Crema de manos para manos felices, para manos que acarician, que cuidan, que calman, que confortan.
Crema para ángeles, para manos que tocan con el corazón, para corazones alegres que reparten felicidad.
Ingredientes: 
Agua de azahar, 
Manteca de cacao, 
glicerina líquida, 
cera emulsionante, 
conservantes naturales, 
aceites esenciales de mandarina, 
bergamota y menta.
 
La manteca de Cacao es una grasa vegetal natural extraída del haba de cacao tostado. 

Es un aceite suavizante, hidratante y nutritivo. Mantiene la piel humectada formando una capa protectora contra los efectos del sol, el viento y la calefacción. Es rica en vitamina E, un antioxidante que es especialmente bueno para la piel, ya que aumenta la producción de colágeno, la sustancia que da elasticidad a la piel y que ayuda a evitar las arrugas y otros signos de envejecimiento. La manteca de cacao también contiene vitaminas A y C, que reparan y renuevan las células. Cura la piel seca y agrietada.


Los mayas usaban la manteca de cacao como pomada para curar heridas. En 1502 Cristóbal Colón recibió, como ofrenda de bienvenida, armas, telas y sacos de unas habas oscuras que, en la sociedad azteca, servían a la vez de moneda y de producto de consumo. Aunque fue Hernán Cortés quien envió el primer cargamento de cacao a España en 1524.
En 1828, Conrad Van Houten inventa una prensa para separar la manteca del cacao del polvo del cacao. Su descubrimiento revela las cualidades de la manteca de cacao: sólida a 20 grados centígrados, pero que funde a la temperatura de la boca.

 Es muy importante que la manteca de cacao sea pura y provenga de cultivos ecológicos o producción orgánica. Viene de Costa Rica o de la República Dominicana, donde las producciones de cacao representan alrededor del 90% de los ingresos de las comunidades locales. Su cultivo es delicado y muy sensible a cambios climáticos. Los árboles de cacao se crían en climas cálidos y lluviosos en zonas ecuatoriales y subtropicales y necesitan al menos 3 años para empezar a dar fruto, alcanzando su máxima productividad de los 10 años a los 30 años. La recolección se hace manual. Los hombres trepan a los árboles para alcanzar los frutos más altos. Cortan las vainas que contienen cada una entre 20 y 50 semillas de color crema.
A partir de ahí, comienza el procesado de la semilla primeramente convertida en una pasta y posteriormente en un aceite que cristaliza en manteca de cacao.
Vainas-habas-pasta-manteca