Llegó a nuestro Jardín Aromático de forma espontánea, como tantas otras, y aunque aparece en una zona de paso y de trabajo, muy castigada por el roce y el paso continuo, aunque desaparece totalmente, ella, persistente, cada año nos regala su colorida floración.
Hablamos del dondiego de noche.
El dondiego de noche (Mirabilis jalapa) es una herbácea perenne fascinante que destaca principalmente por su reloj biológico, ya que sus bellas y coloridas flores permanecen cerradas durante el día y se abren exclusivamente al atardecer o en días muy nublados para atraer, mediante un peculiar perfume y una sorprendente luz fluorescente, a sus polinizadores nocturnos antes de volver a cerrarse al amanecer.
Su particular sistema de atracción
El dondiego de noche despliega una estrategia de seducción dual perfectamente coordinada para atraer a sus polinizadores nocturnos, dividiendo el trabajo entre el olfato y la vista.
Al caer la tarde, la planta activa un potente «faro químico», liberando compuestos aromáticos que viajan a través del aire y permiten que las polillas localicen el jardín a cientos de metros de distancia mediante sus extraordinariamente sensibles antenas.
Una vez que los insectos se encuentran cerca, la planta activa su segunda fase de guía visual: sus pigmentos amarillos absorben la luz ultravioleta de la noche y la reemiten en forma de un sutil brillo fluorescente que, al contrastar con otros pigmentos de la corola, crea una auténtica diana luminosa, invisible para el ojo humano.
Así, mientras el embriagador perfume funciona como el reclamo a larga distancia, la luz fluorescente actúa como la pista de aterrizaje definitiva que orienta con precisión milimétrica al polinizador hacia el néctar.
El perfume atrae desde lejos. La fluorescencia guía en los últimos centímetros. Dos lenguajes distintos trabajando al mismo tiempo para un mismo objetivo.
¿A qué huele el dondiego de noche?
El dondiego de noche posee una fragancia perfectamente perceptible para el olfato humano, caracterizada por un aroma dulce, floral y empolvado, con matices cítricos y avainillados que recuerda nostálgicamente a la flor del tabaco —que también tenemos en nuestro Jardín Aromático— o a un jazmín ligero.
¿Podemos capturar su perfume?
Sin embargo, debido a la extrema fragilidad de sus pétalos, sus moléculas aromáticas se destruyen con el calor extremo, imposibilitando la extracción directa de su aceite esencial mediante la destilación artesanal en alambique por corriente de vapor.
Por esta razón, la industria de la alta perfumería recurre a la reconstitución química en laboratorios para replicar sintéticamente su perfil olfativo, mientras que a nivel artesanal la única forma de capturar su esencia es a través de métodos tradicionales y pacientes como el Enfleurage, que consiste en impregnar su perfume en grasas neutras, o mediante maceraciones directas en alcohol.
Si te interesa practicar esta técnica del Enfleurage de forma artesanal, en nuestros próximos talleres de destilación la veremos.
El significado de su nombre común
Cuenta la tradición popular que los nombres «Don Diego de noche», «Don Juan de noche» o «Dompedros», con que se conoce a esta planta tanto en España como en Hispanoamérica —de donde procede—, no surgieron al azar.
Hacen referencia directa a aquellos caballeros galanes y pícaros que permanecían ocultos o durmiendo durante el día y solo salían a las calles al caer el sol para llevar a cabo sus amoríos, andanzas y duelos bajo la luz de la luna.
Herencia genética
A inicios del siglo XX, el botánico Carl Correns la utilizó para demostrar las excepciones a las leyes de Mendel mediante la herencia citoplasmática al estudiar la combinación de colores y tonalidades en sus hojas y flores, lo que asombró a los botánicos europeos y de ahí el nombre de Mirabilis —admirable o maravillosa— para su género.
Usos tradicionales
La herbolaria prehispánica ya la documentaba en textos como el Códice de la Cruz-Badiano, el libro de plantas más antiguo de América.
En el mundo prehispánico, especialmente en las culturas mexica (azteca) y maya, la medicina y la botánica estaban completamente fusionadas con la religión, la astronomía y los mitos de la creación. Las plantas eran creaciones directas o partes del cuerpo de sus propios dioses, entregadas a los humanos para aliviar sus dolores.
El mito del dondiego de noche y el Códice de la Cruz-Badiano
En el pensamiento náhuatl, plantas como el dondiego (documentado en este códice bajo nombres indígenas) poseían una «fuerza vital» (tonalli) vinculada al inframundo y a la noche.
Al abrirse bajo la Luna, se creía que absorbían la energía fría del cosmos, lo que las hacía perfectas para «enfriar» afecciones del cuerpo como las fiebres o las inflamaciones.
Y ya que la enfermedad era vista como una pérdida del equilibrio térmico del organismo, las flores que crecían en ambientes húmedos o que abrían de noche (como el dondiego) eran consideradas de naturaleza fría, por lo que se usaban para curar enfermedades «calientes» (fiebres, quemaduras, golpes o ira).
A lo largo de los siglos, sus raíces se usaron como un potente purgante; sus hojas, en cataplasma, servían para aliviar golpes y heridas de la piel; y de sus flores se extraían jugos para eliminar pecas, manchas faciales o herpes.
Usos actuales
En la actualidad la planta mantiene una gran relevancia en la cosmética y la industria debido a que el endospermo blanco de sus semillas secas se muele para elaborar polvos faciales, mientras que los jugos de sus flores se emplean para atenuar manchas cutáneas y sus pigmentos naturales, llamados betalaínas, sirven como colorante alimentario en la repostería.
Valor biológico
Aporta al jardín un alto valor biológico gracias a su capacidad de fitorremediación, que le permite absorber metales pesados como el cadmio y el plomo para limpiar y descontaminar suelos afectados.
Toxicidad y precauciones
Ten precaución con su uso, ya que toda la planta presenta toxicidad por ingestión, especialmente sus semillas negras, que provocan vómitos severos y dolores de cabeza. Además, está totalmente contraindicada en niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia por su efecto estimulante uterino, sin olvidar que su savia puede causar dermatitis por contacto si se manipula sin guantes.
También es tóxica para perros y gatos.
Que una planta sea tóxica no la convierte en «mala». La naturaleza no fabrica plantas para nosotros; simplemente desarrolla estrategias para sobrevivir. Aprender a conocerlas es la mejor forma de convivir con ellas.
Peligro como planta invasora
Su alta resistencia a la sequía, su enorme producción de semillas de fácil germinación y sus raíces tuberosas profundas le permiten colonizar terrenos modificados, escombreras y bordes de caminos de forma masiva, desplazando en ocasiones la flora local en ecosistemas vulnerables.
Para evitar su invasión en el jardín:
- cultívala preferentemente en jardineras individuales;
- corta las flores cuando comiencen a secarse para impedir la formación de semillas;
- nunca las incorpores al compost;
- procura delimitar su crecimiento mediante barreras físicas o muros naturales.
Cada tarde, cuando muchas flores empiezan a dormirse, el dondiego comienza su jornada. Quizá por eso nos recuerda que la naturaleza siempre encuentra otra manera de hacer las cosas.