La rosa canina y los escaramujos

Algunos Apuntes histórico-artísticos sobre las rosas

El testimonio pictórico más antiguo de una rosa es el fresco “Pájaro azul” del palacio real minoico de Cnosos, Creta se remonta al siglo XVI a.de C.
Más tarde, en el siglo VI a. de C. se encuentra en Éfeso en la estatua de la diosa Artemisa una rosa con cinco pétalos tallada sobre sus pies, estas son las manifestaciones artísticas más antiguas de las rosas, que también aparece en los poemas de Safo hacia el año 620 a. de C. que vivió en la isla griega de Lesbos.
En Persia, el Avesta y los libros del zoroastrismo citan una rosa especial confiada al cuidado de un ángel y cultivada por magos y adoradores del fuego para sus ceremonias.
La rosa se identificaba con el dios viviente Ahura Mazd’a en Persia, con la diosa de la Tierra Cibeles, en Frigia (Turquia), y con el dios del sol Helios,en Rodas estando grabada en una moneda de la isla.
Una leyenda hindú cuenta que era tanto el aprecio de Vishnú por las rosas que creó a su prometida Lakshmi a partir de sus pétalos. En Egipto, la rosa se adoptó en el culto de Isis, diosa de la fertilidad, Cleopatra hizo cubrir con rosas las cámaras del palacio, los
muebles, los jardines e, incluso, los lagos cuando se propuso conquistar a Marco Antonio.
Nerón hacía volcar sobre sus invitados una impresionante cantidad de pétalos de rosas.
La reina Radegunda, hacia el año 550 fundó una abadía en Poitiers y acogía a los visitantes especiales “al antiguo estilo romano” esparciendo rosas en la mesa y guirnaldas alrededor de los platos; aceptado así la rosa en el ámbito cristiano.
Carlomagno conocía bien los jardines de rosas de la corte de Aquisgrán gracias a las esencias de rosas importadas de Arabia. Así creció el prestigio de la rosa en todas las monarquías europeas. Y muchos países como Inglaterra, Rumanía,Polonia, Irán,Honduras, Alemania y Estados Unidos la han usado como símbolo nacional.

La Rosa Canina es uno de los rosales silvestres más antiguos que se conocen. El nombre de Rosa Canina que los botánicos dan a este rosal viene a ser la traducción latina del vocablo griego kynorhodon, en castellano cinodorron, con que estas rosas eran conocidas en la Antigüedad, el cual significa “Rosa de Perro”, quizá por el parecido de sus aguijones con los colmillos del can. También hace referencia Dioscórides, a esta planta como zarza perruna, que se empleaba contra la rabia, y los bedegares contra la alopecia, por la “abundante mata de pelo” que llegan a formar.

En la Europa precristiana la madera de escaramujo se utilizaba para hacer las piras en las que incinerar a los muertos.
Debido a su fruto escarlata, la planta estaba consagrada a Loki, el dios del fuego nórdico, que después quedaría asociado al diablo cristiano. El dios nórdico Odín pinchó a Brunilda con una espina de un rosal mágico o, en otras versiones, le puso
unas agallas de rosal debajo de la cabeza, infundiendole un sueño profundo antes de rodearla con un muro de llamas.

Rodeada de leyendas e historias en todos los pueblos, siempre se ha valorado por su valor medicinal ya que tiene propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes; se utiliza en limpieza de heridas. Es sobre todo muy útil en las inflamaciones y afecciones de la boca (aftas, gingivitis, dolores dentarios); a veces se utiliza en forma de colutorio. Además es antianémica y depurativa.
La gran cantidad de vitamina C que contiene le proporciona propiedades antiescorbúticas; es eficaz contra los resfriados y previene el organismo frente a las enfermedades aportándole resistencia. Es un excelente reconstituyente en las convalecencias. En Japón se cree que es muy bueno para la piel y se prepara en forma de infusión.
La sopa de escaramujos es un postre sueco de consumo cotidiano. Con unos macarrones o escamas de almendra y un poquito de nata montada encima, esta sopa ya es adecuada para fiestas. La sopa queda de un alegre color rojo, convirtiendo en un placer tomarla, en un país donde es imposible cultivar naranjas debido al clima frío y la oscuridad que
reinan buena parte del año.

El escaramujo en realidad, es el mal nombrado fruto del rosal silvestre ya que los verdaderos frutos son los pequeños granitos recubiertos de pelos duros que hay en su interior.
Los escaramujos han sido empleados por el hombre desde la más remota prehistoria; se han encontrado restos de ellos en las antiquísimas viviendas lacustres y sus propiedades medicinales alcanzaron gran aprecio en el Renacimiento, si bien en la actualidad son bastante desconocidos. El escaramujo, es botánicamente conocido como cinorrodón; trascripción
de una palabra compuesta de origen griego (kion + rhodon), que significa rosal perruno.

El nombre de gratte-cul de los franceses, lo mismo que el de gratacul, de los catalanes, y el de escarbaculo, deben de aludir a la indicada facultad de la picapica. Esta fruta roja de toda casta de rosales tiene la superficie interna
tapizada de pelitos rubios, rígidos y quebradizos, la picapica, los cuales, cuando se introducen al descuido entre la camisa y la piel producen endiablada irritación. La misma, según cuentan, que se siente en torno al orificio anal cuando, habiendo
comido escaramujos, los propios pelitos, después de salvar incólumes todo el tracto digestivo, se despiden con picor.

Si bien es muy conocida por el nombre de tapaculos, realmente poca gente sabe los beneficios o virtudes que tiene esta planta. Algunos ancianos recuerdan que sus antepasados la utilizaban como antidiarreico o bien para prevenir catarros.

Como dicen los franceses: Il n’est si belle rose qui
ne devienne gratte-cul, que podría traducirse así:
No hay rosa que no acabe en tapaculo. Aunque ya
tiene Castilla su equivalente castizo: De un capullo se
espera una rosa; de una rosa, maldita la cosa.

Tras la primera helada en otoño, se recogen. Se cortan y se dejan secar sobre una bandeja en una habitación cálida y aireada, lejos de la luz solar directa.

Contienen una materia colorante anaranjada, la carotina, de 11,6 a 15,6% de azúcares, de 3 a 3,6% de ácidos orgánicos valorados como ácido málico, etc., y en los escaramujos desecados,de 0, 5 a 1,7% de vitamina C o ácido ascórbico.
También contienen pequeñas cantidades de vanilina, de lectina, de azúcar invertido,8,8% de un aceite graso y ácidos málico, tártrico y succínico.
La alta proporción de vitamina C de sus frutos es, posiblemente, la razón de su uso tradicional como remedio antiescorbútico y contra el resfriado común. Con un contenido aproximado, que oscila entre 500 y 2.000 mg de ácido ascórbico por cada 100 gramos, el escaramujo es mucho más rico en este nutriente (entre 20 y 40 veces más) que el kiwi, las naranjas,las fresas o los limones, frutas conocidas precisamente por su valor nutricional debido en gran medida a esta
vitamina.

PREPARACIONES CON ESCARAMUJOS

  • Mermelada

Se limpian los escaramujos de pelillos y granos y se machacan hasta reducirlos a pulpa. Se mezcla la pulpa con igual de peso en cantidad de azúcar. Se prepara en frío, y de esta forma mantiene todas sus vitaminas. Es una mermelada excelente. También puede prepararse con cocimiento, pero de este modo, pierde sus propiedades vitamínicas, aunque sí mantiene la de diurética y astringente.

  • Vino de escaramujos tónico y vitamínico

A un litro de vino tinto de alta graduación añadir unos 100 gramos de frutos secos (escaramujos). Dejar macerar durante 15 días. Filtrar y tomar una o dos copitas al día. Es vigorizante y aumenta las reservas de vitamina C.

  • Jarabe de escaramujos tonificante

A 1/4 litro de alcohol de 50º añadir unos 100 gramos de frutos secos (escaramujos) y 50 gramos de azúcar. Dejar macerar durante un mes. Filtrar y rebajar con unos 200 mililitros de agua. Es útil en convalecencias y para personas ancianas.

  • Decocción de escaramujos antidiarreico y contra el resfriado

Hervir medio litro de agua con dos cucharaditas de frutos secos de rosal silvestre (escaramujos) durante 10 minutos. Filtrar y tomar una o dos tazas al día.

  • Vinagre de rosa silvestre cicatrizante y antiurticante

A medio litro de vinagre caliente añadir un puñado de pétalos frescos. Dejar en un frasco tapado y expuesto al sol durante unos 15 días. Filtrar y aplicar en compresa sobre la zona afectada.

  • Infusión: (hojas, flores)

Se añade una cucharada pequeña de la planta a una taza de agua hirviendo. Se recomienda tomar 3 ó 4 tazas al día.
Infusión de uso externo:
Se prepara a partir de 30 g de hojas que se añaden a una taza de agua hirviendo. Una vez templada la tisana, se aplica en forma de compresas o lavados.

  • Tintura madre

Se mezclan 120 gramos de pétalos y frutos finamente cortados o 60 gramos de la planta seca en polvo con 500 mililitros de coñac, ginebra o vodka en un envase de cristal. El alcohol debe ser suficiente para cubrir todas las partes de la planta. Se tapa el envase y se guarda la mezcla alejada de la luz solar durante dos semanas, agitándola varias veces al día, se cuela y se almacena en un envase de cristal oscuro, cerrado herméticamente. La dosis estándar es de 15 gotas de tintura en agua hasta 3 veces al día.

  • Tofu en sirope de escaramujo

Este sirope, de extraordinario contenido en vitamina C, combina igualmente bien con platos dulces como
salados. Ingredientes para 4 personas:
1.500 g de escaramujos frescos y muy maduros
300 ml de agua
Media taza de miel de flores
400 g de tofu
Sal y pimienta
Aceite de oliva suave
Elaboración:
Retirar los restos de tallos y estambres de los escaramujos y lavarlos muy bien. Cocerlos durante unos 15 minutos (aplastándolos ligeramente con una cuchara de madera) y dejar reposando hasta que estén tibios. Colar el líquido a través de un gasa fina y mezclarlo con la miel. Cortar el tofu en escalope y marinarlo en el sirope media hora. Escurrir, salpimentar y pasar por la plancha muy caliente un minuto de cada lado.

  • Sopa de escaramujo

Ingredientes:
100 gramos de escaramujo
1 litro de agua
1/4 de taza de azúcar, miel o fructosa o al gusto.
1 cucharada de fécula de patata, harina o tapioca
4 cucharadas soperas de yogur natural, crema agria o yogurt natural de soja.

Elaboración
Ponga en remojo el escaramujo durante 1 ó 2 horas a continuación ponga a hervir hasta que se ablande el escaramujo triture y cuele. Mezcle con la fécula elegida y ponga a hervir hasta que espese, para servir añada a modo de decoración las cucharadas de yogurt sin diluir. Añada la miel y el limón al líquido resultante de hervir las bayas. Mezcle con la fécula elegida que habrá desleído previamente en frío. Hervir hasta que espese ligeramente la mezcla. Al servir añadir unas cucharadas de yogurt en cada plato, al gusto.

  • Jalea de escaramujos

Ingredientes
1 kg. de escaramujos
500 gr. de azúcar aproximadamente
½ litro de agua.
Elaboración
Poner los escaramujos enteros a cocer con el agua hasta que estén muy blandos. Filtrar con un trapo fino, pesar el zumo y por cada ½ kg. obtenido se añaden 300 g. de azúcar. Se ponen al fuego de nuevo mezclando a menudo y se hace cocer hasta que toma consistencia. Se hierven los botes vacíos y las tapas durante 2 minutos, se dejan escurrir, se llenan los botes y se cierran. Si deseamos conservar la jalea deberemos hervir los botes llenos 20 minutos al baño maría.

  • Cocción de malva y escaramujo

Ingredientes:
1 pizca de malva
6 frutos de escaramujo
1 cucharadita de miel
½ limón
1 vaso de agua
Elaboración
Hervir el escaramujo durante dos minutos. Añadirle la malva, y hervir un minuto más. Dejar reposar 5 minutos y filtrar el preparado. Añadir el zumo de medio limón y la miel, y remover. Tomar medio vaso de este preparado cada día, en ayunas, durante una semana.

Recetas extraídas de: “El Escaramujo. Propiedades y uso terapéutico”, de Alicia Garcés Ayerbe, Elena Torres García MEDICINA NATURISTA, 2010; Vol. 4 – N.º 1: 44-52; I.S.S.N.: 1576-3080