Os presento un jabón sólido, en pastilla, para ducha.
La suavidad y cremosidad de este jabón sólido sólo debe ser comparable a la de un baño de leche de burra, como decían que gustaba tomar a Cleopatra. No he probado el baño de leche de burra, pero sí este jabón que ahora os presentamos, y que genera en la piel una dulzura exquisita.
CON EXTREMA CREMOSIDAD
Ocurre con este jabón que no saponifica en frío, y al no llevar sosa, no necesita curar cuarenta días -la inmediatez que tanto me gusta-. Por ello, y gracias también a la manteca de karité, estupendo como agente transportador de aceites esenciales, el aroma se traslada más contundentemente al ambiente, mientras nos duchamos, y permanece en la piel durante más tiempo.
PARA TODO TIPO DE PIEL, Y EN ESPECIAL, LAS MUY SECAS
Cualquier tipo de piel se verá recompensado por todo su poder de hidratación, nutrición y suavidad en la piel, sin embargo, serán las pieles secas y muy secas, las que más se beneficien de sus cualidades dermocosméticas.
UN JABÓN AROMÁTICO
Además, es el único jabón que lleva incluidos aceites esenciales, ya que en su proceso de elaboración, éstos no pierden sus propiedades dermocosméticas ni aromáticas, por lo que se incluyen con total eficacia y seguridad. Con aromas cítricos, herbales y relajantes. Delicioso no sólo para la piel sino para los sentidos.
DOS EN UNO: JABÓN Y MASCARILLA HIDRATANTE
Puedes usarlo no sólo como tu pastilla de jabón para manos, cara y ducha, sino también como una mascarilla facial hidratante y nutritiva: sólo debes aplicarte una capa de este jabón cremoso sobre la cara y mantenerla al menos diez minutos, antes de aclarar. El efecto de bienestar en la piel será inmediato.
DE MAYOR DURACIÓN Y SIN ENVASES
Si a este efecto aromático y suavizante en la piel, le unimos la mayor durabilidad frente a los geles líquidos, y la inexistencia de envases que generen mayor contaminación ambiental, el placer se multiplica y su uso habitual nos convence.
Ingredientes: Manteca de Karité, aceite de coco, tensioactivos derivados del coco, aceites esenciales de pomelo, limón, lavanda y lemongrass. PVP: 10,50€
 
 
La manteca de karité se extrae de la nuez de karité. La nueces se pelan, se hierven, se trituran y amasan. De ahí se obtiene la grasa vegetal, la manteca de karité: árbol considerado sagrado para muchos pueblos africanos que crece espontáneamente en una amplia zona del África subsahariana, desde Senegal a Etiopía y Uganda. Muy enraizado en la cultura popular de la zona, que lo usan desde los niños recién nacidos, siendo el único cosmético de las mujeres africanas. Por sus grandes cualidades protectoras, es usada como ayuda en casos de irritaciones, sequedad cutánea, rojeces, leves quemaduras y hasta acné. Es un gran regenerador celular, hidrata en profundidad, nutritiva, que mejora la elasticidad de la piel.
En los jabones aporta dureza y acondicionado. La riqueza del karité está en los insaponificables, con elementos cicatrizantes, desinfectantes y protectores. Los jabones con karité son cremosos e hidratantes
Incluso creo que este jabón podría usarse en cabello corto porque el karité restaura la estructura el cabello seco o muy seco, y alimenta el cuero cabelludo. Restaura la estructura capilar, aportando brillo y suavidad. 
 
Los aceites esenciales de pomelo, limón, lavanda y lemongrass, con su aroma a cítrico, refrescan y elevan el espíritu y pueden funcionar como revitalizantes para afrontar el día con entusiasmo y energía, calmantes a nivel emocional y revitalizantes o para luchar contra el agotamiento. 
 
En la piel contribuyen a tonificar, limpiar y desinfectar,y como agentes terapéuticos, son muy útiles como antidepresivos, y para personas que padecen trastornos estacionales.