Cuatro cremas como cuatro soles!!!
 
Partimos de una crema base facial de día, hidratante y nutritiva, con hidrolato de romero, aceites vegetales de rosa mosqueta, argán y de avellana, oleomacerado de zanahoria, con caléndula y manzanilla, ácido hialurónico, y una pareja de aceites esenciales para cada tarro. 
La combinación vegetal y esencial produce una crema facial que regenera las células, regula la producción de sebo, favorece la microcirculación, es reparadora, antiedad y antiarrugas, adecuada para todo tipo de pieles, ya que cuida especialmente las más sensibles o irritadas.
 
Una crema facial con cuatro variantes esenciales, cada una de ellas con dos aromas, aceites esenciales quimiotipados, que le aportan un carácter especial y diferente, a nivel emocional y energético, para todos los gustos:
 
  • De Palmarosa y Geranio. ARMONÍA

El aceite esencial de palmarosa,  según la medicina oriental aplaca el “fuego”, refresca, hidrata y refuerza la energía yin. Aporta equilibrio y armonía. El aceite esencial de geranio,  de perfume dulce y suave, es un gran equilibrador emocional, que combate el estrés, reafirma la feminidad y regula el sistema nervioso.

 

 

  • De Lavanda y Palo de Hô: CALMA

El aceite esencial de lavanda es calmante y reconstituyente nervioso, tranquiliza y reconforta. El aceite esencial de Palo de Hô relaja tensiones emocionales y mentales y aporta luz y alegría.

  • Litsea cubeba y Palmarosa: ALEGRÍA

El aceite esencial de litsea cubeba ahuyenta los pensamientos negativos y aporta optimismo. El aceite esencial de palmarosa calma la la irritabilidad y la ansiedad, aporta equilibrio y armonía y transmite una sensación de paz.

  • Lavanda e Incienso: PAZ

El aceite esencial de lavanda es un abrazo aromático, suave y reconfortante que aporta consuelo y alivio. El aceite esencial de incienso ayuda a desconectar la mente de pensamientos que no nos aportan bienestar y eleva la mente.