El herpes labial es una infección causada por un virus despiadado.
Desde la primera vez que te brota, la mala noticia es que nunca nos abandonará: ya después se queda “durmiente”, esperando a saltar el muy ruin, cuando estamos bajos de defensas, con estrés, en la época de menstruación, con mucho frío o con mucha exposición solar, ante una situación de agotamiento, cansancio excesivo, disgusto, etc. El labio, además, es un territorio muy delicado, porque además de la fragilidad de su capa dérmica, está la facilidad para mordernos al comer, que, casualmente, se produce con más frecuencia cuando tenemos la calentura, y es entonces cuando nos agravamos el malestar.

Estoy convencida que cuando se empeña en salir, sale. Sin embargo, podemos estar ojo avizor, y detectarlo con rapidez y prontitud, ya que en cuanto notamos el primer golpe de calor, inflamación, escozor y dolor, es cuando hay que empezar a atajarlo, desde el primer minuto.
La buena noticia es que, con un tratamiento aromático adecuado, podemos acortar muchísimo la duración del brote y acelerar la curación de la herida que nos produce, y su cicatrización.

Además, la frecuencia con la que te apliques el preparado, te condicionará totalmente el tiempo de su curación. ¿Qué quiere decir esto, con un ejemplo?: pues que si te aplicas el preparado dos o tres veces al día, tendrás el herpes instalado al menos una semana, pero, si te lo aplicas desde el mismo momento en que brota, de forma continua, es decir, cada hora, cada media hora, de tal forma que permanentemente se encuentre el producto en el labio, el herpes puede llegar a desaparecer antes de un día. Si. Has leído bien. Un día, o menos. Incluso los efectos secundarios colaterales, de herida y consiguiente costra, no llega a producirse, y la recuperación es muchísimo más rápida y sin rasgos visibles.
La aromaterapia viene al rescate de este molesto virus. Hay un equipo de aceites esenciales muy potentes antivirales, que actúan con contundencia en la infección y con suavidad en la piel.
Son aceites esenciales que, además de atajar la infección viral, son inmunoestimulantes, antiinfecciosos, con poder antiinflamatorio, que combaten el picor y también el dolor que se produce. 
Muchos de estos aceites esenciales podrían aplicarse puros, o bien diluidos en un aceite vegetal adecuado. El preparado aromático podría llevar una textura líquida, en formato roll-on, o con textura de un bálsamo sólido. En ambos casos, sus efectos beneficiosos y rápidos son los mismos.
Los aceites vegetales, así como las mantecas y la miel, aportan sus cualidades suavizantes, hidratantes y nutritivas al preparado, y contribuyen a regenerar y cicatrizar el labio con mayor rapidez, una vez que se ha logrado adormecer de nuevo al virus.

Otra enorme ventaja de este preparado aromático es que te durará muchísimo tiempo sin estropearse, debido a que los propios aceites esenciales son conservantes, y como se gasta tan poca cantidad en cada brote, podrás contar con el preparado por mucho, mucho, mucho tiempo, manteniendo la totalidad de su eficacia y sus propiedades.