LA SALUD A TRAVÉS DE LAS PLANTAS

¿CÓMO EMPLEAS LAS PLANTAS MEDICINALES?

Hay dos maneras de enfocar el uso de las plantas medicinales. Y os las voy a explicar poniendo una comparación con vuestro vehículo.

Si tenéis coche, contestad a qué grupo pertenecéis:

  1. El grupo de los que le lleva al taller cuando falla, únicamente.
  2. El grupo que se ocupa de mantenerle siempre a punto, con las revisiones, mantenimientos y cambios de piezas necesarios para que no se estropee, o lo haga lo menos posible.

Con este ejemplo os quiero hacer ver la importancia que tiene enfocarse en LAS PLANTAS COMO REMEDIO PARA NUESTRA SALUD, y no esperar a acudir a ellas únicamente cuando enfermamos.

LA SALUD ES EL ESTADO NATURAL

Vivimos en una sociedad enferma. Enferma porque la enfermedad y la cronificación de las enfermedades y el “invento” de la enfermedad da dinero, y es un negocio. No se promueve la salud, se promueve el consumo abusivo y compulsivo de sucedáneos de salud y de felicidad que, lejos de conseguirlas, generan dependencia y debilidad.

“Hacia la salud por distinto camino”, así titula Manuel Lezaeta Acharán[1] la introducción de su libro. Decepcionado por los métodos de la medicina convencional, decidió dedicar toda su vida a la práctica de la medicina natural[2]. Y una de sus frases más contundentes, que Palmira Pozuelo nos transmitió en sus charlas y cursos fue:

“La salud no se obtiene en la consulta del médico, ni se compra en la farmacia. Es consecuencia de nuestros propios actos cotidianos, de acuerdo con la ley natural” *

* pág. 8 de su libro “La medicina natural al alcance de todos”

La salud debe ser nuestro estado natural, y las plantas pueden ser nuestras aliadas a la hora de mantenernos en salud, de mantener nuestro equilibrio.

La sabiduría está en la Naturaleza y no en el laboratorio” pág. 11.

Casualmente, y sin premeditarlo, el propio Manuel Lezaeta utiliza también la comparativa con un automóvil, tal y como yo he comenzado este artículo¡¡

Relata en su libro que si para emprender un viaje entregamos al inexperto viajero (el niño) un magnífico automóvil, pero no le enseñamos antes cómo debe conducirlo y cuidarlo para evitar averías y accidentes, su viaje será un calvario por muchos mecánicos que encuentre dispuestos a realizar las reparaciones necesarias, previo pago de sus servicios. De esta forma compara lo que ocurre con unos padres ignorantes de las leyes de la salud, que no pueden preparar a sus hijos para el duro viaje de la vida, al que los lanzan con un organismo que no conoce ni sabe cuidar, y mucho menos repara en caso de accidente o alteración de salud.

Y es que la sociedad se ha montado sobre ese principio economicista, que aboca a las personas a la ignorancia e indefensión, y las obliga a poner su salud en manos de los que atesoran la ciencia oculta del laboratorio, que aceptan a compartir sus “secretos salvadores” a los que pueden pagarlos.

“No enfermamos por obra de una fuerza extraña, sino por nuestros propios errores en la vida[3]” pág. 13.

ENFÓCATE EN LA SALUD A TRAVÉS DE LAS PLANTAS

Si nos enfocamos en la salud, a través de las plantas, acudo a ellas en cada estación del año para adecuarme a los ritmos biológicos de la Naturaleza, a la que pertenecemos, con el fin de estimular y fortalecer el funcionamiento de los órganos filtro, promoviendo naturalmente la depuración eficiente de todo el organismo.

No vamos a esperar a enfermarnos para acudir a ellas, sino que vamos a cuidarnos diariamente para que los procesos de enfermedad tarden en llegarnos, y nuestra calidad de vida se mantenga por más tiempo.

Nuestro cuerpo es una máquina perfecta, un prodigio de funcionamiento: Cada una de las células de nuestro organismo, dicho de forma sencilla: después de “alimentarse” saca la basura afuera, para que se la lleve el camión recolector y de limpieza.

Si los órganos filtro son eficientes, el organismo se mantiene internamente limpio, y sano. Si no lo hacen, esos residuos ácidos remanentes causarán un sinfín de síntomas y enfermedades.

Hígado, pulmón-árbol bronquial, riñones, son los responsables de gestionar los residuos ácidos producto del metabolismo celular.

Y por eso, tenemos que procurar un buen mantenimiento de nuestros “camiones recolectores y de limpieza”, para sentirnos con fuerza, llenos de energía y vitalidad, para alcanzar el bienestar que nos proporciona el equilibrio de una vida saludable en contacto con la Naturaleza.

NO ESPERES A ENFERMAR PARA BUSCAR UN REMEDIO NATURAL.

Cuídate y fortalece tu organismo para evitar que su debilidad sea el pasto de virus y bacterias que la aprovecharan para su crecimiento. Activa las propias defensas con las que nacemos de serie para que sea nuestro propio sistema defensivo, bien puesto a punto, el que hace frente a infecciones y ataques externos. Acude a las plantas en tu día a día y mejorará tu calidad de vida.

Nos encantaría que nos acompañaras en este camino, en el que queremos compartir contigo nuestros conocimientos en fitoterapia y aromaterapia, para que sean las plantas y sus esencias las que nos devuelvan esa salud perdida, que nadie nos enseñó a cultivar.

Te recomendamos que afrontes al inicio de cada estación, un camino de depuración, de limpieza de tus órganos limpiadores, y de fortalecimiento de tus defensas, para el que, en función de tus propias características, afinidades, gustos y hábitos, te diseñaremos un programa propio y personalizado.

PROGRAMAS DE LIMPIEZA Y DEFENSAS AL INICIO DE CADA ESTACIÓN.

Consultas y asesoramientos personalizados con cita previa en el 608276356


[1] Manuel Lezaeta fue abogado, profesor y escritor, y uno de los mayores pioneros de la medicina natural.

Básicamente sostiene que la Naturaleza es el mejor médico de los seres humanos. De acuerdo a esta idea, la clave está en potenciar la salud de las personas y no en combatir las enfermedades. Para ello es fundamental preservar la armonía de los seres humanos con los ciclos naturales del universo y principalmente restablecer el «equilibrio térmico del cuerpo», apoyado en los siguientes pilares: una dieta sana y equilibrada que posibilite una buena digestión, una normal respiración y un adecuado proceso de desintoxicación a través de la piel, son fundamentales en su doctrina. Este equilibrio se entiende como un todo integral, esto es, que la salud del cuerpo implica asimismo la armonía emocional de las personas.

[2] En 1899 ingresó a la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile. Ese año, debido a su vida disipada, enfermó de sífilis y gonorrea simultáneamente. Eran enfermedades de difícil cura en esa época ―ya que no existían los antibióticos―, lo que le llevó a suspender sus estudios, para iniciar una larga e infructuosa serie de tratamientos en manos de sus profesores y destacados especialistas de la época, a pesar de lo cual llegó al punto de ser desahuciado.

Ese verano conoció el sistema de hidroterapia y dietoterapia ideado por el sacerdote alemán Sebastián Kneipp gracias al cual vio restablecido su estado de salud.

Impactado por los resultados y completamente decepcionado por los métodos de la medicina convencional que había estudiado en la universidad, resolvió dedicarse por el resto de su vida a la práctica de la medicina natural. Manuel Lezaeta no volvió a la escuela de medicina, y en cambio, ingresó a la Escuela de Derecho de la misma Universidad de Chile. Más información en: https://www.geni.com/people/Manuel-Lezaeta-Achar%C3%A1n/6000000170419325042

[3] Como os podéis imaginar, estas ideas revolucionarias tampoco sentaron bien a las fuerzas vivas de su época. Manuel Lezaeta Acharán fue perseguido por el sistema sanitario convencional, por ejercicio ilegal de la medicina, y también prohibió sus libros, ya que el sistema médico aplicado por Lezaeta era totalmente diferente al que se utilizaba en la medicina convencional. La defensa legal de Manuel lezaeta Acharán resultó en el histórico fallo del 30 de agosto de 1937. Los tribunales de justicia aceptaron su defensa y establecieron lo siguiente: “Se reconoce al hombre un derecho inalienable, común a todo ser viviente, que es el de aprovechar los beneficios de los agentes naturales sin intervenciones extrañas de titulados”. “El uso de los agentes naturales de la vida como son la alimentación natural, las plantas, el agua, el aire, el sol y la tierra, no está sujeto a la tuición médica”

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