Este libro que acaba de publicarse, recién calentito está, y que he descubierto gracias a mi gran amiga Leticia -Esencias de Liébana-, reúne en sus páginas tres de mis pasiones: la historia, las plantas medicinales y los métodos curativos. Bueno, vamos a añadir un cuarto, para completar mi admiración por él: la aplicación en la actualidad de los remedios recuperados y sus usos prácticos, todo ello con una base científica y farmacológica que deja fuera de toda duda posible, la eficacia en sus resultados, siempre y cuando se apliquen adecuadamente.
En el comentario del libro, voy a tratar de describir sus contenidos y apartados, sin descubrir todos sus encantos y sorpresas, para que os quede curiosidad suficiente para adquirirlo. El prólogo se inicia con una cita que es toda una declaración de intenciones: una frase de Manuel Lezaeta, que fue todo un personaje, adelantado a su tiempo:«La salud es el resultado de nuestros actos de cada día. No se obtiene en la consulta con el médico ni se compra en el mostrador de la farmacia»Su autora, Palmira, también es una adelantada a su tiempo, porque ha sido pionera en diversas líneas de trabajo que hace 30 años eran novedosas. Es una farmacéutica a la antigua usanza, que se declara en contra de la farmacia comercial, «interesada e industrializada, que tantos conocimientos tradicionales sencillos, baratos y prácticos ha pisoteado».
Parte del mundo vegetal, la botánica, como fuente inagotable de conocimientos, y recorre los mundos de la cosmética vegetal, la nutrición, la dietética, la higiene corporal, la salud y el naturismo, siempre reciclándose, siempre abierta de mente, tanto al conocimiento científico como a cualquier otro mecanismo de percepción.
Su prologuista, Emilio Blanco Castro, doctor en biología, consultor ambiental y especialista en botánica y etnobotánica, señala la pasión que comparte con Palmira acerca de la cultura popular, a los que me uno, especialmente en la conservación de los conocimientos tradicionales de las plantas, de lo que tanto se habla pero de lo que tan poco se invierte ni se investiga en profundidad. Estamos dejando escapar tantos saberes…que se van muriendo con cada persona mayor de cada pueblo…
Este libro recupera saberes tradicionales, remedios herbales y los trae a la actualidad. Su intención es promover el conocimiento y la utilización de las plantas medicinales y estimular el uso de remedios herbales a partir de recetas sencillas al alcance de cualquier persona, utilizando plantas medicinales sin toxicidad, fácilmente localizables en herbolarios, farmacias, el campo o incluso en huerto, terraza o jardín.
Es un libro, tal y como se propone y consigue la autora, de fácil lectura, para lo que ha huído de tecnicismos. Tras la introducción, la autora presenta un delicioso recorrido por la antigüedad y sus hitos más señalados en el uso de plantas medicinales a lo largo de la historia. Sólo por este capítulo, el libro ya me enamoró.
La autora es tan didáctica que dedica un apartado del libro a cómo utilizar el propio libro: en su primera parte aborda temas introductorios sobre el modo de acercarse al conocimiento de la utilización de las plantas medicinales: cómo conseguir los materiales para realizar las recetas, etc. Después se analiza monográficamente una selección de remedios y plantas medicinales, empleados desde tiempos remotos.
Cada capítulo se dedica a un remedio basado en una planta, 25 en total, y comienza comentando sus usos en el pasado, con alusiones mitológicas cuando las hubiera, y aportando datos del uso actual, principios activos y estudios actuales que justifican su uso científico y medicinal: abedul, ajedrea, ajenuz, ajo, albahaca, alquemila, áloe, cardo, clavo, encina, granado, hipérico, hisopo, laurel, lavanda, melisa, milenrama, mirra, muérdago, olíbano, pino, romero, salvia, saúco y vid.(* las imágenes son extraídas de la presentación del libro en Madrid, a cargo de su autora)


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