Hay personas que viven el invierno con más frío y malestar de lo habitual: estamos hablando de los muy frioleros, los que tienen sus extremidades, manos, piernas o pies, extremadamente fríos, hasta el punto de doler de frío, poniéndose amoratadas o blanquecinas porque la circulación ha huído corriendo a refugiarse hacia el interior.

Existen algunas enfermedades ya tipificadas al respecto, como la enfermedad, síndrome o fenómeno de Raynaud, o los molestos sabañones, pero en otras ocasiones, sin llegar a estar diagnosticadas, las molestias por esa frialdad extrema hacen muy doloroso y desagradable el paso de la estación invernal.

La buena noticia es que existen tratamientos con aceites esenciales, para evitar esas molestias, y hacer más llevadero el tránsito del frío del invierno.

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