REMEDIOS HERBALES PARA EL TRÁNSITO DEL OTOÑO

Al igual que hace la Naturaleza, nuestro organismo también debe adaptarse al otoño y sus nuevas condiciones ambientales de menor luz y más frío, y por tanto, es desde el interior como tenemos que hacer frente a la depresión estacional, las afecciones respiratorias, las reacciones de nuestra piel a unas condiciones climáticas más adversas, la alteración de nuestro sistema digestivo.

Ayunos y curas depurativas

En muchas antiguas tradiciones se recibían estos cambios con ayunos y curas depurativas para conseguir una limpieza interna que aumente nuestras defensas, y nos renueve y rejuvenezca.
de este modo podremos afrontar este cambio realizando una limpieza interna o y después incorporar a nuestra alimentación otoñal alimentos ricos en nutrientes antioxidantes que aumenten nuestras defensas, levanten nuestro ánimo y refuercen nuestra vitalidad.
Las curas depurativas son uno de los recursos terapéuticos más antiguos, es una forma de renovar y rejuvenecer el organismo, activando sus propios sistemas de defensa y autocuración.

Con estos ayunos y curas depurativas, logramos ayudar a nuestro sistema depurativo, formado por el hígado, riñones e intestino, a conseguir la eliminación de todas las toxinas que diariamente absorbemos y almacenamos, ya que si nuestros órganos depuradores no funcionan debidamente nuestra salud se verá afectada con síntomas de sobrecarga tóxica, tales como cansancio sin motivo aparente, resfriados repetitivos, erupciones en la piel, estrés…

Realización de la receta del Vino de Fray Anselmo

Podemos realizar uno o varios días de ayuno o bien una dieta de frutas, así uno de los alimentos más adecuados para realizar la cura depurativa de otoño es:
La uva rica en antioxidantes que además favorece la detoxificación hepática por su riqueza en ácido glucurónico fundamental para unirse a elementos perjudiciales y ser eliminados del organismo.

Infusión antioxidante de plantas medicinales y frutos de otoño*

Ingredientes:Orégano, milenrama, bayas de escaramujo, frutos de majuelo, moras, corteza de naranja, 2 trozos de manzana reineta.
Mezclar a partes iguales, utilizar una cucharada sopera de la mezcla por taza de infusión (unos 200 ml) tomar una o dos veces al día.
En esta infusión aparecen sobre todo frutos y bayas que se pueden recolectar en otoño, de forma silvestre encontraremos en nuestros bosques escaramujos, majuelos y moras, cargados de vitamina C y antioxidantes presentes en sus pigmentos rojizos anaranjados de tipo de los antocianósidos, los cuales protegen sobre todo nuestros vasos sanguíneos, potencian nuestro sistema protector antioxidante y junto a la vitamina C nos previenen de las patologías propias del tiempo frío, tanto a nivel de vías respiratorias como en las patologías articulares.
Escaramujos y majuelos son los frutos del rosal silvestre y del Espino blanco, se pueden utilizar frescos en infusión o bien secarlos e irlos tomando a lo largo del año.
Las moras también se pueden cosechar y guardar en el frigorífico e ir utilizando en nuestras infusiones, también las podemos congelar e ir utilizándolas en infusiones, o para añadir en ensaladas como potentes antioxidantes debido a su contenido en antocianidinas.
El orégano y la milenrama son dos plantas que alargan su floración hasta el final del verano y bien entrado el otoño por lo que podemos recolectarlas y utilizarlas en esta infusión.
El orégano por su contenido en aceite esencial rico en timol, es capaz de prevenir los procesos catarrales que son comunes en este cambio de estación con el tránsito del calor al frío.
La milenrama tiene una acción protectora a nivel de mucosas digestivas por su contenido en azuleno de acción anitiinflamatoria, favorece la función hepática debido a su contenido en sustancias amargas y en la mujer además regula el ciclo menstrual.
La manzana reineta es la que se produce sobre todo en tiempo de otoño, podemos añadirla en trozos fresca en la infusión, lo que le dará un sabor muy especial y aportará sus cualidades emolientes, se puede añadir también trozos de manzana desecada y finalmente unas cáscaras de corteza de naranja ecológica o bien de mandarina, nos aportaran aroma y sabor y ricos en aceites esenciales ricos en limoneno de acción digestiva, antiséptica y estimulante de la actividad hepática.
Todo ello nos aporta una infusión a partir de bayas y frutos que la naturaleza nos ofrece en este tiempo y que preparan nuestro organismo para afrontar el paso a la estación fría.

*Receta recogida en la página web de Palmira Pozuelo.

 

Receta depurativa para el Otoño

Depuración con cuatro plantas medicinales combinadas: Diente de León; Bardana; Llantén y Cola de Caballo.

El diente de león y la bardana ayudan a la depuración hepática y de la sangre, también del aparato digestivo; el llantén es tónico del aparato digestivo y la cola de caballo es depuradora de la vía urinaria. Lo que se hace es una combinación de partes iguales de cada una de estas plantas medicinales, por ejemplo 50 gramos de cada una de ellas y se mezclan. Se toma una cucharada de la mezcla por cada taza que se vaya a consumir durante el día: 800 cc de agua, aproximadamente. Se hierve tres a cinco minutos, se deja reposar diez, se cuela y se coloca en un termo o en la heladera y se bebe cuatro tazas diarias. Conviene tomarla tibioa o caliente. Se descarta el resto de lo que sobró al fin del día.
Es ideal hacerlo los diez días antes y los diez días después del cambio de estación.

Masaje ayurvédico con aceites esenciales

Nuestra piel está directamente vinculada con el sistema nervioso, por eso el masaje es una técnica de equilibrio mental. Se trata de friccionar la piel, no de presionar los músculos: un automasaje nunca tiene que producir dolor. La fricción puede ser más intensa o más suave, más rápida o más lenta, según prefiera cada uno, e incluso es posible que vaya variando según el día. La estrategia
Una sugerencia es realizar un automasaje completo (diez – doce minutos) una o dos veces por semana y un automasaje abreviado (cinco minutos) todos los días.
El masaje realizado a la mañana ayuda a enfrentar el día de mejor manera; a la noche ayuda a descargarse de las tensiones acumuladas.
¿Cómo podemos automasajearnos? Las maniobras básicas del automasaje serían: En las extremidades a lo largo, y masajes circulares el doble de tiempo en las articulaciones. El abreviado recorre: las manos, los dedos, las muñecas, los antebrazos y los codos; después la cara, las orejas, el cuello y de las rodillas para abajo. En el completo se agregan los brazos, los hombros; suave fricción circular en el plexo cardíaco en el sentido de las agujas del reloj; intensa fricción en el abdomen también en el mismo sentido, y por último la zona lumbar.
Podemos aplicar para estos masajes aceite de sésamo si somos frioleras, o aceite de coco si somos calurosas, a los que añadimos unas gotas de unos aceites esenciales adecuados:
Por ejemplo, para el masaje de las mañanas: conseguir vitalidad con tomillo blanco, pimienta del Nepal y ravintsara, con los que también podemos prevenir resfriados y contagios y fortalecernos.
Para el masaje de las noches: mirto verde y palo de rosa, que podrán ayudarnos a conseguir un sueño relajante y reparador.

En otoño, la energía de la naturaleza comienza a replegarse hacia el interior.
Al igual que la naturaleza en otoño comienza a replegarse hacia el interior, nosotros también podemos dedicarnos un tiempo para la reflexión interna, y podemos extraer de las experiencias vividas durante estos últimos meses, todos los nutrientes para procesarlos internamente. La naturaleza se despide con sus múltiples colores, ocres, rojos, amarillos siendo para nuestros ojos una despedida visual maravillosa.
Los árboles comienzan a soltar sus hojas al viento, condición indispensable para que la vida continúe y se renueve en la próxima primavera, así nosotros soltamos todo aquello que ya va quedando en el pasado, y en cambio, elegimos interiorizar todo aquello que nos nutre y nos hace más felices, para vivir en sintonía con los ciclos de las estaciones: momentos de Reflexión y quietud, para equilibrar serenamente nuestra vida con ayuda de las plantas.