Plantas, magia y tradiciones de la noche de San Juan

HIERBAS MÁGICAS DE SAN JUAN Y EL SOLSTICIO DE VERANO. Leyendas y tradiciones populares

Se acerca una de las noches más mágicas del año, la noche de San Juan, la noche más corta del año, la noche donde la luz vence a las tinieblas, la noche de “Janot”, “Noche de Brujas” o “Noche de San Juan” donde se abren las puertas que comunican ambos mundos, el de la materia, el del soma por una parte y el sutil, etéreo y espiritual por otra parte, ya es hora de hablar de tan mágica noche, noche especial donde se “trabaja” con planetas, elementos, elementales y plantas, entre otros.

Coincide la celebración de San Juan con el tiempo del Solsticio de Verano el que tiene más tradiciones en relación a la magia de las Plantas. No en vano es en este momento del año cuando la luminosidad es mayor y cuando es el tiempo de recogida de la mayoría de las plantas medicinales. Es el momento de los días más largos del año, las plantas absorben esta luz solar que se transforma en una mayor riqueza en principios activos y por tanto en mayores propiedades curativas.
Muchas de ellas se arrojaban a la tradicional hoguera de San Juan encendida al ponerse el sol y realizando en torno a ella diferentes celebraciones que duraban toda la noche, con la intención de que el fuego solar siguiera en la oscuridad hasta que volviera a iluminar con su luz al amanecer.

En esta mágica noche se realizan rituales y hechizos mágicos para conseguir el amor, la prosperidad o que tus deseos para el año se cumplan. Renovación, purificación y exaltación de las fuerzas solares están en la base de estos ritos, fiestas y ceremonias en torno a la Noche de San Juan.

En los Rituales de la Noche de San Juan, intervienen las Hierbas Mágicas o Hierbas sagradas, y en esta mágica noche es cuando deben de ser recolectadas, preparadas y ritualizadas. Algunas de las hierbas mágicas son el hipérico, la verbena, la salvia, la artemisa, la milenrama, el rusco, el crisantemo de los prados, la hiedra trepadora… Uno de los rituales de esta noche es meter algunas de estas hierbas mágicas dentro un saquito de tela para ritualizarlas la noche del fuego y guardar el saquito el resto del año cerca de ti, ellas te cuidarán y te protegerán de negatividades.

Además de las hierbas mágicas, la noche de San Juan, coincidiendo con el solsticio de verano, la tradición habla de la conjunción mágica de las fuerzas de la tierra: el fuego, el agua, la tierra.

Fuego. La hoguera que se enciende la noche de San Juan representa el triunfo de la luz sobre la oscuridad y otorga beneficios (salud y fortuna) a quienes lo desafían; de ahí la costumbre de saltar sobre la hoguera (tres veces, según la tradición) y de hacer pasar sobre ella al ganado, para librarlo de enfermedades durante el siguiente año (también se arrimaba un manojo de hierba en llamas a los aperos de labranza para invocar una buena cosecha). El fuego es un elemento purificador; por tanto, simbólicamente, consume lo malo, tanto lo sucedido en el año que ha pasado como lo por venir. Hoy día, predomina la expresión festiva -bailes y cantos- sobre la componente esotérica, pero se siguen arrojando a las llamas objetos y ropa viejos con ese sentido de desterrar lo negativo que ha sucedido durante el año y de apartar a los malos espíritus. Nosotros incluso escribimos en un papel todo lo que queremos quemar, o dejar atrás, y lo lanzamos a la hoguera.

Agua. La tradición asegura que por San Juan el agua adquiere virtudes curativas a partir de la medianoche. El rito más importante relacionado con este elemento, que simboliza la pureza y la fertilidad, se refiere a la «flor del agua»: los baños en el rocío acumulado en los prados -no por condensación, sino por arte de unos duendes, los «ventolinos»-, que se supone revestido de poderes benéficos en esta velada de espíritus y de encantamientos. Se dice que los baños de rocío confieren a quienes los toman los dones de la salud, del amor y de los hijos. También es posible cumplir esta liturgia en el mar recibiendo nueve olas consecutivas. Mi infancia y juventud está ligada a las hogueras de San Juan en la playa de San Juan de la Canal, fuego y baño en el mar unido.

Tierra. Está simbolizada en las plantas mágicas que se recolectan esta noche y que se utilizan para invocar a los espíritus benéficos.

Muchos rituales mágicos se asociaban a  hierbas mágicas o sagradas de la Noche de San Juan: 

HIPÉRICO. Se utilizaba Para hacer rituales de amor y limpiar la casa de negatividades. En la Edad Media, se quemaba en las casas en las que se creía que había entrado el demonio. Se dice que cura la melancolía. En la cultura celta, se decía que las hadas malas, los duendes y los magos de malas intenciones no entrarían nunca en una casa cuyas ventanas estuvieran protegidas por ramitos de esta planta. Se le atribuían cualidades protectoras como el poder de ahuyentar a las apariciones y espíritus grises, y los malos pensamientos, así como la capacidad de proteger del mal del ojo (ponte un ramito en la solapa).

Cuenta la leyenda que brotó de las gotas de sangre que derramó Juan el Bautista al ser decapitado. Por ello, al estrujar los pétalos de esta flor, surge un líquido rojo que se dice que es la sangre misma de San Juan. En realidad, ese líquido es la hipericina, la que le da ese color rojo sangre al aceite de hipérico. 

El tradicional y sanador aceite de Hipérico ya se elaboraba cuando Dioscórides en el siglo I nos relata cómo lo preparaban las gentes de estas tierras, macerando las sumidades floridas en aceite de oliva y manteniéndolo al sereno, bajo la influencia de la actividad solar y lunar durante cuarenta días, tras los cuales se tiñe de un color rojo sangre debido al pigmento que contiene llamado hipericina, y que tan buenos resultados da para heridas con sangre, quemaduras y muchos problemas de piel.

SAÚCO O SABUGUEIRO. Siempre se ha asociado a este árbol cualidades protectoras en general y especialmente frente a rayos y tormentas, por lo que se solía poner cerca de casas y ermitas. Con dos ramas floridas de este árbol se formaba una cruz que se ataba con cordel y se ponía en la entrada de las casas o sobre el cabecero de la cama como amuleto protector.

Las flores de saúco, que expanden su peculiar aroma refrescante enramadas, se cuelgan en el exterior de las casas, para que sean bendecidas por San Juan (este hábito explica el apelativo popular de «beneito» -por bendito- que se da a este árbol) y alejen el infortunio. Para que el hechizo se cumpla, las ramas deben ser retiradas antes del amanecer.  El saúco también se utiliza para engalanar las fuentes (el enramado) y con el mismo propósito se quema su madera. El saúco posee, asimismo, gran arraigo en la medicina tradicional; sus flores y sus bayas se usaban en la elaboración de una infusión, indicada, principalmente, para tratar las fiebres.

También se preparaban en tiempo de San Juan con saúco, fresno o avellano Las varas de poder: o varas mágicas. De avellano, porque se ha utilizado desde la antigüedad para encontrar agua por los zahories, debido a las cualidades especiales que tiene su madera para detectar la humedad bajo la tierra, propiedad llamada piezoeléctrica debido a la cual puede captar señales eléctricas y sería como una especie de conductor en contacto con las manos y actuando como un amplificador de la intención de su poseedor. Debían ser ramas derechas y sin nudos, se solían cortar a medida del brazo de su dueño, con la distancia entre el codo y el dedo corazón. Tras cortarlas se pasaban por la hoguera de la noche de San Juan para su purificación y después se personalizaban con piedras o grabados. 

SALVIA. De la planta de la salvia, que es la planta de la longevidad por antonomasia, se cuenta que existen ejemplares de esta planta que se vinculan a una determinada persona, floreciendo o marchitándose según la suerte de ésta.  

MILENRAMA. De la milenrama, también llamada aquilea por el héroe griego Aquiles, que curó con ella las heridas de Télefo, rey de Misias, cicatrizante y comestible en ensaladas cuando está tierna, se dice que era usada por las brujas asturianas, las cuales se preparan infusiones de esta planta para potenciar sus poderes adivinatorios. 

VERBENA. Existe la creencia de que quien recolecta verbena en la noche de San Juan queda curado de todo mal y es que las flores de esta planta, de color púrpura y agrupadas en espigas paniculares, nos anticipan su fuerza oculta.  La verbena, imprescindible en los enramados, posee un simbolismo similar al del saúco, pues previene el mal, favorece una buena cosecha y ofrece prosperidad económica a la casa; Se dice que una infusión de verbena limpia de malas vibraciones. Para evitar pesadillas, podemos poner una bolsita de hojas de verbena debajo de la almohada. Un ramito de verbena en el hogar atrae la paz y aleja los odios y las envidias.

Si quieres asegurarte el éxito en una reunión o deseas que una cena familiar trascurra en paz y armonía, puedes preparar un ramo que presida la mesa con las siguientes plantas: unos tallos de verbena (para atraer la paz y alejar los odios y las envidias), unas ramas de laurel (representa el éxito), una ramita de olivo (símbolo de paz) y unos brotes de romero (emblema de los recuerdos, su aroma da alegría, felicidad y eterna juventud). La verbena sirve también para preparar «filtros de amor» (un brebaje capaz de reconciliar a las parejas enemistadas).

La tradición en torno a esta planta nos habla de que en la noche de San Juan la gente de los pueblos iba en busca de esta pequeña planta, ya que recogida en esta noche tenía cualidades especiales que se manifestaban al tocar con ella a la persona de la que se deseaba ser correspondido en el amor. Y es por esta antigua tradición en la que la gente se iba a buscar la verbena al caer la luz del sol en medio de alegría y expectantes ilusiones amorosas, por lo que se llama verbena a las fiestas populares de las noches de verano. Con ella también se hacían guirnaldas que terminaban arrojándose a la hoguera como forma de conjurar la adversidad. Esta creencia está relacionada con otra que otorga a estos collares de flores el poder de hacer invulnerable a quien los lleva. Sus pequeñas flores blanco rosadas parecen estar suspendidas como las estrellas lo están en el espacio. 

ARTEMISA. Dedicada a la diosa griega Artemisa, hermana de Apolo, llamada por los romanos Diana Cazadora, es una planta medicinal especialmente indicada para las molestias de la mujer. Se usan sus tallos como infusiones.  Con ella se trenzaban figuras antropomorfas como protección mágica en las puertas de las casas, y se fabricaban flechas para lanzarlas a los cuatro puntos cardinales, a modo de conjuro contra los malos espíritus.
Las curanderas usan sus hojas contra las picaduras Es la planta de la mujer o, mejor dicho, para la mujer. Regula el ciclo menstrual, estimula la menstruación y calma los dolores posteriores al parto.

La Artemisa fertilizadora: La tradición cuenta que cuando se adquiría un campo de cultivo se colgaba un ramo de esta planta bajo un roble en la noche de San Juan para proporcionar fertilidad a esas tierras, sus plantas y sus animales.

Pero en esta noche, no hay que olvidarse de buscar otras hierbas protectoras como la ruda que echada en agua, asegura el amor de una persona, y colgada en un lugar lo protege de las brujas. Cuentan que hasta los helechos pueden florecer milagrosamente entre la sexta y la séptima campanada de las doce de la Noche de San Juan, y proporcionan la invisibilidad a quien presencie este extraordinario hecho y coja una de sus flores con las manos. Y no hay remedio pequeño, una ingenua margarita puede contra los maleficios, ya que son las lágrimas de arrepentimiento de Santa María Magdalena, convertidas en flor al caer al suelo. 

TAMBIÉN PUEDES SALIR ESA NOCHE A BUSCAR EL TRÉBOL, a coger el trébole, como dice la canción, aunque en realidad da suerte a quien se le encuentra por casualidad.

O A RECOGER LA FLOR BLANCA, GRANDE Y SOLITARIA DEL CRISANTEMO DE LOS PRADOS, QUE SIMBOLIZA LA INMORTALIDAD, COMO TANTAS OTRAS como LA ALBAHACA, EL ROMERO, EL ESPLIEGO…

EL AGUA MÁGICA DE LAS HIERBAS MÁGICAS DE LA NOCHE DE SAN JUAN. EL CACHO DE SAN JUAN

Con cualquiera de las hierbas mágicas se puede poner un recipiente con agua a la intemperie en la noche de San Juan. La tradición mágica dice que quien se lava la cara y las manos con el agua de macerar esa noche las hierbas “de San Juan”, bajo la Luna, tiene asegurada la suerte y la salud todo el año. De igual forma que si se maceran pétalos de rosa silvestre, recogidas en ese día de San Juan, y maceradas toda la noche en agua de lluvia o manantial, para que por el día se utilicen para impregnar la piel de la cara, manos y cuerpo, y que de esa forma comunique la rosa su armonía sanadora a todo el organismo.

Cada 23 de junio es costumbre de gallegas, y también en la cultura celta y anglosajona, salir a por flores al atardecepara luego dejarlas en agua bajo el rocío de la noche de San Juan. Es una tradición que ha pasado de generación en generación.  Al día siguiente, al levantarse, la costumbre es lavarse la cara con ese agua.

Hay tradiciones que aconsejan emplear al menos siete hierbas, e incluso utilizar agua de siete fuentes diferentes. Según afirman, esto ayuda a mantener a brujas, meigas y espíritus maléficos alejados del hogar.

Pueden ser éstas: Fiuncho: ejecuta los espíritus malignos y es particularmente contra el mal de ojo. Fento macho: es venenoso. Las leyendas gallegas –y también británicas- dicen que por la noche de San Juán echan flor. Codeso: es un arbusto sagrado en Galicia. Se usaba para hacer escobas y barrer la casa de malos espíritus. Abeloura o herba de san Xoán: El refranero dice que la “abeloura o herba de san Xoán limpa a cara de grans”. Es una planta especial contra el demonio. Malva: El refrán dice: «Cun horto e un malvar hai menciñas para un fogar». Romeu: No abunda en Galicia. Se cree que es la hierba que protege y purifica los hogares por excelencia. Herba luísa: Es una hierba especial para los amoríos. Se asocia con la fiesta.

O pueden ser otras muchas, en realidad,  cada casa tenía su propia fórmula diferente de la de las casas de los otros vecinos.

El origen es precristiano, ya que hay indicios del siglo sexto en que estas prácticas fueron perseguidas por la Iglesia, que no pudo terminar con ellas, por lo que le dieron a San Juan los poderes mágicos de estas tradiciones para librarnos de las maldiciones, la envidia y la brujería. de esta manera han sido “santificados” hasta el día de hoy.

Se denominaba “Cacho” al recipiente de boca ancha , generalmente una tina, un cojín o una olla de barro, donde las hierbas mágicas se colocan en el rocío en la noche de San Juan . Por extensión, se habla de “romperlo” con todas las tradiciones vinculadas a este evento, como la búsqueda de agua en ciertas fuentes y la búsqueda de diferentes hierbas, algunas en su propio jardín o vecindario, otras en las montañas o prados.

OS animo por tanto a que elaboréis vuestra AGUA MÁGICA o VUESTRO RAMO particular DE SAN JUAN, y lo coloquéis en la entrada de la casa, en la ventana o en algún otro lugar como protector del hogar, LO QUE TIENE relación con la renovación y la limpieza del organismo, propiedades que están en consonancia con la finalidad primordial de esta noche mágica de purificación. 

Por cierto, de pequeña, no había ritual que me desconcertara más que la famosa clara de huevo y las figuras posibles que podía representar, después de dejarla toda la noche al sereno…será este año cuando lo descubramos???

Tenéis un audio disponible sobre este tema, en nuestro espacio de radio EL JARDÍN DE LA SALUD, que podéis escuchar aquí.