Los guisantes, la legumbre más amorosa de nuestra huerta.

Habíamos perdido ya las esperanzas. Después de más de tres veces replantados, nuestros proyectos de guisante no asomaban su nariz en la huerta, hasta que de pronto, empiezan a brotar y florecer¡¡¡

Me entusiasman algunas de hojas pareadas amplexicaules, es decir, que abrazan al tallo, sin mediar entre ambos peciolo alguno que las una, sólo un abrazo. Y los zarcillos que se forman de sus estípulas danzan por el aire buscando donde asirse, buscando más abrazos, para trepar y ascender.

Se han encontrado restos fosilizados de guisantes en yacimientos arqueológicos del Próximo Oriente que datan de hace casi 10.000 años y parece que han sido cultivados desde hace 8.500 años.

Investigando en los orígenes de su nombre: la palabra guisante parece que viene del romance andalusí biššáuṭ procedente de la contracción de su nombre en latín pisum sativum. Del latín arvilia también viene el vocablo castellano arveja y el portugués (ervilha).

Los vocablos francés (petit-pois), inglés (pea), catalán (pèsol) e italiano (pisello) derivan del latín (pisum).

En países nórdicos, su origen es diferente, aunque común: alemán (Erbse), neerlandés (erwt), noruego (ert) y sueco (ärta).

En gallego (chícharo) proviene del mozárabe číčar[o], que a su vez proviene del latín cicer, aplicado también a otras leguminosas, como el garbanzo.

Los guisantes son unas legumbres con vitaminas en abundancia, con menor aporte calórico que otras de su misma familia como las lentejas o los garbanzos, pero ricos en proteínas, más que las hortalizas frescas. Su otro nutriente principal son los carbohidratos, con un contenido importante de fibra, y apenas contiene grasa.

En cuanto a minerales, contienen hierro, fósforo, magnesio, y potasio, indispensable para el buen funcionamiento del sistema nervioso. Y como vitaminas contienen un buen cóctel: Vit. C, K, A, destacando los folatos, micronutrientes que favorecen la creación de células sanguíneas e indispensable para mujeres embarazadas para prevenir malformaciones en el feto.

Si quieres aprovechar bien sus propiedades, no te excedas en el tiempo de cocción, mejor acompañarlos con alimentos ricos en vitamina C, para asimilar mejor el hierro. Para facilitar una buena digestión, mastícalos detenidamente y condimenta con especias digestivas, por si te resultan pesados. Si quieres aumentar su valor proteínico, puedes comerlos conjuntamente con algún cereal o bien con verduras. Los envasados van a ver reducida su cantidad en vitamina C, aunque las proteínas y minerales son similares a los frescos.

Después de coceros ligeramente, puedes saltearlos con un poco de ghee, o sofreírlos con ajo, cebolla picadita, aceite de oliva, y una cucharadita de pimentón de la Vera.

Y como todas las leguminosas, además de ser una buena fuente de proteínas, minerales y fibras es beneficiosa para la tierra, ya que fija el nitrógeno en el suelo. Sus restos vegetales podremos incorporarlos al compost, enriqueciéndole y cerrando así una especie de economía circular, reutilizando los propios recursos naturales.

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