Con la cáscara de las naranjas ecológicas de nuestro jardín aromático hemos elaborado un jabón exfoliante suave, hidratante y purificante.

La naranja al poseer una gran cantidad de vitamina C es un ingrediente excelente para cuidar y embellecer la piel, por lo que los productos elaborados a base de ella son muy valorados dentro del mundo de la cosmética econatural.

La vitamina C actúa como un gran antioxidante que ayuda a mantener la piel joven, evitar su envejecimiento y prevenirla de arrugas.

Ayuda en la producción de colágeno con lo que aumentará la elasticidad y flexibilidad de la piel.

La naranja ayuda a aclarar las manchas oscuras, equilibra el tono de la piel mitigando las manchas producidas por la edad, el sol, o la medicación; es un buen despigmentante. Refresca, revitaliza, relaja.

Es astringente, antiséptico y calmante, tres propiedades que hacen que el jabón de naranja sea perfecto para tratar el acné y eliminar los puntos negros y demás impurezas. Ayuda a eliminar el exceso de grasa.
Elimina las células muertas de la piel, la suaviza y le proporciona una apariencia más hidratada y tonificada.
Su aroma natural favorece un estado de relajación físico y mental muy agradable.

Ingredientes*: oleomacerado de caléndula en aceite de oliva virgen de primera presión en frío, aceite de coco, cera de abejas, cáscara de naranja ecológica deshidratada y pulverizada.

Modo de empleo: Conviene aplicarlo una o dos veces a la semana, preferiblemente por la noche, con un suave masaje en movimientos circulares, dejando actuar un momento antes de aclarar. También podría aplicarse en masaje a la hora de la ducha, para tonificar a la vez que hidrata y nutre la piel.

Precaución: No usarse antes de ir a tomar el sol.

*Todos nuestros jabones se hacen en su totalidad con aceites vegetales en los que se han macerado plantas aromáticas y medicinales.  Todo el proceso de elaboración de cada jabón puede llevar de seis a doce meses: la saponificación en frío del jabón suponen 40 días, que en algunos casos se amplía de dos a cuatro meses, dependiendo de la textura final. El proceso de maceración lleva de dos a seis meses, dependiendo del tipo de maceración. Previamente a la maceración, ha habido que cultivar y secar durante dos a cuatro semanas, o bien recolectar en el lugar y momento justo de concentración de principios activos, y en ambos casos, con criterios ecológicos, de respeto y cuidado con el medio ambiente. Tienes en tus manos un producto artesano, elaborado con mimo, cuidado, dedicación y tiempo, mucho tiempo.