RELATOS GANADORES. JUVENIL. II CONCURSO DE AMORES Y PLANTAS

CATEGORÍA JUVENIL:

  • FINALISTAS:
  • EL CORAZÓN DE LA NATURALEZA, DE K.C.LA LEYENDA, Kevin Cortavitarte Nograro, 12 años. Santander
  • EL RAYO, DE GUARDIANA DE HISTORIAS, María Mier Lozano, 16 años, Guarnizo. Cantabria.
  • MIL MANERAS DE AMAR, DE INTERGALÁCTICA, Zairah Abigail Cruz Ramírez, 13 años. Santander
  • EL AMOR DEL NAZI A LA PLANTA, DE ASIGNATURA AÉREA, Victoria Agüero García, 12 años. Santander.

GANADOR:
-RELATO: EL RAYO, DE GUARDIANA DE HISTORIAS
-AUTOR: María Mier Lozano, 16 años, Guarnizo. Cantabria.

REGALOS DEL PRIMER PREMIO CATEGORÍA JUVENIL

• 1 libro de historia de plantas (Medioambiente Ayto. Camargo),
• 1 libro de Relatos Cortos, 1 libro de Cueva del Pendo (Cultura Ayto. Camargo),
• 1 paraguas, 1 póster de Aves de Cantabria, 1 bolsa de algodón (Cima Cantabria)
• 1 ruta guiada por Cantabria (Cantabria Experiencial),
• 1 lote de plantas aromáticas (Naturcan),
• 1 lote de preparados artesanales (Azu Factoría Natural)
• 1 visita guiada al Centro etnobotánico El Pendo y 1 árbol autóctono de Cantabria, (Fundación Naturaleza y Hombre)

REGALOS PARA LOS FINALISTAS:
• 1 libro de Cueva del Pendo (Cultura Ayto. Camargo)
• 1 paraguas, 1 póster de Aves de Cantabria, 1 bolsa de algodón (Cima Cantabria)
• 1 lote de plantas aromáticas (Naturcan),
• 1 soporte móvil (Azu Factoría Natural)
• 1 visita guiada al Centro etnobotánico El Pendo y 1 árbol autóctono de Cantabria, (Fundación Naturaleza y Hombre)

EL RAYO, María Mier Lozano

Muchas veces me encuentro a mí mismo observando el árbol quemado a través de la ventana. Un árbol centenario, medio calcinado, que está en mitad de mi jardín trasero. No sé por qué, pero muchas veces me quedo mirándolo, me ayuda a pensar. Podríamos decir que de alguna forma me tranquiliza. De pequeño, solía ponerle unas cuerdas atadas a sus fuertes ramas de las que colgaban unas tablas pegadas a modo de columpio. Recuerdo a mi abuelo empujarme sin cansarse día tras día. He pasado muy buenos momentos en él; he jugado; he grabado mis iniciales en su corteza; me he escondido entre sus ramas para que mis padres no me encontrasen cuando había sacado malas notas en el colegio y muchas cosas más. ¡Qué lástima que ya no pueda hacerlo! Hace dos años hubo una tormenta. Vendaval, lluvia, rayos y truenos. Devastador. Quemó varios montes y un rayo prendió mi árbol. En ese incendio perdí a mi abuelo, que salió para ayudar y repentinamente le dio un infarto. Dijo que no le llevaran al hospital y que se aseguraran de que el fuego no se propagase, pero no debieron hacerlo porque al cabo de unos instantes se desvaneció. Le enterramos a sus pies. Puede que por eso me sienta tan conectado con ese árbol. Ahora mi abuelo es parte de su esencia y vive y sueña con otras primaveras cada año con los pequeños brotes que pugnan por nacer en sus ramas.

De repente, una silueta aparece renqueante, manchando la pura escena de nieve de un rastro rojo. Me fijo un poco más y me doy cuenta de que se trata de un perro que arrastra algo; al mismo tiempo noto que tirita, y que debe de estar pasando mucho frío por la ventisca. Me pongo mi gorro y salgo al jardín. Me doy cuenta de que el objeto que arrastra el animal es un cachorro atropellado y se me encoge el corazón. Los recojo a ambos (sabiendo que no hay nada que hacer con el pequeño) y los meto en casa. El perro está en los huesos y del frío que tiene no puede ni caminar. Yo no tengo nada para calentarlo más que una chimenea sin leña. Sin pensarlo, cojo un hacha y salgo al jardín. En dos movimientos despiezo la madera de mi árbol y la uso para calentar a la criatura.

No me arrepiento. Siento que me he liberado de un dolor que llevaba en mi corazón durante estos dos últimos años. He aprendido que a veces es mejor dejar las cosas ir y guardarlas solamente en tu memoria y en el corazón.

Además, aquel día conseguí un amigo leal por muchos años. He plantado otro árbol. Después de todo, un rayo no cae dos veces en el mismo sitio. 

EL CORAZÓN DE LA NATURALEZA, Kevin Cortavitarte Nograro

Hay algo en las plantas que me hace pensar,
que, como el amor, crecen sin cesar,
con sus raíces profundas, en busca de agua y sol,
así también el amor, se aferra con pasión.
Amor y plantas, ambos necesitan cuidados.
Agua y luz, atención y paciencia,
para crecer y florecer, con belleza y elegancia,
así también el amor, necesita confianza y constancia.
Las plantas nos enseñan a ser pacientes,
a esperar el momento y no forzar el destino,
así también en el amor, hay que saber esperar,
y dejar que el tiempo, nos ayude a madurar.
Amor y plantas, ambos necesitan cuidados.
Agua y luz, atención y paciencia,
para crecer y florecer, con belleza y elegancia,
así también el amor, necesita confianza y constancia.
Las plantas nos hablan con su belleza,
y el amor nos inspira con su pureza,
ambos nos llenan de alegría y vida,
y nos enseñan a ser pacientes en la herida.
Amor y plantas, ambos necesitan cuidados.
Agua y luz, atención y paciencia,
para crecer y florecer, con belleza y elegancia,
así también el amor, necesita confianza y constancia.
Así que si quieres cultivar el amor,
hazlo como una planta, con dedicación y valor,
y verás como crece y florece con pasión,
al igual que una planta, llena de vida y color.
K. C. La leyenda

MIL MANERAS DE AMAR, Zairah Abigail Cruz Ramírez

Descubrí que tenemos muchas maneras de poder amar, Tulipán es el pequeño gran amor de mi vida.
Siento que cada vez que despierto y le veo me transmite una paz muy grande
La mejor manera de respirar es cuando tengo su aroma cerca. Tulipán me ayudó a comprender que no
sólo puedo amar a una persona por lo que veo sino también por lo que siento y lo que me trasmite. Esa
pequeña conexión que dentro de nuestro cuerpo hace click.
Él me enseñó la importancia de no sólo dejarnos llevar por algo del exterior que nos gusta sino
llevarlo más allá y sentir la mejor sensación. El poder amar a alguien por el simple hecho de que te
hace sentir bien te escucha, te transmite cosas, sensaciones raras, mariposas en el estómago. La
sensación que te hace volar y sentir que puedes con todo.
La felicidad que te hace sentir cada vez, en fin, lo único que puedo decir es que desde que le conocí
supe que se puede amar de una y mil maneras.

EL AMOR DEL NAZI A LA PLANTA, Victoria Agüero García

Tras la Segunda Guerra Mundial, a los nazis se les sometió a juicio y esto es lo que le pasó a nuestra
protagonista. El juez preguntó:

  • Bueno señorita …. Elisabeth. En su documento dice que usted hizo tales barbaridades que no
    pueden explicarse en una sola hoja.
  • Así es señor, como usted ha dicho.
  • También dice que sus menores delitos fueron- revisa el papel- robar e incendiar.
  • Eso es así señor, totalmente correcto. Aunque, ese documento debería contener algo más.
  • ¿ El que?.
  • El amor de mi planta.
  • ¿De su qué?. ( El juez se quedó confuso).
  • Es una larga historia, amorosa pero también defectuosa y un poco insuficiente.
  • ¿ Me puede explicar de qué rayos está hablando?.
  • Érase una vez una historia de amor entre una nazi y una planta. A finales de abril, una chica
    estaba quemando. Cuando se acercó, vio a alguien vivo. Asustada, encontró un cuerpo
    cubierto de cenizas diciendo a cada rato ! ¡Agua, agua!. Sintió una ligera sensación y le dio
    un poco para calmarlo. Poco a poco las cenizas se iban y apareció un hombre. Ella se
    enamoró totalmente de él. Le miraba a todas horas y nunca se aburría de su cara, es más, su
    amor aumentaba. Al hombre no le importaba nada, solo quería agua, siempre más agua. Ella
    comenzó a investigar qué hacía con toda esa agua.
    El 9 de mayo, le vio ir al jardín y observó cómo se enterraba de cintura para abajo, agarrando el agua
    y mojándose con ella al sol. La mujer estaba confundida pero, de repente, lo entendió todo. El dolor
    crea plantas humanas.
    Algo le agarró la mano, estaba a punto de ser devorada por un campo de judías carnívoras hasta que
    una rosa le salvó. Esa rosa no era ni más ni menos que él. Elisabeth le preguntó por qué le había
    ayudado y él respondió:
  • Tú eres el sol de mis entrañas, las raíces de mi comida, me alimentaste, sin ti no puedo vivir, y
    contigo, la muerte huye de mí.
    Elisabeth se quedó muy quieta y él preguntó:
  • ¿ Qué pasa?
    A Elisabeth la planta le recordaba a su hija y a su esposo. Los amaba, pero un día a las ocho de la
    noche, alguien vino a atacar su casa. Tenían a su hijo totalmente ahogado, ella dió un grito de
    desesperación. Los ladrones decidieron irse y dejar al cuerpo de su cuerpo.
    El marido se despertó cuando oyó el grito y vio a su hijo sin vida. Murió de pena mientras escribía
    “mi sangre sin su sangre no merece este mundo”.
    Ella fue terror hasta que conoció a su plantita, como una reencarnación del amor que una vez sintió.
    Cuando los aliados llegaron, entre muchas otras cosas, se llevaron a la plantita que finalmente murió.
    Fin.
    Juez: ¿ Fin?
    Elisabeth: Sí ¿ qué esperabas?
    Juez: No sé, una moraleja de que no hay que hacer daño a los otros, o algo así.
    Elisabeth: Disculpe, esto no es una historia de enseñanzas sino una historia macabra.

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