Desodorante natural, fresco y ligero, suave y sedoso, con una textura deliciosa, gelificada, dulce y suave, que se extiende cómodamente y se fija a la axila y que cuenta con los más importantes aceites esenciales inhibidores del sudor y con una combinación aromática exquisita.
Recuerda que como los podemos personalizar, al encargarlo puedes elegir, según tu nivel de sudor y olor, el porcentaje más apropiado de la piedra de alumbre para asegurar su efectividad, así como la combinación de aceites esenciales que más te agraden.
Ingredientes: Hidrolatos de hoja de limonero y de lavanda, polvo de piedra de alumbre natural, bicarbonato sódico,, goma xantana, glicerina líquida vegetal -que suaviza y ayuda a fijar los aromas y las fragancias-, aceite vegetal de jojoba, aceites esenciales de palmarrosa, pachulí, palo de rosa, ciprés y geranio.

El polvo mineral de alumbre ha sido utilizado desde la antiguedad como desodorante, fungicida, bactericida, reafirmante, tonificante, cicatrizante o antiséptico.

El alumbre en polvo es un mineral sin componentes tóxicos. Está compuesto por sales potásicas y por sulfato de aluminio que no se absorbe a través de la piel debido al tamaño mayor de sus moléculas y que no desprende aluminio en sí. Actúa sólo en la superficie de la piel mediante la inhibición de la descomposición de la transpiración y por lo tanto no se produce olor al sudar.

Actúa siempre desde el exterior de nuestro organismo. No tapona los poros, y permite que nuestro cuerpo elimine las toxinas y regule la temperatura a través de la sudoración. Como todas las sales minerales son de efecto astringente, puede dar la impresión que es antitranspirante, pero en realidad no lo es, y no bloquea por tanto, las funciones propias de la piel de eliminación de toxinas y transpiración.

La sal en polvo de esta piedra de alumbre, disuelta en una solución acuosa y junto con el resto de ingredientes, forma en las axilas una finísima capa salina alcalina, que evita que las bacterias puedan sobrevivir y por tanto, al eliminar las bacterias, se elimina el olor. En caso de sudoración excesiva, únicamente tienes que tener la precaución de aplicártelo con más frecuencia. También es desinfectante, antiséptico, y calmante de posibles irritaciones.

Los hidrolatos utilizados, de hoja de limonero y de lavanda, son de destilación propia en alambique, y con nuestras propias plantas cultivadas, ecológicas y mimadas. Y los aceites esenciales son todos quimiotipados y ecológicos:

Aceite esencial de palmarrosa: Antiséptico, bactericida de amplio espectro, fungicida, viricida, cicatrizante, hidratante y regenerador. Es uno de los mejores para tratar infecciones cutáneas, micosis y eccemas, y los aromaterapeutas le eligen con el mejor inhibidor del sudor.
Esta planta herbácea de origen indio, se destila desde el siglo XVIII, y se enviaba desde Bombay hasta Constantinopla y Bulgaria, donde se utilizaba para adulterar la esencia de rosa, de precio más prohibitivo.
Pertenece a una familia botánica -Cymbopogon-en el que se caracterizan por imitar olfativamente a otras plantas más valiosas.
Su perfume es similar al de la rosa o el geranio.
En la medicina oriental, se dice que aplaca el “fuego”, refresca, hidrata y refuerza la energía yin (Lydia Bosson, Aromaterapia Energética)
Aceite esencial de ciprés: Regula el sistema hormonal femenino y la sudoración, activa y tonifica la circulación sanguínea. 

Aceite esencial de pachulí: Este aceite esencial es fungicida y antiséptico, y su aroma intenso tiene una gran personalidad. Me encanta¡ Tiene fama de afrodisíaco. Yo creo que atrae y encandila, y en el conjunto aromático con el resto de los aceites esenciales, ejerce una combinación deliciosa.

Aceite esencial de palo de rosa es muy eficaz como antimicrobiano, y su tolerancia con la piel es excelente, junto con un aroma que atrapa y enamora, ya que también es un estimulante de los sentidos.

 

Ahora con nuevos envases, también en vidrio reutilizables