Albizia Julibrissim
Geometría vegetal en las hojas del Árbol de la seda. Familia de las mimosas, se repliegan con la ausencia de luz, y se expanden en toda su amplitud al sol.
Delicada tracería de sombras y luces de un árbol de origen asiático también llamado Acacia de Constantinopla.

Por algo se le llama también Parasol de la China, siendo precisamente su forma “aparasolada” una de las más atrayentes del jardín. Puedes venir a disfrutarlo a nuestro Jardín aromático¡
La lluvia ha precipitado la caída de las flores recién abiertas de la Albizia creando una alfombra vegetal de flores rosas flores dulcemente perfumadas, con dulce néctar para las abejas.

Sus semillas son asombrosas: algunas que estaban en las pirámides de Egipto, germinaron después de tres mil años. Otras que se guardaron durante siglo y medio en el herbario del Museo de Historia Natural de Londres, salieron ilesas de un bombardeo en la Segunda Guerra Mundial, y germinaron tan contentas. Toda una superviviente¡
Soporta la sequía y soporta el frío, suelos pobres o salinos, y tiene tantos mecanismos de supervivencia y tanta facilidad de cultivo y mantenimiento, que en climas templados y húmedos puede ser potencialmente invasora, por lo que sería conveniente elegir variedades injertadas sin semillas viables. Como nos aconseja nuestro amigo Vladimir Rivero Sanz:
- Albizia julibrissin “rosea” (de flores con colores rosáceos más fuertes”
- Albizia julibrissin “Alba” (de flores blancas) o
- Albizia julibrissin “Summer Chocolate” (de hojas rojo oscuro pero crecimiento más lento).
Tradicionalmente, la corteza se ha usado para curar heridas y como vermicida y para obtener una goma similar a la arábiga. Flores y hojas son comestibles, aunque no deliciosas.
Se le ha llamado el árbol de la felicidad porque de sus flores y corteza se realiza una infusión con efectos antidepresivos. En la medicina tradicional china se utiliza para alimentar el corazón y calmar el espíritu. Se ha utilizado para tratar la ansiedad, la depresión, el insomnio, el dolor de garganta, y para mejorar el estado de ánimo. Y se estudia su potencial para reducir la inflamación, mejorar la salud de la piel y como antioxidante.

Una de las 150 especies que se recogen dentro del género Albizia, en concreto la Albizia lebbeck, que crece sobre todo en el subcontinente indio y Birmania, aunque se encuentra por más de medio mundo, se ha utilizado tradicionalmente frente a úlceras, trastornos respiratorios como tos o faringitis y trastornos de piel como úlceras y picaduras. Y es objeto de estudios farmacológicos, en los que parece demostrar actividad antiinflamatoria, antialérgica, antidiabética, cicatrizante, neuroprotectora e incluso anticancerígena.
Además de su aplicación medicinal, que necesita de mayor investigación para sus aplicaciones clínicas, se está usando para la reforestación de lugares degradados, plantaciones de leña y sistemas agroforestales en Asia (Una visión completa del potencial fitoquímico, farmacológico y medicinal tradicional de Albizia lebbeck (L.) Benth – PMC)