El romero que utilizamos en nuestros jabones ecológicos y artesanos está cultivado en la Liébana, una zona de especial calidad medioambiental de Cantabria y su potencia aromática y medicinal es enorme.
Este jabón natural y ecológico es un 2 x 1, ya que puede ser jabón de ducha y champú.
El jabón de romero puede utilizarse a diario para retirar la suciedad y la polución que se acumula en la piel. Retira estas impurezas de forma suave y cuida el ph de la piel, de forma que no se reseca.
Su uso continuado mantiene la piel suave, combate las arrugas prematuras y nos ayuda a tener la piel hidratada.
El romero cuenta con propiedades antibacterianas y antiinflamatorias. Es por eso que se trata de un producto estupendo para la piel que cuenta con impurezas o acné. Utilizar el jabón de romero a diario en la piel con impurezas nos ayudará a tenerla más limpia y a evitar que aparezcan los granos. Limpia la piel de grasa pero no produce un efecto rebote, ya que cuida el ph de la piel, y por tanto, también beneficia a todos los tipos de piel.
El jabón de romero favorece la hidratación en la piel, puesto que protege su manto natural.

El romero cuenta con muchos antioxidantes que ayudan a combatir los radicales libres, por lo que este jabón va a actuar cuidando la piel y manteniéndola más joven.

Jabón de romero purificante tanto para manos como para ducha
Lo podemos usar tanto para manos, como para la ducha como para el aseo diario del cutis.
Estando recomendado para todo tipo de pieles, es especialmente indicado para pieles mixtas y grasas, siendo muy beneficioso para problemas de acné. Es calmante y purificante.
Previene el envejecimiento celular y apariciones de estrías. Acelera la regeneración de la piel suavizándola y nutriéndola.
Jabón de romero como champú

El romero ha sido utilizado desde hace mucho tiempo como estimulador del crecimiento del cabello, ya que ayuda a circular la sangre en el cuero cabelludo. Esto hace que el folículo piloso obtenga una mejor irrigación y el pelo se mantenga más fuerte y crezca mejor. Es por eso que el jabón de romero se puede utilizar también como si se tratase de un champú, sobre todo en el caso de cabellos cortos. Este jabón se puede usar para limpiar nuestro cabello. Además, gracias a sus propiedades antibacterianas combate la caspa y evita la producción excesiva de grasa en el cabello, regulando la seborrea del cuero cabelludo. Sin duda se trata de un jabón al que se le pueden dar una gran cantidad de usos.

Ingredientes ecológicos de la mayor calidad
Ingredientes*:
  • Oleomacerado de romero en aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío ecológico,
  • aceite de coco,
  • mantecas de cacao y karité,
  • cera virgen de abejas,
  • arcilla verde, alga espirulina, polvo de ortiga.

Saponificación en frío. Sobreengrasado 9 %.

El aceite de coco aporta poder detergente, suavidad y espuma al jabón, la manteca de cacao aporta mayor persistencia o cremosidad a la espuma.
La manteca de Karité tiene una acción protectora e hidratante para la piel, previene el envejecimiento cutáneo, recubre la piel con una capa protectora que evita la deshidratación y nos protege de las agresiones externas (sol, cambios bruscos de temperatura, etc.). La cera de abejas ayuda a retener la humedad de la piel, manteniendo su hidratación. Arcilla verde, alga espirulina y polvo de ortiga aumentan las propiedades purificadoras, antioxidantes y nutritivas de este jabón natural.
El uso de jabón natural y ecológico te dejará la piel más suave e hidratada
Este jabón, como todos los jabones que se realizan con aceite vegetal y sosa, da como resultado una sal detergente, que es la que limpia, y una glicerina hidratante, que es la que permanece en la piel.
Por lo tanto, el uso continuado de este jabón es beneficioso para todo tipo de piel, y va a hacer desaparecer definitivamente la sequedad que notas después de la ducha o el baño cuando se usan jabones o geles comerciales.
*Todos nuestros jabones se hacen en su totalidad con aceites vegetales en los que se han macerado plantas aromáticas y medicinales.  Todo el proceso de elaboración de cada jabón puede llevar de seis a doce meses: la saponificación en frío del jabón suponen 40 días, que en algunos casos se amplía de dos a cuatro meses, dependiendo de la textura final. El proceso de maceración lleva de dos a seis meses, dependiendo del tipo de maceración. Previamente a la maceración, ha habido que cultivar y secar durante dos a cuatro semanas, o bien recolectar en el lugar y momento justo de concentración de principios activos, y en ambos casos, con criterios ecológicos, de respeto y cuidado con el medio ambiente. Tienes en tus manos un producto artesano, elaborado con mimo, cuidado, dedicación y tiempo, mucho tiempo.
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