En invierno, a replegarse hacia el interior

CONSEJOS HERBALES Y AROMÁTICOS PARA EL TRÁNSITO POR LA ESTACIÓN FRÍA.

Este invierno es más frío que otros si cabe: la pandemia nos ha traído más incertidumbre ante el futuro, muchas pérdidas de familiares y amigos, muchos abrazos perdidos, el calor humano que tanto necesitamos. A menudo se nos acumula la tristeza, la angustia, la desesperación, ya sea por el trabajo, porque añoramos a los que queremos, porque necesitamos compañía y cercanía.

Pero, aunque la mayoría de plantas se han replegado sobre sí mismas, y están en modo durmiente, otras que recolectamos en verano, atesoran su calor para ofrecernoslo ahora, y algunas en cambio aprovechan esta estación invernal para colorear y madurar sus frutos, como los madroños y los cítricos, tal parece que la Naturaleza quiere regalarnos, en su infinita sabiduría y generosidad, lo que nos ayude y reconforte.

Las plantas aromáticas frente al frío

En las plantas aromáticas tenemos un gran recurso terapéutico para prevenir y tratar las afecciones de la época invernal, como los procesos catarrales y las afecciones de las vías respiratorias, y para contribuir a la mejora de nuestro sistema defensivo o inmunitario.
Podemos encontrar en las plantas que generan aceites esenciales una relación con los procesos de luz y calor: estas plantas no crecen en cualquier lugar del planeta sino en las zonas donde hay dos o cuatro estaciones, especialmente una fría y otra cálida. Su formación se origina gracias a procesos de calor y luz ligados al sol, se dan profusamente en la cuenca mediterránea, huyen del ecuador y de los polos, podríamos decir que están en zonas de equilibrio de clima en el planeta y de alguna manera esto nos podría indicar que también equilibran muchas funciones orgánicas.
Los aceites esenciales son caloríficos e ígneos, incluso son sustancias inflamables debido a su riqueza en Hidrógeno, siendo la planta que más lo contiene el romero.
Si frotamos corteza de naranja cerca de una vela veremos chispas encendidas, debido a la inflamación del aceite esencial que contienen los cítricos en la cáscara.
Al cultivar plantas aromáticas alrededor o entre las plantas del huerto las protegería de las heladas debido a la formación de un halo aromático por evaporación de las esencias, por todo ello vemos su relación con el calor.

La acción antiséptica la poseen todas las esencias en mayor o menor grado. Las más antisépticas son las que contienen fenoles monoterpénicos, como el orégano, tomillo, clavo y canela. Poseen acción bactericida, viricida y fungicida, y a la vez, son inmunoestimulantes.
Los aceites esenciales no actúan directamente sobre los microorganismos, pero modifican de manera desfavorable el medio en el que viven y por ello no pueden desarrollarse. El Thymus mastichina, en concreto, que es un endemismo español, también llamado tomillo blanco, es una de las especies de tomillo con mayor poder antiséptico frente a los gérmenes.
El aceite esencial de tomillo posee un poder antiséptico superior al agua oxigenada, por su contenido en timol. La solución acuosa de tomillo destruye en 2 minutos al bacilo tífico, en 4 al estreptococo y en 1 hora al bacilo de la tuberculosis. La esencia de limón destruye en 15 minutos al bacilo de la meningitis y en 1 hora al estafilococo y al neumococo.

Difusión ambiental de aceites esenciales desinfectantes, protectores, antivíricos e inmunoestimulantes

En invierno, tu refugio es tu hogar, y debes protegerlo y energizarlo, para que en sus espacios se respire un aire balsámico, el ambiente esté limpio y desinfectado, y puedas concentrarte en caso de que tengas que trabajar en casa, y relajarte y recomponerte, en los momentos en que tengas que recuperarte de tanta fatiga, cansancio mental o desgaste profesional. Eliges lo que respiras, y puedes llevarte el bosque al interior cálido de tu hogar, y disfrutar de su esencia reconfortante y recuperadora. Mi propuesta es que respires bosque, y que pongas en tu difusor de aceites esenciales abeto negro, ravintsara, limón, eucalipto, romero o pino.

Infusiones calentitas y reconfortantes. Mi propuesta de plantas para el invierno.

El tomillo, una planta que se recoge en pleno apogeo de calor, viene en invierno a traernos las fuerzas calóricas al interior de los órganos respiratorios. Secará nuestros órganos respiratorios y les proporcionará esas fuerzas calóricas curativas para combatir los enfriamientos. No sólo combatirá los enfriamientos de las vías respiratorias, sino también los del estómago, intestino y vejiga, es un gran reconstituyente, reponedor de fuerzas perdidas, increíble sustituto del café, y sin los efectos perjudiciales de éste.

Añádelo en las sopas de invierno, fuera de la cocción. Contribuye a prevenir enfriamientos y catarros invernales. Alivia la tos, un gran broncodilatador y expectorante, ideal para el moco atrapado en el pecho…podéis escuchar lo que os cuento del tomillo -y algunas recetas- en nuestro espacio de radio de El Jardín de la salud, pinchando aquí.

Escalda una cucharada de tomillo en un vaso de agua hirviendo. Deja reposar diez minutos. Colar y añadir zumo de limón y una cucharada de miel de romero. Beber lentamente varias veces al día.

Infusión reconstituyente, o para irritaciones y molestias leves de garganta.

También podéis elegir el orégano, para una rica y caliente infusión, al que yo llamo un «tres en uno»: alivia los catarros, facilita una buena digestión y propicia un sueño reparador, eso sí, con una cucharadita de buena miel.

La hierbaluisa, reconfortante y digestiva, famosa por sus propiedades estomacales y sin embargo, muy desconocida en el resto de sus numerosas propiedades: es un calmante natural para aliviar dolores leves, es antibacteriana, mejorando la respuesta del sistema inmunitario al provocar un aumento en la producción de glóbulos blancos. Es expectorante, ayudando a expulsar la mucosidad de las vías respiratorias siendo utilizada en gripes, resfriados, bronquitis, etc. Combate la tos, las migrañas, vértigos y cansancio intelectual.
Sus efectos sedantes son muy adecuados para aliviar los trastornos físicos y psíquicos de los desarreglos hormonales.
Si bien resulta tónica en casos de apatía, depresiones y neurastenias sin embargo actúa a la vez como calmante frente al dolor, ya que es antiespasmódica.

La tila, para los trastornos nerviosos y molestias digestivas, que también ablanda y diluye las mucosidades, y cuya infusión por las mañanas con un poco de limón, nos da la fuerza esclarecedora del sol para afrontar las nubes grises que se puedan cerner en el cielo o en nuestro horizonte.

Con miel refuerza el calor y las fuerzas amorosas en la infusión de la tarde.

Cuida tu calor interior: Infusión de plantas aromáticas para protegernos del frío: tomillo, salvia, hisopo, hinojo y melisa. Mezclar a partes iguales y poner una cucharada de la mezcla por taza de infusión, dejando reposar tapado antes de tomar, podemos endulzar con una cucharadita de miel de buena calidad, para muchas personas no será necesario ya que el hinojo aporta un sabor anisado y agradable a la infusión.

Necesitas mimarte: Masaje ayurvédico con aceites esenciales

Nuestra piel está directamente vinculada con el sistema nervioso, por eso el masaje es una técnica de equilibrio mental. Se trata de friccionar la piel, no de presionar los músculos: un automasaje nunca tiene que producir dolor. La fricción puede ser más intensa o más suave, más rápida o más lenta, según prefiera cada uno, e incluso es posible que vaya variando según el día. La estrategia
Una sugerencia es realizar un automasaje completo (diez – doce minutos) una o dos veces por semana y un automasaje abreviado (cinco minutos) todos los días.
El masaje realizado a la mañana ayuda a enfrentar el día de mejor manera; a la noche ayuda a descargarse de las tensiones acumuladas.

Aceite de romero contra el frío: Podemos disolver aceite esencial de romero o alcohol de romero de buena calidad en un aceite vegetal (almendras dulces, oliva, sésamo, etc) 50 gotas de aceite esencial de romero/o tintura en 50 ml de aceite, agitar intensamente. El romero posee un poder calorífico y activador de la circulación, por lo que es muy adecuado para el tiempo de invierno y especialmente para las personas muy frioleras. Por ser muy energético y tonificante es mejor aplicar tras la ducha matinal en forma de masaje sobre la piel.

¿Cómo podemos automasajearnos? Las maniobras básicas del automasaje serían: En las extremidades a lo largo, y masajes circulares el doble de tiempo en las articulaciones. El abreviado recorre: las manos, los dedos, las muñecas, los antebrazos y los codos; después la cara, las orejas, el cuello y de las rodillas para abajo. En el completo se agregan los brazos, los hombros; suave fricción circular en el plexo cardíaco en el sentido de las agujas del reloj; intensa fricción en el abdomen también en el mismo sentido, y por último la zona lumbar.
Podemos aplicar para estos masajes aceite de sésamo si somos frioleras, o aceite de coco si somos calurosas, a los que añadimos unas gotas de unos aceites esenciales adecuados:
Por ejemplo, para el masaje de las mañanas: conseguir vitalidad con tomillo blanco, pimienta del Nepal y ravintsara, con los que también podemos prevenir resfriados y contagios y fortalecernos.

Puedes utilizar también el NASYA (disponible en nuestro taller, consulta aquí sus ingredientes y propiedades) combinado con la sesión de meditación y/o masaje

Para el masaje de las noches: mirto verde y palo de rosa, que podrán ayudarnos a conseguir un sueño relajante y reparador.

En invierno, la energía de la naturaleza se ha replegado hacia el interior.
Al igual que hace la naturaleza , nosotros también podemos dedicarnos un tiempo para la reflexión interna, y podemos extraer de las experiencias vividas durante estos últimos meses, todos los nutrientes para procesarlos internamente. La naturaleza se despidió con sus múltiples colores otoñales, ocres, rojos, amarillos para darle a nuestros ojos una despedida visual maravillosa.

Ahora toca disfrutar de la blanca estación fría, que aunque sea más gris y más oscura, cuenta con la luz acumulada en las frutos de los cítricos y del madroño, en el rojo del serbal y el acebo, en los últimos escaramujos valientes ante las inclemencias del tiempo, y con el calor que nos aportan las plantas aromáticas y sus aceites esenciales.

Los árboles desnudos ya soltaron sus hojas al viento, condición indispensable para que la vida continúe y se renueve en la próxima primavera, así nosotros soltamos todo aquello que ya va quedando en el pasado, y en cambio, elegimos interiorizar todo aquello que nos nutre y nos hace más felices, para vivir en sintonía con los ciclos de las estaciones: momentos de reflexión y quietud, para equilibrar serenamente nuestra vida con ayuda de las plantas.