasis. Esta crema es el oasis para tu piel agrietada, que pide agua a gritos, y que necesita de una hidratación y nutrición que la alivie y la recupere, que la devuelva su elasticidad y su suavidad. Indicada también, no sólo para pieles secas, sino también para pieles maduras, con muchas arrugas, y para pieles castigadas, por el sol, el viento, la sequía, también para después del sol, como calmante y regenerante.


INGREDIENTES: Hidrolato de lavanda y romero, Oleomacerado de escaramujos -de Rosa canina/nuestra rosa mosqueta- en aceite de girasol, Oleomacerados de caléndula, centella asiática y consuelda en aceite de oliva y sésamo, Manteca de Karité, Glicerina vegetal, HG de centella asiática, Coenzyma Q10, Óxido de zinc, Vitamina E. Aceites esenciales de palo de rosa, espliego, romero verbenona, sándalo y jara.

Este preparado lleva nuestro oleomacerado artesano de ESCARAMUJOS (Rosa canina. L), realizado a partir de los frutos de los rosales silvestres que recogimos el otoño pasado en Liébana. Además de ser de una enorme belleza, esta planta tiene muchas propiedades medicinales y dermocosméticas, y la usamos para elaborar serums, cremas faciales y corporales, jabones, etc.
El oleato de escaramujo posee un alto contenido en ácidos grasos esenciales insaturados, entre ellos el linoleico (hasta un 50%), linolénico (hasta un 35%) y el oleico (hasta un 20%), los cuales ayudan especialmente a nutrir la piel desde sus capas más profundas.
Este macerado posee un alto contenido de vitamina C*, un potente antioxidante, más incluso que la naranja. La combinación de vitaminas antioxidantes y de ácidos grasos que contiene, aplicados sobre la piel, ha demostrado que contribuye visiblemente a la reducción de estrías, cicatrices e hiperpigmentación. Este aceite también es un gran creador de colágeno, lo que favorece la regeneración de las pieles secas y agrietadas. Tiene también propiedades antiinflamatorias  y regenerantes, por lo que se usa habitualmente en tratamientos cicatrizantes y postoperatorios. Tiene una gran capacidad y rapidez de absorción por lo que puede alcanzar las células cutáneas, ayudando a reparar los tejidos que tenemos dañados.

Los aceites esenciales añadidos a esta emulsión, contribuyen a amplificar su efecto nutritivo y reparador. Aportan un fresco y dulce aroma floral y exótico. Son purificantes y calmantes, y colaboran en la regeneración de las capas profundas de la epidermis.

El palo de rosa es un regenerador cutáneo de primer orden, básico e imprescindible en la piel, que realiza no sólo un gran aporte dermocosmético sino también neurocosmético, ya que se trata de uno de los mejores ansiolíticos y neurotónicos de la aromaterapia. Aporta luz a las pieles apagadas y desvitalizadas, gracias a su gran contenido en linalol, la molécula activa en la estimulación celular, con acción tónica, que hidrata, suaviza y revitaliza. Su aroma recuerda con mucha suavidad a la rosa. El romero quimiotipo verbenona procede de Córcega, es un lujo para la piel, previene manchas y tiene una función antioxidante, eficaz contra arrugas, manchas en la piel, acné y cuperosis. También actúa sobre pieles castigadas, acartonadas y en procesos de descamación. A nivel energético, ayuda a despejar la mente, estimulando la claridad y la agudeza mental. El espliego, tónico y regenerante cutáneo, es calmante, anti-inflamatorio, estimula el riego sanguíneo y es adecuado para todos los problemas dermatológicos, estimula la oxigenación de los tejidos, calma y relaja. El sándalo de Australia, con su aroma amaderado, oriental y ambarino también tiene un efecto doble sobre la piel, ya que consigue regenerar y revitalizar los tejidos, y sobre el sistema nervioso, aportando su poder equilibrante, sedante y antidepresivo.

La jara refuerza la cicatrización y regeneración celular de la piel, especial para las situaciones más difíciles, sobre todo en pieles maltratadas por el tiempo, la enfermedad, o las agresiones climáticas. Es uno de los más potentes regeneradores y reparadores. Un lujo de aceite esencial.

MODO DE EMPLEO: Con la piel humedecida, o inmediatamente después de salir de la ducha, puedes dedicar unos minutos a extender este bálsamo por todo tu cuerpo, y dejar que se absorba completamente. Si quieres comprobar su efecto mágico, prueba a hacerlo antes de acostarte: por la noche, los aceites y mantecas harán su trabajo, y amanecerás con la piel más suave y más hidratada. 

*PRECAUCIONES DE EMPLEO: La vitamina C que contiene el macerado de escaramujos es fotosensible, por lo que debemos tener precaución para dejar que se absorba completamente el producto antes de salir a tomar el sol, o bien aplicarlo por la noche. También es conveniente realizar limpiezas faciales y corporales, y exfoliaciones periódicas, para evitar que los restos del producto que queden en la piel, se vayan oxidando ya que pueden producir un oscurecimiento de nuestro tono, que se intensifica por la acción del sol.