La costumbre y el hábito de andar descalzos, sobre todo por hierba fresca, tierra o arena es algo enormemente saludable, y no necesitamos acudir a un vocablo extranjero para denominarlo, aunque así se pone de moda, de la misma forma que si lo practica un personaje famoso, en cuyo caso se le da muchísima más credibilidad e importancia que si lo hacemos cuatro gatos despeinados.
El grounding o earthing: un anglicismo más para denominar la acción de andar descalzos
Así que por comentar una de las prácticas más sencillas, gratuitas y efectivas para nuestro bienestar y equilibrio, hoy hablaremos un poco sobre este fenómeno que parece que se ha descubierto ahora, que es esto de andar descalzos, vinculado por sus enormes beneficios, a realizarlo en contacto con la naturaleza.
nuestro pie: una obra maestra de ingeniería
Nos quedamos muy cortos si pensamos que los pies únicamente soportan nuestro peso y nos permiten caminar. El pie fue definido por Leonardo da Vinci «como una obra maestra de ingeniería y una obra de arte», ya que se trata en realidad de un complejo y asombroso sistema biomecánico de muchísimos huesecillos enormemente especializados para aportarnos estabilidad, equilibrio y eficiencia en cada paso. Contiene tantas terminaciones nerviosas como las propias manos, y por tanto son la conexión directa con todos los fluidos y conductos que transportan la vida por todo nuestro organismo, con todos nuestros puntos energéticos, regulando nuestra postura y movimiento y activando la circulación.
El calzado, que tanta protección -y estatus social- nos aporta, impide que los dedos se expandan y ocupen su sitio natural, y que se repartan mejor las presiones sobre toda la superficie plantar, dificultando la estabilidad corporal, y generando una cascada de lesiones por todo el organismo, que busca compensar su equilibrio y estabilidad con un reajuste corporal que suele generar descompensaciones y lesiones.
Sin embargo, no estamos aquí para hablar del calzado, ni para venderos el último ingenio tecnológico de playera, porque una vez más se nos quiere crear la necesidad de tener que comprar un «calzado» para que «imitemos» la sensación de andar descalzos, eso sí, con la protección de una marca comercial que nos garantiza que no vamos a dañar nuestras inmaculadas superficies plantíferas, en fin, que de esto tampoco quiero hablaros.

una toma de tierra
Lo que quiero hablaros es de los pies negros de Edu, todo el día descalzo, por el jardín, la huerta, entre las plantas, por casa…y de los pies descalzos de mi hijo Manuel, desde que nació: nunca le gustó calzarse.
Desde una visión energética, el bienestar de nuestra pisada, de nuestro equilibrio apoyado en nuestros pies, es una llamada profunda de la vocación de nuestro cuerpo a enraizarse, a mantenerse en conexión con las fuerzas telúricas de la tierra, en la verticalidad de la conexión con las que provienen del universo, como eje vertical que nos distingue a los seres humanos, frente a la horizontalidad de los animales.
Has chequeado tu cuerpo y tu postura cuando te mantienes quieto y parado? Cómo se distribuyen las cargas de tu cuerpo, tu peso? Cómo y hacia dónde tiendes a inclinarte? Sientes la totalidad de la planta de tus pies, ocupando toda su superficie de contacto con la tierra, desplegando el movimiento ligero de sus dedos, sintiendo la textura de la tierra, el contacto con lo vivo, con lo que nos sostiene y late?
Somos seres vibrantes, nuestra energía tiene un componente electromagnético, como todo lo que está y es en el universo, que baila al son de los pasos que marcan los iones positivos y negativos. Estamos emitiendo y captando continuamente la energía, gracias a esa verticalidad, entre la tierra y el cielo.
Cuando se produce un desequilibrio entre ese baile energético, cuando nos quedamos sin energía y nos debilitamos por un cansancio y falta de fuerzas, muchas veces tiene que ver por una falta de conexión con la tierra, cuyo suelo, cargado de electrones, puede compensar la pérdida importante que hemos sufrido de ellos, debido al abuso de dispositivos electrónicos, estrés, contaminación, alimentación inadecuada…
Una toma de tierra nos va a cargar la pila energética, y caminar descalzos en espacios libres y naturales, dejando de lado móviles y maquinitas, nos conecta y llena de bienestar, de energía saludable. Demasiadas superficies plásticas, sintéticas y aislantes nos aíslan y cortan el flujo natural de la conexión con los campos energéticos de la tierra: hagamos una toma de tierra.
Por qué perdemos con los años, la fascinación que sentimos de niños de estar descalzos y sentir, el agua, el frío, la arena, el barro, la tierra???

una cuestión de ritmo
Demostrado está que andar descalzos hace que la biomecánica del pie reorganice de forma natural la tensión estructural del cuerpo entero, ayudando a fluir y desatascar bloqueos, a recuperar la alineación de las articulaciones, el espacio anatómico y con ello, no sólo el alivio de dolores y compresiones nerviosas, sino que llegará la revitalización, la relajación, y el flujo equilibrado de energías en nuestro organismo, acompasando las frecuencias cardíacas y respiratorias, la tensión arterial, la secreción de las hormonas estresantes, activando el sistema nervioso parasimpático y con todo ello, reduciendo los síntomas de ansiedad, a través de la recuperación de los ritmos biológicos saludables.
Comenzando con 10 o 15 minutos al día, hasta que se fortalecen pies, tobillos y pantorrillas, hasta que el pie reaprende a sentir y agarrarse a la tierra, hasta que el eje de equilibrio se ajusta y centra, hasta que tus dedos se estiren y expanden amortiguando el impacto de las pisadas, sintiendo la vida latente, conectando.
levántate y anda
No es natural tanto sedentarismo. Hemos nacido para andar. Nuestro cuerpo necesita activación física. Ponerse en movimiento y en conexión con la naturaleza, sin intermediarios entre ambos, nos reconforta, nos relaja, con equilibra, nos aporta vitalidad de la saludable, nos hace felices.
Parece que ya ha quedado demostrado que andar descalzos mejora toda la circulación: la venosa, la arterial, el sistema linfático de nuestras piernas, mejorando con ello las conexiones neuronales no sólo motoras, sino de todo tipo: activando nuestros pies, activamos nuestro corazón y nuestro cerebro.
Lo que el dolor de tus pies te puede decir
Pensando que casi todos -por no decir todos- nuestros males físicos pueden tener un origen emocional, el dolor en la planta del pie bien puede reflejar la desconexión con tu base, con tu seguridad interna: la fascia plantar sostiene el arco del pie, lo mismo que tú sostienes tu vida, tus responsabilidades, tus compromisos, tu ilusión, pero también tus límites…y cuando esa carga es excesiva y no está en equilibrio, el cuerpo lo expresa y es necesario hacerse en ese momento una reflexión…
Caminas con confianza, te estás permitiendo el apoyo, estás llevando más peso del que te corresponde?
El dolor puede hablar del miedo a avanzar, de la inseguridad, de la necesidad de reconectar con tu propósito, con tu fuerza interior.
Cura tus pies con aceites esenciales
La transformación no sólo está en la aromaterapia, en los masajes, en estirar, el hielo, descansar… sino en escuchar ese mensaje que te envía el dolor, el dolor está tratando de decirte algo…
El camino hacia la curación desde la aromaterapia,
• por un lado selecciona los mejores aceites esenciales para ir calmando ese dolor de forma natural, y sin contraindicaciones,
• y por otro lado, mientras iniciamos ese proceso paulatino de calmar el dolor, te acompaña en ese viaje de introspección interior -que es sólo tuyo-, pero en el que el cuerpo, que se siente atendido, mimado y cuidado, va a decirte algo.
Ten la confianza en los aceites esenciales para tu curación y la valentía de darte ese espacio de silencio, de retrospección interior, para descubrir tu propio camino de sanación.
Te acompañamos en todo este proceso.
Tratamientos con aromaterapia. Sanar con la esencia de las plantas.