Meditar nos aporta un bienestar físico y emocional, nos ayuda a calmar la ansiedad, el estrés, la depresión, nos ayuda a mejorar nuestra memoria, la atención, la concentración, a estar más serenos, más centrados, a estar en el presente, y sobre todo nos trae beneficios a nivel de plasticidad cerebral, ello quiere decir que nos va a permitir que nuestro cerebro funcione bien, funcione mejor y durante más tiempo.
Y si a la meditación le unimos el efecto de los aceites esenciales, las ventajas se multiplican.

¿Qué supone incorporar la Aromaterapia a nuestra práctica de la meditación?

Conectar con el aquí y el ahora. Anclarse al momento presente.
El aceite esencial es la manera óptima de ayudarnos a anclarnos al presente, gracias al aroma.
Cuando yo me anclo al olor, aunque me vengan pensamientos que me bombardean la mente, me anclo al momento presente, al aquí y al ahora, porque es el ahora el que me captura, me rescata, me trae de vuelta a una realidad que yo estoy sintiendo, gracias al sentido del olfato, porque es en el aquí y en el ahora donde se manifiestan los beneficios de la meditación.
De nada sirve estar quieto, estar con los ojos cerrados, estar relajado, si permanecemos con la mente continuamente divagante, dejándola campar a sus anchas, en rumiaciones interminables, pensando en lo que hemos hecho, pensando en lo que vamos a hacer, pensando en nuestros planes, pensando en nuestras obligaciones, pensando en nuestros errores…
Pensar no es meditar
Meditar tampoco es dormirse, aunque la relajación, la quietud y el silencio sean los pasos previos para empezar a meditar, uno debe mantener una postura digna que le mantenga alerta, relajado, pero en atención.
Meditar es observar, observarnos, observar nuestros pensamientos, ver cómo vienen, como fluyen, dejarlos venir, dejarlos marchar. Nos situamos detrás de nuestros pensamientos, los vemos venir. Somos nosotros los que dirigimos a nuestros pensamientos, no es nuestra mente, ni nuestros pensamientos los que nos dirigen a nosotros, no son ellos los que dirigen nuestra vida, y precisamente para darnos cuenta de eso, es para lo que meditamos.


Meditación guiada con anclaje olfativo
La meditación es una práctica, un hábito que nos aportará bienestar, serenidad y centramiento si lo incorporamos a nuestra vida diaria, y para aprender a hacer meditación, y para ayudarnos a conseguir el hábito, nos ayudan las meditaciones guiadas, evitando que la mente se disperse y divague, que lo va a hacer, pero nos entrenamos para traerla al presente, gracias a la ayuda de unas técnicas de respiración y unos anclajes olfativos con aceites esenciales.
Porque es en el presente donde van a empezar a florecer, a manifestarse, a iluminarse, a descubrirse todos los beneficios de la práctica de la meditación.


Relajar el cuerpo para serenar la mente
Relajación y meditación no es lo mismo.
Quizá necesitemos relajarnos para poder dormir o descansar tras un día de mucho ajetreo, pero relajarse no es meditar, aunque sí que es necesario estar relajado, quieto, en postura digna y con los ojos cerrados, para practicar la meditación, que, en realidad, no es otra cosa que un combate.
Un combate entre los actos voluntarios y los involuntarios de nuestra mente. Es un constante ir y venir entre lo que involuntariamente nuestra mente nos bombardea y lo que voluntariamente prestamos atención, observamos, y decidimos ocuparnos. Ella nos llevará al presente, al pasado, o se perderá en rumiaciones, de las que las pruebas en laboratorio han determinado que pueden ocuparnos hasta el 45% de nuestra actividad mental diaria, fijaos, y no sirven para nada¡¡¡
Para que nuestro yo voluntario venza al yo emocional involuntario que nos quiere gobernar, tenemos que fortalecer nuestra corteza prefrontal, y sujetar los caballos de la amígdala, que es una zona cerebral muy importante, que se activa y secuestra nuestra voluntad en situaciones de peligro grave e inminente, pero que, como no la frenemos, nos impide actuar con serenidad y centramiento.


Activar el bulbo olfativo y la corteza prefrontal
Y a eso precisamente nos ayudan determinados aceites esenciales: a fortalecer y activar nuestras conexiones cerebrales para que puedan responder a lo que las pedimos, y no nos salte el piloto automático sin darnos cuenta. Eh ahí lo importante: darse cuenta. ¿y por qué pueden hacer esto? Porque precisamente activando el bulbo olfativo con ellos, se ha demostrado que se pueden generar nuevas neuronas, y esto ha revolucionado toda la ciencia mundial del cerebro, ya que hasta hace poco se pensaba que esto era imposible.


Desconectar los mecanismos del estrés
Meditar es quietar nuestra mente.
Esto no quiere decir, que se dice mucho, que hay que dejar la mente en blanco y no pensar en nada. Eso es literalmente imposible. Nunca vamos a poder dejar la mente en blanco. Otra cosa es que la aquietemos, que reduzcamos el ruido interno, las interferencias, la atención plena al exterior, la abusiva conexión con el exterior que nos estresa y nos genera estrés y ansiedad.
No es malo el estrés, es un mecanismo corporal que nos ayuda a gestionar situaciones y retos. No es malo estar conectado y activo en nuestro día a día, lo malo es mantener ese nivel de tensión y no saber parar, no saber desconectar.
Lo malo es que se queden activados todos los mecanismos que nuestro organismo ha activado para gestionar una situación concreta de peligro o tensión.
Lo malo es que no sepamos desactivarlos.
Por eso, nuestros músculos se tensan y contracturan, por eso tenemos malas digestiones, porque el organismo que es muy sabio, quita irrigación sanguínea del estómago y de los músculos para concentrarlos en áreas cerebrales dispuestas a la huida o a la lucha, para defendernos de esa agresión que ha activado la respuesta del estrés.
Una de las cualidades de la meditación aromática es, por tanto, serenar y aquietar nuestra mente, gracias al silencio y con la ayuda de los aceites esenciales, porque cuentan con moléculas como los monoterpenos, los sesquiterpenos o los azulenos, con poder relajante, calmante, sedante, que favorecen esa calma mental, ya que se ha demostrado que tienen propiedades ansiolíticas, y nos permiten desconectar nuestra mente de todos los pensamientos que la inundan.
Los que contienen aldehídos terpénicos, esteres o cumarinas, estimulan las endorfinas, son sedantes y calmantes del SISTEMA NERVIOSO, y además de calmar, armonizan, regulan y equilibran el sistema nervioso.
Fijaos el poder que tienen los aceites esenciales, que alguno incluso se puede usar para preanestesiar, hasta tal punto resulta impactante su capacidad para calmar absolutamente el sistema nervioso central.


Facilitar y promover las respiraciones profundas.
La meditación se basa en el control de la respiración. Está claro que estamos respirando constantemente, pero no siempre lo hacemos bien. Una respiración adecuada debe ser consciente, profunda.
El oxígeno que respiramos es la gasolina que necesita nuestro organismo para eliminar las toxinas, y para convertir los alimentos en energía. Alimentos que no son sólo lo que ingerimos, también son alimentos nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestras actitudes.
Aprender a respirar bien no se trata sólo de una cuestión de salud física, también nos ayuda a controlar nuestras emociones, a regular nuestro ritmo cardíaco, reducir la tensión arterial. A activar áreas en nuestro cerebro que nos permiten alcanzar un estado de paz interior.
Con las correctas técnicas de respiración consciente, se pueden controlar incluso ataques o crisis de ansiedad, y podemos recuperar nuestro centramiento tras situaciones que nos golpean o desequilibran.
Los aceites esenciales que contienen óxidos son grandes descongestionantes respiratorios, por lo que facilitan las respiraciones amplias y profundas, que es el camino fundamental para el aquietamiento de la mente y para una meditación que nos aporte bienestar.

En nuestro Curso y sesiones de Meditación aromática, practicaremos en el uso y las diferentes formas de aplicación de los mejores aceites esenciales para iniciarnos y/o mejorar nuestras meditaciones, aplicando técnicas de respiración consciente, métodos de relajación y meditaciones guiadas, con anclajes olfativos y ejercicios de consolidación de habilidades meditativas, para alcanzar nuestro bienestar emocional, serenidad, paz y centramiento.