DE ESTORAQUES

Al hilo de nuestro programa de radio dedicado al Liquidambar de nuestro Jardín, os prometí unas anotaciones acerca de la resina aromática que desprende este árbol, y aquí las tenéis¡

Para desentrañar un poco el enorme enredo que hay en torno a los estoraques, nuestra labor de investigación comienza por el Diccionario de la Real Academia Española -RAE– donde encontramos las siguientes definiciones:

  • Estoraque, llamado así al árbol de la familia de las estiracáceas, con el que se obtiene un bálsamo de estoraque,
  • Estoraque líquido, llamado así al bálsamo americano, de consistencia pastosa, parecido al liquidámbar y del cual suele extraerse el ácido cinámico.
  • Liquidámbar, definido como un bálsamo, a veces líquido y otras viscoso, de color amarillo rojizo, aromático y de sabor acre, procedente del ocozol
  • Ocozol -palabra derivada del náhuatl ocotl ‘ocote1‘ y tzotl ‘sudor’, árbol norteamericano de la familia de las hamamelidáceas, cuyo tronco y ramas exudan el liquidámbar.

Sin salir de la biblioteca, el asunto parece ya un verdadero galimatías, lo que queda confirmado cuando empezamos a bucear en bibliografías de compendios botánicos, diccionarios, tratados de farmacia, enciclopedias de plantas medicinales y etc., lo que luego se viene a animar aún más cuando salimos al mercado de productos que se comercializan al respecto.

De esta pasión detectivesca, es maestra inspiradora Aína E. Erice, quien resulta que ya ha trillado parte de este camino arduo de investigación, y que lo presenta tan graciosamente de esta forma:

Resumir en pocas líneas su biografía cultural es complicado, pero si tuviese que optar por un eslogan, quizás sería:
“Estoraques: confundiendo al personal en todo el mundo desde el primer milenio antes de la era común.”
Y cuyo magnífico y divertido podcast al respecto os invito a escuchar aquí:
https://www.youtube.com/watch?v=xXicssNg_uw o en su canal de IVOOX La senda de las plantas perdidas.

Encontramos un gran batiburrillo de estoraques. Intentaremos aclararnos un poco a lo largo de este artículo, si bien ni con mucho agotaremos el asunto, porque hay muchos hilos de investigación de donde tirar y pocas las horas que disponemos para seguir tirando de esos hilos[1].

En principio, por poner un principio, se denomina estoraque tanto a ciertos árboles, como a varios tipos de inciensos o resinas aromáticas.

En cuanto al origen de este nombre, el asunto se vuelve a complicar porque hay quien cree que deriva del griego, de los términos storax o styrax, otros creen que deriva de un término árabe, otros consideran su origen semítico. Sea cual sea su origen, también hay quien entiende que es un término utilizado en español antiguo, pero la realidad es que, aunque no es muy habitual ni conocido, actualmente se sigue utilizando.

Por otra parte, hay quien considera sinónimos o similares el estoraque, el bálsamo de benjuí, la resina de benjuí, el benzoe…pero ¿Se trata del mismo producto, derivan del mismo árbol, tienen las mismas propiedades?

Contestar en profundidad a esta pregunta, me he dado cuenta que sería tema de tesis doctoral, de trabajo de fin de carrera, de master de investigación[2], lo que me apetecería muchísimo, pero ya que desgraciadamente no dispongo de tanta disponibilidad horaria, hagamos una introducción a este vasto e inmenso tema, tanto en el tiempo como en el espacio, para dejar la puerta abierta a futuras indagaciones.

Por lo tanto, y antes de navegar en este proceloso mar al que nos vamos a introducir, un aviso para los navegantes: todo lo afirmado o comentado queda en valoración futura para que sea contrastado, ampliado, corregido o anulado.

Dicho esto, encontramos, por un lado, los estoraques que se obtienen del género Liquidambar, del que unas especies provienen de Norteamérica y América Central, y otras de Asia, y por otro lado, los estoraques obtenidos del género Styrax, que aparecen también a los dos lados del Atlántico y que llegan hasta los confines asiáticos.

Así que, vamos a hacer un recorrido planetario y temporal, partiendo del árbol de nuestro Jardín, donde encontramos:

Del Liquidámbar Styraciflua o Liquidámbar americano nativo de Norteamérica y América Central, se recoge una resina aromática denominada ámbar[3] líquido, estoraque, estoraque líquido o bálsamo de copal, se describe en los primeros diccionarios geográfico-botánicos que identifican los árboles de la Nueva España, como una sustancia resinosa que no se llega a solidificar del todo, de ahí lo de ámbar líquido, de un blanco dorado que recién recogido del árbol se le llama aceite de liquidámbar, y cuando lleva más tiempo convertido en una especie de melaza más o menos pastosa, se llama bálsamo de liquidámbar. Ambos se transportaban en barriles desde el Viejo al Nuevo Mundo, sobre todo con propiedades medicinales, ya que eran excelentes para la curación de heridas y llagas[4].

Del Liquidambar Orientalis, nativo de Asia Menor, se obtiene también una resina aromática denominada estoraque, también líquido, viscoso, meloso, oscuro, del que se extrae, como producto secundario, un residuo sólido denominado estoraque negro, resina o incienso aromático.

Por otra parte, existe otra familia de plantas, no emparentadas con los Liquidámbar, pertenecientes al Género Styrax, distribuidas por casi todos los continentes, entre las cuales, unas cuantas también exudan resinas aromáticas, en este caso, que se endurecen hasta volverse sólidas en contacto con el aire y como respuesta a algún patógeno. De ellas, quizá sea el estoraque sólido del Styrax officinalis, al que quizá pueda atribuírsele una mayor antigüedad. Puede ser que sea el que aparece citado en la Biblia, aunque hay diferentes interpretaciones al respecto, puede ser que sea el que circulaba en las naves fenicias por todo el mediterráneo, entre otras sustancias aromáticas, y quizá sea también el que se encuentra presente en las tumbas egipcias de hace 4.000 años. O quizá no. Quizá pueda ser el estoraque obtenido del Liquidambar orientalis.

Y luego también aparece en este enredo, la resina aromática denominada benjuí, que se puede obtener de al menos tres especies de la familia Styrax: El Styrax benzoin[5], el Styrax paralleloneurus (de ambos se obtiene el Benjuí de Sumatra), y el Styrax tonkinensis, del que se obtiene el Benjuí de Siam, el más preciado en perfumería, aunque, por lo visto, vienen a tener las mismas características y propiedades del estoraque sólido que produce su primo el Styrax officinalis.

El estoraque es la esencia número 13, el componente “secreto” de una fórmula, en la novela ‘El Perfume’ de Patrick Suskind. Averiguarlo le da al protagonista la categoría de “maestro perfumista”. Pero ésa es otra historia…

…de la que os cuento algo en este enlace: https://azufactorianatural.com/2017/03/26/el-perfume-de-patrick-suskind/

Para ordenarnos un poco mentalmente, he diseñado este esquema visual, que no está ni mucho menos completo, pero espero que algo ayude:

Elaboración propia.

El ámbar líquido o bálsamo copal, que se obtiene del Liquidambar styraciflua, parece ser que en la actualidad no se le reconocen virtudes especiales medicinales, considerándose inferior en propiedades terapéuticas a otras de su clase, a pesar de que se utilizaba por algunos pueblos de la antigüedad como los mayas por sus propiedades curativas. Tuvo fama de ser un excelente bálsamo pulmonar, bueno contra la ciática, la debilidad nerviosa, etc. Mezclado con tabaco, la goma se utilizó para fumar en la corte de los emperadores mexicanos.

Algunos manuales de Fitoterapia[6], atribuyen tanto al estoraque extraído del Liquidambar orientalis como al que se obtiene del Styrax officinalis, -ambos llamados también estoraque negro- las mismas propiedades medicinales, como son las expectorantes, desinfectantes o antisépticas y en uso tópico, aplicado externamente parecen favorecer la curación de enfermedades de la piel, heridas y úlceras. También se pueden elaborar lociones faciales astringentes, mezclado con avellano hamamelis y agua de rosas.

En el papiro mágico de Abraxas (siglo IV d.C.), la resina de estoraque negro es descrita como una sustancia fragante cuyo uso era recomendado para ayudar a lograr un sueño profundo. Cuando se quema produce un aroma balsámico intenso, resinoso y floral, con esencias persistentes a hierbas y canela. Estas particularidades le dan a esta mezcla una esencia sensual y seductora. El estoraque negro tiene fama de intensificar otras esencias. Se utiliza quemando este producto sobre carbón o en el incensario. Mientras se quema produce un efecto relajante, y su agradable aroma armoniza con el ambiente.

Del Styrax benzoin[7], árbol originario de las islas de Sumatra, Java y Borneo, se extrae la resina aromática que se conoce con el nombre de benjuí[8], y que, por lo visto, tiene las mismas propiedades que la resina que se extrae del Styrax officinalis, más conocido propiamente como estoraque.

El benjuí[9] hace su entrada en Europa de la mano de los árabes, en torno al siglo XV, y aquí aparece en boticas, vendiéndose por sus propiedades medicinales y cosméticas, al ser un reputado tónico facial que se mantiene vigente en nuestros días, cual es la leche virginal.

En el baile de nombres que aparecen, se utiliza indistintamente bálsamo de estoraque y bálsamo de benjuí. Y para complicar más el asunto, incluso se diferencian varios tipos de estoraque, elaborados a partir de la resina de benjuí, como son:

  • Estoraque puro: llamado así a la corteza y resina del benjuí.
  • Estoraque ceremonial: La resina del benjuí con trozos de corteza, mezclado con sangre de diversos tipos de insectos como la cochinilla, escarabajo rey, abeja u hormiga. Al disolverse en agua y aceite, se utilizaba para teñir tejidos o para pintar sobre piedra. Los aztecas lo utilizaban para pintar el cuerpo de los guerreros antes de las batallas. También, con estoraque ceremonial se teñían las ropas de las mujeres aztecas que habían sido prometidas en matrimonio a un miembro de la clase de los Pipiltin
  • Estoraque real: Es la resina del benjuí mezclada con varias especies de flores trituradas. Se utiliza para la industria cosmética o para teñir tejidos, también es usado como incienso.

Además, por si el asunto no estuviera del todo confuso y enredado, en China parece que se utiliza un bálsamo de estoraque para aliviar el dolor del pecho y eliminar la congestión de mucosidad, aunque aquí ya nos perdemos definitivamente en intentar adivinar si ese bálsamo procede de un Styrax o no.

En la actualidad, podemos encontrarnos comercialmente algunos preparados de estoraque, en varios formatos: en grano seco, polvo o resina tipo incienso (encontramos uno que proviene del Styrax Calamnitus), en aceite esencial, en tinturas o extractos alcohólicos, y en forma de bálsamo.

Elaboración propia

En Méjico, por ejemplo, se vende un incienso llamado Estoraque, compuesto de Carbón vegetal con resinas Inca, olíbano, sal gruesa y resina de estoraque, fabricado en Brasil.

ACEITE ESENCIAL DE ESTORAQUE (Liquidambar Styraciflua)

Aquí podemos encontrar este aceite esencial para uso recomendado tópico y olfativo. Fundamentalmente en perfumería. Fijador de notas orientales-florales, para jabonería y como aromatizante en la industria de las bebidas, con o sin alcohol. Armoniza con absolutos de jazmín y mirra y con aceites esenciales de clavo de olor, canela, incienso, lavanda, rosa y ylang ylang.

En la medicina china se usa en casos de dolor y/o sensación de ahogo en el pecho. Se aplica en el pecho una mezcla de estoraque, sándalo y clavo en aceite vehicular.

Se utiliza también para hacer fumigaciones y desinfectar habitaciones que han permanecido largo tiempo cerradas, con olor a humedad, o donde yacen personas enfermas. A tal fin añaden unas gotas a un recipiente con agua en ebullición. Los vapores además de perfumar y desodorizar el ambiente, actúan benéficamente sobre el aparato respiratorio.

La iglesia católica lo usa como sustituto del incienso.

También podemos encontrar una tintura de estoraque, que proviene de Turquía.

EXTRACTO o TINTURA DE ESTORAQUE (Liquidambar Orientalis)

Es un extracto hidroalcohólico elaborado a partir de una mezcla de corteza molida y resina del árbol Liquidambar orientalis. Su aspecto es el de un polvo húmedo de color, en apariencia, negro que al diluirse en alcohol o agua muda a un violáceo oscuro que a menudo es utilizado para teñir pieles, tejidos y pelo. Cuando se destila y se extrae su absoluto esencial, es un aceite muy apreciado en cosmética por su poder cicatrizante y antiparasitario (excelente contra la tiña y la sarna)

Se usa para elaborar cosmética natural, hacer tratamientos terapéuticos y preparados para masajes corporales. Recomendado para la fabricación de perfumes naturales. Posee un exquisito aroma dulce que recuerda a la vainilla y al coco.

A su vez es muy utilizado como fijador y estabilizador de esencias, logrando que todas formen un conjunto y cierren el aroma de un perfume en una amalgama perfecta.

BÁLSAMO ESTORAQUE NEGRO

También existe en el mercado un Bálsamo de estoraque negro, extraído del Liquidambar Orientalis, cuyo origen está en los impenetrables bosques anatolios de Marmaris, que se elabora siguiendo técnicas antiguas tradicionales: se machaca enérgicamente y pasadas unas semanas, se genera un suero llamado estoraque resinoso, que se amalgama con la corteza del tronco previamente triturada, y esta mezcla permanece sepultada durante algunos meses, al cabo de los cuales se extrae el perfumadísimo estoraque negro. Desde tiempos inmemoriales, se quema este bálsamo junto al incienso.

Y en relación al benjuí, el benjuí crudo se recoge directamente de los árboles, y se comercializa en forma seca en grano o polvo. El resinoide o absoluto de resina se obtiene a partir del crudo mediante extracción con solventes (benzeno, alcohol). Se suele comercializar disuelto en etil glicol. Se le atribuyen propiedades de antiinflamatorio, antioxidante, antiséptico, astringente, diurético, carminativo, cordial, desodorante, expectorante, sedante, estíptico y vulnerario.

Podéis encontrar, de igual forma, polvo o resina de benjuí, extracto hidroalcohólico o tintura de benjuí, y aceite esencial.

Si habéis llegado hasta aquí sin marearos, sois unos campeones, y os agradezco toda vuestra paciencia: el lío de los estoraques no acaba aquí, así que seguiremos desentrañando esta madeja en otras ocasiones. Por lo pronto, nos merecemos un ratito de desconexión, por ejemplo, quemando en un incensario un poquito de estoraque…o será benjuí?


[1] Un hilo para tirar: El Área Natural Única Los Estoraques (Norte de Santander) en Colombia, toma su nombre de una especie vegetal llamada «Istoraque» (Styrax guianensis) hoy inexistente en la zona por su uso indiscriminado para la medicina y hacer jabones.

[2] Trabajos importantes a consultar: “Plantas medicinales de interés médico. Medicina indígena colombiana según los cronistas y los viajeros” de María Cristina Arango Mejía. Y las obras de Andrew Chevallier, J.L. Berdoncés, M. Pahlow, J.M. Kadans, E. Pérez Arbeláez, J. Gruenwald, H. García Barriga, J. Parker, y un largo etc.

[3] A propósito del ámbar, es una resina fosilizada de árboles prehistóricos, con una gran cantidad de ácido succínico en su composición (esto no es un hilo, es una graaan madeja)

[4] Diccionario teórico, práctico, histórico y geográfico de comercio, Volumen 1, Jaime Boy, 1839, si bien la primera mención al liquidámbar se cree que aparece en España en los escritos del médico sevillano Nicolás de Monardes en el siglo XVI.

[5] Otro hilo del que tirar: Hay otra especie, el Styrax tonkinensis, del que también se extrae un benjuí, parece ser que de menor calidad. Y otra, el Styrax tomentosum.

[6] Como la Enciclopedia de plantas medicinales de Andrew Chevallier.

[7] No sólo. También se extrae benuí de otros Styrax como el Styrax paralleloneurus o el Styrax tonkinensis.

[8]Nuestra admirada maestra vegetófila, Aína S. Erice publica en sus redes sociales que: “De las aprox. 130 especies dentro del género Styrax, hay un buen puñado que crecen en Hispanoamérica, y a pesar de que varias se conocen como “estoraques”, tienen muchos otros nombres autóctonos, como por ejemplo…
CHILACUATE (o estoraque, o chicamay, o azahar…), que corresponde a la especie Styrax argenteus, empleada en Mesoamérica para inciensos (y tengo referencias escritas del empleo de la corteza empleada en El Salvador como ictiotóxica, para atontar peces, pero no mucho más). También se conoce, según mis fuentes, como CAPULÍN (o capulín resina, o ruincapulín…), aunque haya otra planta que lleva ese nombre más a menudo.
Curiosamente, hay Styrax americanos que llevan nombres asociados a los jaguares, como jaguarata’y (“tizón del jaguar”) para Styrax leprosus entre los Mbya Guaraní de la provincia de Misiones (Argentina); otros, en cambio, hacen referencia al color blanquecino de sus hojas (por el envés, claro).
Sin embargo, hay muchas especies para las que no tenemos nombre común, como el Styrax japonicus”…más hilos…

[9] Aína S. Erice nos recuerda que, a pesar de lo enredado del asunto, lo que está claro es que en el siglo XVI, la resina de benjuí se destila, con lo que se obtiene el ácido benzoico, conservante alimenticio durante muchos años, hasta que aparecen los conservantes de síntesis. Y en el siglo XIX, a partir de su maceración en extractos alcohólicos, algunas líneas de investigación química concluyen con el descubrimiento del estireno, y a partir de él, del poliestireno, protagonistas de muchos de los envases que nos rodean en la actualidad.

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