Prepararse para el verano no significa sólo sacar las chanclas y la cesta de playa. Hay que “preparar” nuestra piel para que esté fortalecida de cara al sol que estamos deseando tomar.
Se nos queda pequeña la palabra “crema” para esta elaboración cosmética que os presentamos, más que una crema, es un completo tratamiento no sólo para protegernos de los rayos ultravioleta perjudiciales del sol,  sino también para hidratar, regenerar y nutrir la piel de cara al verano.
 
Ingredientes: Hidrolato de nerolí, aceite vegetal de aguacate, aceite vegetal de pepita de uva, oleomacerado de zanahoria en aceite vegetal de sésamo, proteínas de seda, vitamina E, aceites esenciales de zanahoria, lemongrass y lavanda.
 
El macerado de zanahoria en aceite de sésamo es muy beneficioso para proteger la piel en verano. Por un lado, contribuye a mantener el manto dermoprotector de la piel, pero además, aplicado regularmente y con la suficiente antelación, prepara la piel para la exposición a las radiaciones solares y la refuerza para el bronceado. Es calmante y actúa eficazmente contra la deshidratación o la hinchazón producida por el calor acumulado en la piel, por lo que es ideal para después del sol. Estimula la secreción de melanina y su uso continuado consigue preservar por más tiempo el tono bronceado que adquiere la piel en verano. La zanahoria es uno de los productos de la naturaleza con mayor porcentaje de beta-caretoneoides –provitamina A- que estimulan la regeneración de la piel y por tanto retrasan el envejecimiento cutáneo. Este compuesto es muy rico en vitamina E, tocoferol, ya que tanto el aceite virgen de sésamo como el de zanahoria, son ricos en esta vitamina, y este componente es imprescindible para generar piel nueva, favorece la circulación en los pequeños capilares de la epidermis y por tanto hace llegar los nutrientes que alimentarán las células, proporcionándoles tersura y suavidad.
El aceite de sésamo tiene tantísimas propiedades que viene siendo usado como alimento y cosmético desde hace miles de años en la medicina ayurveda. Últimamente se está valorando mucho su eficacia como filtro solar ante las radiaciones UVB. Si además añadimos que favorece el bronceado natural y que hidrata la piel, ya tenemos la clave de su éxito cuando llega el verano.
El aceite virgen de aguacate, usado por las culturas mesoamericanas desde tiempos ancestrales, nutre la piel en profundidad y evita la deshidratación provocada por el sol. Penetra hasta capas internas de la epidermis, por lo que no debería faltar en ningún protector solar. Rico en vitaminas fundamentales para el metabolismo de la piel. Fuente de vitaminas A, B, D y E, todas relacionadas con la dermo-protección. También es abundante en aminoácidos y ácidos monoinsaturados, que estimulan la barrera dermoproctectora de la piel. Gracias a sus carotenoides y fitoesteroles, además de activar la micro-circulación celular, genera una fina capa dermo-protectora que protege la piel de las radiaciones ultra-violetas. 
El aceite virgen de pepita de uva, ya era conocido en el Antiguo Egipto, por sus propiedades nutritivas y cosméticas, imprescindible para combatir el envejecimiento cutáneo, luchando contra los radicales libres, ya que es uno de los más ricos en ácidos grasos esenciales, y por tanto, específico antiarrugas y antiedad. Garantiza una piel nutrida que por sí sola pueda formar colágeno y elastina sana y de calidad. Es de rápida penetración, nunca dejará la piel grasa, ideal por tanto para cualquier tipo de piel. Combate eficazmente todas las alteraciones cutáneas, desde el acné hasta la dermatitis seborreica, ya que es un gran regulador lipolítico.
La proteína de seda, hidratante, suavizante y tensor. Componente básico en los tratamientos de regeneración celular de la piel.

Los aceites esenciales que se incorporan, además de su contenido aromático, aportan un factor de protección solar de los más elevados en estas sustancias naturales: el a.e. de zanahoria con un FPS 38-40, uno de los aceites esenciales más potentes por su capacidad regeneradora de la piel, cuida, revitaliza, ilumina, protege y combate problemas dermatológicos como las manchas cutáneas.
El aceite esencial de lemongrass tiene un FPS 6 aporta en verano un aroma cítrico sin ser cítrico, por lo que no debemos temer efectos de fotosensibilidad.
El aceite esencial de lavanda, con un FPS 5, no sólo aporta sus propiedades protectoras, sino que es uno de los mejores regenerantes y calmantes de la piel.