Dentro de los aceites esenciales indicados para la difusión ambiental en invierno también se encuentra el naranjo, porque es un gran antiséptico atmosférico y permite la desinfección ambiental ante epidemias de gripe.
Pero, además de su gran poder desinfectante, nos puede aportar, en estos meses fríos de oscuro y gris invierno, la luz de la infancia, la sencillez de la ligereza de la vida, el optimismo de la inocencia.
Su aroma reconforta, favorece la alegría y la felicidad. 
¿Quieres conectar con esas emociones, activar tu creatividad e intuición, y estimular la curiosidad?
Si buscar reconfortarte con un aroma, elige el naranjo. Te ayudará a abrir el corazón y a encontrar caminos amables para la comunicación, la tolerancia, la calma y el buen entendimiento a tu alrededor.
También puede ayudar a calmar y reconfortar a los niños nerviosos e inquietos, y antes de acostarse, ayudar a olvidar las preocupaciones del día y a conciliar un sueño profundo y reparador.