El tiempo está concentrado en la esencia de este jabón: tiempo soleado en que floreció la lavanda y el romero, tiempo de maceración de sus flores en aceites vegetales de almendras y de oliva, destilando en silencio, al sol y a la luna, sus principios activos…y la suavidad del coco y la arcilla blanca…y el agua destilada de azahar. La suavidad del tiempo en tus manos.

Para pieles sensibles, que pensándolo bien, lo son todas, para pieles que necesiten suavidad, hidratación, con el poder purificante y activador de la circulación del romero.

Ingredientes*: Lavanda macerada en aceite de almendras dulce, Romero macerado en aceite de oliva virgen, aceite de coco, Agua de azahar, hidróxido de sodio, arcilla blanca.

Sin aromas ni aceites esenciales, sin colorantes, sin conservantes, sin productos químicos. 

Este jabón, como todos los jabones naturales elaborados con aceites vegetales de primera calidad, tienen un poder detergente limpiador y producen una glicerina hidratante que evita la sequedad de la piel.

*Todos nuestros jabones se hacen en su totalidad con aceites vegetales en los que se han macerado plantas aromáticas y medicinales.  Todo el proceso de elaboración de cada jabón puede llevar de seis a doce meses: la saponificación en frío del jabón suponen 40 días, que en algunos casos se amplía de dos a cuatro meses, dependiendo de la textura final. El proceso de maceración lleva de dos a seis meses, dependiendo del tipo de maceración. Previamente a la maceración, ha habido que cultivar y secar durante dos a cuatro semanas, o bien recolectar en el lugar y momento justo de concentración de principios activos, y en ambos casos, con criterios ecológicos, de respeto y cuidado con el medio ambiente. Tienes en tus manos un producto artesano, elaborado con mimo, cuidado, dedicación y tiempo, mucho tiempo.